El profesor de Harvard David Edwards desarrolló un inhalador que podría reducir en un 99% la transmisión del virus al capturar micropartículas que las mascarillas dejan pasar.
Por Antonia Di Filippo

  • 24 julio, 2020

El descubrimiento tiene sus orígenes en 2004. El académico de Harvard David Edwards investigaba cómo proteger a las personas del ántrax, “el arma biológica aerotransportada por excelencia”, dice. En ese proceso se dio cuenta de que al inhalar una solución salina simple (cloruro de sodio), la sal tenía un efecto sobre las mucinas y las proteínas similares a éstas que llevaban a calmar las superficies del fluido de las vías respiratorias. “Fue un efecto menor, pero nos indicó cómo hacerlo más poderoso, eventualmente con calcio”, relata desde Boston.

16 años más tarde, cuando el covid-19 comenzó a expandirse por el mundo, Edwards recién dimensionó la importancia de sus investigaciones previas para poder desarrollar un producto que pudiera contribuir al combate de la pandemia. Entonces, elaboró un nuevo estudio en el que les aplicó a 10 personas sales de calcio y sodio. La conclusión: la solución podía disminuir de manera rápida y duradera las partículas exhaladas de las vías respiratorias.

“Encontramos una fuerte correlación entre un alto número de partículas inhaladas y exhaladas y la edad, con el grupo mayor de 65 años exhalando en promedio 6.641 partículas por litro de aire, mientras que el grupo menor de 65 años, alrededor de 440 partículas por litro”, cuenta Edwards. Para todo el grupo, agrega, la exhalación de partículas se redujo en 99% por un periodo de hasta 6 horas. La mayoría de ellas eran de un tamaño más pequeño que las filtradas efectivamente por mascarillas convencionales.

Los resultados fueron publicados en la revista científica QRB Discovery y llevaron al académico a la creación de un aerosol llamado FEND -a través de su startup Sensory Cloud- cuyas primeras unidades estarán disponibles a la venta a partir de septiembre. “Estos hallazgos nos alientan mucho, mientras que actualmente estamos amplificando nuestros estudios para evaluar el efecto del aerosol de manera más amplia. Tenemos la esperanza de que la higiene salina nasal pueda proporcionar un nivel adicional de seguridad para los trabajadores sanitarios. Que todos los que regresan al trabajo y a la escuela, lo hagan suprimiendo del aire las partículas que las máscaras faciales convencionales no filtran”, afirma Edwards.

A Chile, agrega, el spray nasal llegará en octubre a través de venta online. “Tenemos una especial conexión con el mercado chileno a través del chef Rodolfo Guzmán y el científico de alimentos José Miguel Aguilera, quienes fueron de los primeros usuarios de FEND Mist Maker Nimbus durante su desarrollo”, señala.

-¿En qué se diferencia el FEND Mist Maker de una solución salina nasal común?

-La típica solución salina es sal de mesa (cloruro de sodio) disuelta en agua, es cerca del 1% del peso del agua. A veces puede contener 6 o 7%. El total de sales es nuestro caso cercano al 5%, y lo que hace especial a FEND es el cloruro de calcio. Además, es diferente cómo y donde queda en el cuerpo: El FEND mist maker genera una niebla salada que se inspira profundamente por la nariz, como el aire marino.

-¿Es útil para tratar pacientes con Covid 19, o solo para evitar el contagio?

– FEND proporciona una nueva medida higiénica que puede usarse como parte de las prácticas esenciales a la luz de la pandemia de COVID-19, junto con máscaras convencionales, lavado de manos y distanciamiento social. Limpiar nuestras vías respiratorias de estas partículas potencialmente infecciosas que exhalamos durante la respiración natural puede ser de gran valor para los trabajadores de la salud, para todos nosotros que regresamos al trabajo y a la escuela, y para muchos en el mundo para quienes el distanciamiento social no es una opción.