La pandemia obligó a la tienda a migrar a un modelo digital, en la que cada artesano, ofrece directamente sus productos y datos para administrar su propio negocio.

  • 7 julio, 2020

En honor al pueblo originario Selknam en 2004 Macarena Peña abrió la tienda de artesanía Ona en pleno barrio Lastarria. En ese lugar los transeúntes podían entrar y no comprar, pero, dice la también directora de la Fundación Ona, nadie salía sin aprender parte de la historia de estos artesanos que habitaron Tierra del Fuego. Hace dos años el espacio cerró y el negocio se mantuvo en eventos y bazares. Hasta que llegó la pandemia. Las ferias regionales que ofrecían los productos también cerraron lo que llevó al equipo de Peña a ponerle urgencia al e-commerce y migrar la experiencia hacia el mundo digital. Así se convirtieron en el primer marketplace para artesanos en Chile, donde cada artesano administra su «perchero».

Esta nueva etapa, dice la fundadora, implica grandes desafíos ya que ni artesanos, ni el público objetivo de Ona funcionaba de manera “online”. “Es raro comprar artesanía en internet”, dice. Por eso a través de la fundación -que se creó en 2006 para hacer talleres, crear contenidos educativos y capacitar a los artesanos- Peña les entrega las herramientas digitales necesarias. 

Ser puente

Cuando la tienda abrió sus puertas tenía por objetivo ser conectar la artesanía con las personas y empoderar a las distintas culturas en la creación de comunidades colectivas, tanto en el mercado formal como informal; de pequeña escala y de gran escala. Ahora, dice su socia, el rol de conectar adquiere otro significado: entre el mundo rural y el digital.

Para lograrlo están trabajando con la plataforma chilena Bootic.io, dedicada al e-commerce de pequeñas y medianas empresas, que les permite poner una ficha para cada artesano, con su foto, sus productos y algunos datos para que ellos mismos puedan administrar su negocio. “Trabajamos con artesanía que tiene historia, un origen, una materia prima y geografía. Eso nos diferencia de un producto industrial: este es único en su creación”, señala Macarena. «Y eso no se pierde al migrar a un modelo de ventas digital», remata.