Una comida sin un buen vino es como un día sin sol”, repiten Bernardita Court y Vicente Johnson, el matrimonio detrás de WineMode, quienes se atrevieron a embotellar vino proveniente del valle de Casablanca –y de su autoría–, no en una botella, sino que en una lata. “Y es que hoy los envases juegan un […]

  • 16 abril, 2020

Una comida sin un buen vino es como un día sin sol”, repiten Bernardita Court y Vicente Johnson, el matrimonio detrás de WineMode, quienes se atrevieron a embotellar vino proveniente del valle de Casablanca –y de su autoría–, no en una botella, sino que en una lata. “Y es que hoy los envases juegan un rol. En nuestro caso, quisimos llevar un buen vino donde hoy, por la complejidad de la botella, no llega. Es una manera de agrandar la categoría buscando nuevas ocasiones de consumo, sin llevar sacacorchos; igual como si llevaras una bebida o una cerveza”, explica Bernardita. Cada una vale $1.990.
La apuesta de los Johnson Court es atrevida, pero fundamentada. El formato ready to drink viene al alza internacionalmente. De acuerdo con Nielsen, el mercado de los vinos en lata alcanzó en 2018 un valor de US$ 70 millones en Estados Unidos, un aumento de 70% respecto del año anterior. Y en Inglaterra la categoría ha crecido un 125% interanual hasta agosto de 2019, con un valor cercano a los £3,6 millones.
La idea de WineMode surgió cuando, junto a sus hijos, partieron a San Francisco, California, por estudios. Durante tres años fueron a capacitarse en un master y diplomados específicos para la industria del vino. Al conocer el mercado profundamente, encontraron algunas oportunidades, las cuales trabajan hoy como familia, con su empresa Trasiego Wines como buque insignia.
Viviendo allá se empaparon de la cultura local, y de esa conciencia tan californiana –pero ahora global– de hacer bien las cosas, en una sociedad que cada día se preocupa por el comercio justo. Así, se certificaron como empresa B, porque sabían que ese cuidado de una u otra manera iba a permear en Chile. “Es un atributo que cada consumidor busca en el producto que compra”, explican. Los Johnson Court son uno de los dos proyectos vitivinícolas en Chile y no más de cinco en Sudamérica, donde miden y toman conciencia de su impacto social, ambiental y económico. “Es muy utilizada la palabra sustentabilidad en esta industria; pero con WineMode nos preocupamos muy en serio de prácticas agrícolas fair trade. Cada lata vendida está generando un impacto en el pequeño proveedor de la materia prima, pues le pagamos precios justos, generalmente bastante mayores a los que paga el mercado”, resume Vicente.
¿Qué ofrecen? Sus variedades son Rosé, Sauvignon Blanc y Pinot Noir; todos mostos de gran calidad de origen. “Son vinos reserva de la zona de Casablanca. Había que generar el statement, porque acá en Chile se castiga el vino que no viene embotellado, se asocia al tetra-pack o a cualquier otro envase con un producto de menor calidad”. Por eso lo hicieron con cancha, con un packaging llamativo, bien cuidado, con diseños de una ilustradora internacional y, lo más importante: con un sentido detrás.
Para este año prevén producir un piso de 100 mil latas, y ya están exportando a Latinoamérica, EE.UU., Japón y próximamente a China. Actualmente están disponibles en https://www.thewinemode.com/ para ventas y despacho a domicilio, ya están en conversaciones para estar presentes en grandes retailers como Walmart y Cencosud, y próximamente también estarán a través del e-commerce minorista Booz.cl, de Erbi.
“Imagínate que este buen vino, que alcanza aproximadamente para una copa y media, esté presente en nuevas ocasiones de consumo. Es el formato perfecto para el delivery, o para quienes viven solos, o incluso en un futuro en el frigobar de hoteles en Chile y todo el mundo. Por ahí va nuestro sueño”, cierran.