Sus tres hijos formaron parte de sus ensayos clínicos, tiene un bajo perfil y está especializada en la creación de vacunas contra la gripe y virus como el Ébola y el Zika. La profesora de la Universidad de Oxford, entidad que hoy lidera la carrera en la búsqueda de una cura para el coronavirus, encabeza el equipo de 250 científicos que junto con la farmacéutica AstraZeneca llevan la ventaja.

  • 20 julio, 2020

En abril, Sarah Gilbert (58) estaba con tanto trabajo que no discutió con el debido tiempo que sus trillizos –todos estudiantes de bioquímica- ingresaran a un ensayo clínico en Reino Unido para una posible cura de coronavirus. Y es que desde hace meses, la científica de la Universidad de Oxford está enfocada en una meta: lograr encontrar una vacuna para el Covid-19. Sus propios hijos formaron parte de uno de sus ensayos. Hoy, su nombre suena fuertemente no solo en el mundo científico sino en toda la prensa ya que la vacuna que ella lidera, llama AZD1222, mostró los primeros signos de una respuesta inmune, con la generación de anticuerpos y células blancas en los más de mil participantes en su último ensayo en humanos. Aún es temprano para saber si provee de suficiente protección, pero es un gran paso al no haber tenido efectos secundarios importantes más que dolor de cabeza y fiebre.

Medios británicos la describen como una mujer alejada de la prensa y las relaciones públicas. De hecho, considera que entorpecen en la investigación. Su día comienza a las 4am, hora a la que empieza a trabajar en su casa con las preguntas que le surgieron durante la noche. Luego va en moto al instituto donde trabaja hasta la noche.

Zika, Ébola y MERS

Tras graduarse de ciencias biológicas en la Universidad de Anglia del Este, y realizar un doctorado en la Universidad de Hull, se especializó en bioquímica. Trabajó en la investigación en la industria de la alimentación en el Brewing Industry Research Foundation y más adelante se unió al Leicester Biocentre, para luego pasar a la compañía biofrarmacéutica Delta Biotechnology en Nottingham. En 1994 regresó a la universidad para estudiar la enfermedad de la Malaria. En aquellos años, desarrollando una vacuna universal contra la gripe, formó parte del equipo que creó una cura contra el MERS, Ébola y la Influenza tipo A. Gilbert ha explicado que su prototipo de vacuna contra el coronavirus desencadenaría una serie de respuestas celulares por parte de los linfocitos T, de una forma muy similar a lo que ha conseguido en el pasado con sus prototipos frente al virus del Zika y el MERS.

Durante dos décadas trabajó en silencio y rara vez fue mencionada en la prensa –solo en la científica especializada-. Ese es su estilo, asegura Bloomberg BusinessWeek, pero se ha visto obligada a aparecer más en los medios ya que la vacuna contra el covid-19 se encuentra en la fase final (Etapa III) realizando pruebas en Brasil, Sudáfrica, Reino Unido y próximamente Estados Unidos.

Si en sus años de anonimato las subvenciones y donaciones eran una necesidad, hoy no es así: Bill Gates les donó 750 millones de dólares y ya tienen 300 millones de posibles unidades comprometidas con Estados Unidos, mientras que otras 100 millones de dosis con Reno Unido.

Apoyo y dudas

Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciones de Estados Unidos, emitió una nota de precaución sobre la vacuna de Oxford: “Hay que tener cuidado si estás liderando temporalmente el camino frente a tener una vacuna que realmente va a funcionar”, dijo. Por su parte, Gilbert ha señalado que tiene mucha confianza en sus posibilidades. Incluso ha señalado que hay un 80% de probabilidades que funcione en personas expuestas al virus y que no lo desarrollen, explicando que en septiembre podrían determinar esa cifra.

El enfoque de la vacuna de Gilbert es similar al de la compañía china CanSino Biologics Inc, que hoy se encuentra en fase II en humanos. Otra vacuna similar es la que está desarrollando Johnson & Johnson y que hace unos días comenzó sus ensayos en humanos. Estas tres vacunas tienen una ventaja grande: solo necesitan mantenerse refrigeradas –en lugar de congeladas- lo que facilita su distribución.

Hoy, la farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford –quienes trabajan en conjunto para lograr la cura- ya tienen más de 2.000 millones de dosis comprometidas, a la espera que este segundo semestre se logre el visto bueno.