Una pregunta tan simple como ¿qué estás haciendo? Y una respuesta de no más de 140 caracteres son las bases de la mayor revolución (y negocio) de la Web 2.0.

  • 4 marzo, 2009

 

Accede al Twitter de Capital y entérate minuto a minuto de lo más importante de la economía y los negocios.

 

Una pregunta tan simple como ¿qué estás haciendo? Y una respuesta de no más de 140 caracteres son las bases de la mayor revolución (y negocio) de la Web 2.0. Por Federico Willoughby.

Cuando el 16 de enero el Airbus 320 de US Airways acuatizó con insólito éxito en pleno río Hudson, las primeras fotos de los pasajeros esperando que los rescataran no salieron de ninguna de la docena de agencias de noticias que operan en Nueva York. Y cuando la localidad de Sichuan, China, sufrió el año pasado los embates de un terremoto que mató a 80 mil personas tampoco fueron las autoridades ni los medios de comunicación los primeros en comunicar al mundo lo que había pasado (cosa que no debería extrañar a nadie: hace 32 años, en Tangshan murieron 240 mil personas en un terremoto y el gobierno chino negó durante meses que el evento hubiese sucedido).

En ambos casos las primicias fueron responsabilidad de Twitter. O siendo más precisos, de sus usuarios. Twitter es el nuevo fenómeno de las camadas de aplicaciones de la web 2.0, a las que también pertenecen YouTube, Facebook, MySpace y Flicker, y que operan bajo la premisa de que es el usuario quien entrega la información al sitio y que esa información es la que, a su vez, genera comunidades.

Y si en los otros se trata de barajar videos y fotos, en Twitter se trata de ir exponiendo en 140 caracteres máximo, lo que uno está haciendo. Esas respuestas (que pueden ser enviadas desde un computador o un celular) se publican en la página del usuario y también son enviadas automáticamente a los otros usuarios que han elegido la opción de recibirlas (conocidos como seguidores). Es lo que se denomina “micro blogeo” y que puede incluir links a fotos, que fue lo que sucedió con el Airbus 320.

Cuando el sistema partió en 2006 no solamente fue considerado un servicio narcisista, sino que también una nueva y sofisticada manera de perder el tiempo. Y en cierta manera era así. Los primeros “tweets” (nombre que reciben los posteos) no pasaban de agudas observaciones del tipo “me estoy comiendo un sandwich en la plaza”; o “no soporto el calor de este lugar”; o “el cajero del banco me está mirando raro. ¿Será mi corbata?”.

Pero con el tiempo, y gracias al explosivo aumento de los usuarios, a la masificación de los smartphones y a la naturaleza misma del servicio (el micro blogeo es algo que se puede hacer de manera simple y desde cualquier lugar) el sitio adquirió cualidades mucho más interesantes que la de simplemente informar sobre la calidad de los Barros Luco de la esquina. Se erigió como la plataforma perfecta para el periodismo ciudadano: ante cualquier evento importante, es muy probable que el primero en informar sea un usuario de Twitter, porque de seguro está ahí.

Pasó para el terremoto de China, pasó con el avión del río Hudson, pasó con los ataques terroristas en Mumbai en India, pasó con la paralización del Costanera Center y pasó con un incendio en el subterráneo del Mall Panorámico un par de semanas atrás. En todos esos casos, alguien (o varios) fueron twitteando de primera fuente lo que estaba sucediendo, en tiempo real y mucho antes que los medios tradicionales.

De hecho, los medios más importantes del mundo (incluyendo Capital) participan de Twitter y suben varias veces al día tweets con la información más relevante, a la vez que dan la posibilidad a sus seguidores de complementar la información con datos de primera fuente.

Y también está el factor Obama. El presidente de Estados Unidos armó su campaña política en base a Twitter. En ella fue informando en qué estaba, con quién, o simplemente compartía reflexiones de 140 caracteres. No por nada (y a pesar que desde que asumió no ha vuelto a postear y probablemente no lo pueda volver a hacer) es la persona con más seguidores de todo el sistema: sus leales alcanzan la suma de 292.130 personas. Y como todos saben que el uso de la web 2.0 fue clave para su triunfo, actualmente los partidos políticos y las organizaciones sociales están empeñados en replicar el modelo de campaña digital de Obama (sí, tanto Piñera como Frei tienen Twitter).

Y quizás en lo que es el indicador más claro de que esta aplicación es el nuevo sabor de la temporada (desplazando a Facebook) está en que el 12 de febrero pasado cerraron su tercera ronda de financiamiento por un total de 35 millones de dólares, cifra que le otorga a la punto como un valor estimado entre 200 y 250 millones de dólares.

La operación no sólo tiene el mérito de haberse logrado en uno de los peores escenarios económicos de la historia, sino que además, y esto es lo increíble, el emprendimiento NO TIENE un modelo de negocios. Es más, tampoco está preocupada en tenerlo. Hace algunas semanas surgió el rumor de que Twitter empezaría a cobrar a las empresas por el servicio. A lo que uno de sus creadores, Biz Stone, respondió rápidamente: “ya llevamos más de un año pensando en voz alta acerca del crecimiento de Twitter en las compañías, las marcas y otras empresas. Nos parece muy bueno que tanto las personas como las organizaciones encuentren valor en lo que hacemos y esperamos, en algún momento de este año, poder ofrecer productos que nos generen ganancias a nosotros. Pero lo importante es que, sin importar las ideas que se nos ocurran, Twitter siempre será gratis para todos. Ya sean individuos, empresas o celebridades”.

Es decir, no tienen la menor idea de cómo van a generar ganancias. ¿Y saben? A los inversionistas les da lo mismo. Cada vez hay más confianza en Twitter, y no es para menos: sus tasas de crecimiento son astronómicas. De acuerdo a la consultora Compete, la empresa creció el año pasado un 752% con cerca de 4 millones y medio de visitas únicas tan sólo en diciembre y cada día se abren entre 5 mil a 10 mil nuevas cuentas. Y ojo, son cifras conservadoras. Mucho de su tráfico proviene de celulares, mensajes de texto y smartphones que no siempre pueden ser reconocidos por los medidores de tráfico de la web.

El futuro se ve brillante para Twitter. Las billeteras están gordas, los inversionistas pacientes y tienen al mundo entero trasmitiendo sus vidas en no más de 140 caracteres. O sea, ellos se están haciendo millonarios y usted, ¿qué está haciendo?

 

 

Links
LA SEGUNDA PARTE ES MEJOR

Cuando la primera versión de Kindle salió a la venta (gentileza de amazon.com) no pocos pensaron que iba a ser un fracaso. Pero no fue así, Amazon se encargó de poner una generosa selección de libros para los usuarios y hace poco se lanzó el Kindle 2.0 y con el tácito apoyo de Stephen King, que escribió una novela que sólo se puede leer en el mentado gadget, pretende seguir impulsando su éxito. Más delgado, mejor batería, pantalla con más detalles, con capacidad para más libros y mucho más cool es el artefacto a tener.

En amazon.com a 359 dólares.

SAMSUNG SE PONE VERDE

Samsung se lució en la Mobile World Congress recién pasada. La reunión, que es el momento cuando la industria muestra los aparatos que se van a comercializar durante este año y también los conceptos en los cuales ya están trabajando a futuro, tuvo como una de sus más gratas sorpresas el equipo Blue Earth. El celular, que incluye pantalla táctil, funciona completamente con energía solar y está construido con plástico reciclado de botellas de agua. Se empieza a comercializar en Inglaterra el segundo semestre del año.