El exministro, y ahora diputado de Evópoli, no olvida sus tiempos de actor y cantante. Aquí, algunos de sus recomendados históricos.

  • 8 noviembre, 2018

Una banda: Kiss

Me gustan todos sus discos y cassettes, tanto que acumulé los escasos recortes de revistas y diarios que había a fines de los 70 y principios de los 80. Las carátulas y papelería eran de las pocas posibilidades de acercarse a lo que hoy es memorabilia musical que aún guardo, tiene escaso valor pecuniario, pero enorme emocional. Recuerdo los sábados en la mañana juntarnos en una galería en Providencia, donde estaba la mítica tienda Rockshop, a la que me escapaba en micro sin que mi mamá supiera para poder intercambiar fotocopias de revistas como “Hit Parader” y “Circus”, además de cassettes “pirata” (cuando nos pusimos siúticos en los 90 se llamaron “bootleg”). Yo era el único con camisa mientras todos usaban el pelo largo, pantalones rotos y poleras negras, pero era muy perno y no me hubiera atrevido porque me hubieran molestado. Mi heterogénea lista de Spotify tiene a todo Kiss, ¡con especial cariño por Alive!, Alive II, Rock and Roll Over, Destroyer y Love Gun.

 

Una película: Network, de Sidney Lumet

Me parece una película precursora de la fuerza de las imágenes y su capacidad de influir y distorsionar la realidad, muy recomendable en esta época de fake news. Hay otras dos películas que no sé si serán las mejores de la historia, pero me influenciaron muchísimo: una es Perros de paja de Sam Peckinpah, y la otra es El puente sobre el río Kwai protagonizada por Alec Guiness y Geoffrey Horne, que fue mi profesor de actuación en Estados Unidos. También considero que todo el cine de Elia Kazan es una joya, en particular Nido de ratas, donde Marlon Brando hace clases gratis de actuación. 

 

Un libro: Con el diablo en el cuerpoRaymond Radiguet

En el último tiempo he leído principalmente novelas francesas. Con el diablo en el cuerpo, de Radiguet, es una novela iniciática, cínica y romántica a la vez, que narra las aventuras de un buscavidas, sus experiencias sexuales, el matrimonio, el embarazo y la inocencia ante la vida. Un novelón. Misma cosa ocurre con Emmanuel Carrere con El Reino y particularmente El adversario la historia de un formal hombre de familia que de pronto resulta ser un monstruo. Hace poco leí también una estupenda novela de Laurent Binet que indaga sobre la muerte de Roland Barthes y se ríe, en clave de novela detectivesca, del lenguaje de los estructuralistas franceses.

 

Una serie: Billions

Todavía no encuentro algo que me haya gustado más que Billions y espero con ansias su próxima temporada. Mezcla política con negocios, y placeres banales de alto nivel de producción y costo. El viaje con amigos en un jet supersónico para ver a Metallica y el encuentro con James Hettfield en el ascensor son notables. Las actaciones de Maggie Siff y Damien Lewis se destacan y hay secundarios de la altura de Eric Bogosian y David Strathairn. Una joya. También recomiendo un documental notable en Netflix; Best of enemies cuenta el enfrentamiento intelectual y los debates entre el liberal y conservador norteamericano Gore Vidal y William F. Buckley. Una imperdible lucha de personalidades.