El director del centro hospitalario, Jorge Laso, asegura que de 14 camas entre UCI y UTI que tenían en marzo subieron a 37, de las cuales 95% está ocupadas por pacientes con Covid-19. El desafío, además de la falta de equipamiento, advierte, es aumentar la dotación de enfermeras capacitadas para la atención de pacientes críticos: “Hay evidencia de que los casos de muerte han aumentado por falta de capacitación”.

  • 25 mayo, 2020

Cada tarde, al regresar a su casa, el director de la Clínica Universidad de los Andes, Jorge Laso, se quita los zapatos antes de entrar. Confiesa que se está lavando las manos a tal punto que cree que se le van a gastar, pero que no toma medidas más sofisticadas de cuidado. Hace diez años, en 2010, fue invitado a formar parte del equipo de la entonces futura clínica ubicada en el sector San Carlos de Apoquindo, en Las Condes. Cuatro años después el centro de salud se inauguró y hoy cuenta con 1.200 empleados.

Desde marzo de este año, la clínica -que se acogió a la ley de protección de empleo y redujo todos lo sueldos en un 20%- ha tenido cambios sustanciales en su infraestructura para ajustarse a la llegada del peak de contagios. Ese mes, el conteo determinaba que había 6 camas UTI y 8 camas UCI, lo que sumaba un total de 14 camas de cuidado intensivo e intermedio. En cuanto a los ventiladores UTI, habían 6. Hoy, las camas UTI suman 18 -y están todas ocupadas-, al igual que los ventiladores invasivos; mientras que las camas UCI son 19 y están con una ocupación de 90%.

Hace unas semanas, la clínica comenzó a capacitar personal para el correcto uso de los ventiladores. Además de la falta de equipamiento -por la que han reconvertido máquinas de anestesia y adaptado ventiladores no invasivos de maternidad, endoscopía y urgencias-, Laso señala que se enfrentan a la necesidad de enseñar a utilizar esta maquinaria. “En Estados Unidos se ha demostrado que las tasas de mortalidad en las unidades de pacientes críticos, por el hecho de poner a trabajar ahí a gente que no tiene las capacitación adecuada, ha aumentado sustancialmente. En ese sentido es mejor que te ayude un anestesista con una máquina de anestesia convertida que una enfermera no capacitada. Hay evidencia de que los casos de muerte han aumentado por falta de capacitación”, advierte.

Respondiendo al llamado del ministro de Salud, Jaime Mañalich, el establecimiento está evaluando ampliar más la capacidad de atención de pacientes críticos, probablemente con 10 camas adicionales de intermedio o intensivo.

-El ministro habló de duplicar el número de camas al 15 de junio…

-Cuando has extremado tus opciones, decirte que te multipliques por dos es absolutamente inviable, salvo que te dieran una capacidad de ventilación que no está en las clínicas hoy.

“Nosotros hemos más que cumplido”

Este sábado, Luis Castillo visitó el recinto hospitalario para revisar la infraestructura y recomendar algunas ideas para una próxima reconversión de camas. Mañana el ex subsecretario volverá a visitar el lugar para seguir trabajando en aumentar la capacidad. “Él dio cuenta que nosotros habíamos cumplido y nos dio algunas recomendaciones para ir un poco más allá, que es lo que estamos evaluando. Eso va a significar que el Gobierno nos tendrá que ayudar con el equipamiento que necesitamos, porque nosotros no tenemos más ventiladores”, dice Lazo.

-¿Cree que el llamado a la nueva normalidad fue anticipado? 

-Considero que el ministro de Salud tiene una capacidad formidable y está manejando muy bien la situación. Uno siempre está expuesto a cometer errores, yo no soy quien para calificar si o hicieron bien o mal o si fue adelantado. El Gobierno en esa época manejaba menos información y los antecedentes estadísticos cuando se hicieron estas declaraciones evidenciaban que había una curva bastante aplanada y manejable. Yo creo que estaban dadas las condiciones para ser optimistas. Es fácil criticar desde el otro lado de la trinchera.

-¿Cree que las clínicas privadas están haciendo su máximo esfuerzo?

-Yo no puedo opinar sobre lo que pasa en otras clínicas, porque no manejo la información. Lo que sí puedo decir es que la clínica Universidad de los Andes respecto de la ampliación de camas críticas, tanto intensivo como intermedio, es que nosotros hemos más que cumplido, hemos más que duplicado. Ahora quieren un esfuerzo adicional y en eso es lo que estamos trabajando. Yo creo que en términos generales las clínicas privadas, por lo que me toca escuchar, han hecho su esfuerzo. Unas más otras menos.

-¿Quién asume el costo de las nuevas camas?

-Nosotros estamos reconvirtiendo dos pabellones en salas de intensivo. Ahí no hay costo de infraestructura, nadie a quien pasarle la cuenta. Aquí lo problemas más graves tienen que ver con la disponibilidad de ventiladores mecánicos o máquinas de anestesia y con las disponibilidad de enfermeras y TENS.

-¿De qué forma la baja en las consultas médicas ha golpeado su situación financiera?

-Los ingresos de la clínica tienen que ver con las derivaciones que los médicos hagan en las consultas, como los exámenes, hospitalizaciones, derechos de pabellón. Las consultas y la urgencia corresponden al 80% del ingreso de nuestros pacientes y prácticamente la actividad quirúrgica está en cero, que es el motor generador de ingresos de la clínica.