Por: Patricio De la Paz Fotos: Verónica Ortíz Algo va a ocurrir aquí. Hay señales. Justo detrás de la estatua de Manuel Rodríguez en el Parque Bustamante, a escasa distancia del metro Baquedano, hay una pareja que no se comporta como el resto de quienes ocupan el parque este miércoles en la tarde. No trotan, […]

  • 4 enero, 2018

Por: Patricio De la Paz
Fotos: Verónica Ortíz

Algo va a ocurrir aquí. Hay señales.

Justo detrás de la estatua de Manuel Rodríguez en el Parque Bustamante, a escasa distancia del metro Baquedano, hay una pareja que no se comporta como el resto de quienes ocupan el parque este miércoles en la tarde. No trotan, no caminan apurados de regreso del trabajo, no pasean coches, no están flirteando en alguna banca bajo un árbol. Esta pareja está preocupada de otro asunto: que quede perfectamente instalada una guirnalda de coloridas banderitas de género que acaban de colgar entre dos postes. Terminado eso, sacan un parlante negro. Lo acomodan, y cuando son las 19.30 en punto, empieza a sonar una música contagiosa. Antigua, rítmica.

La chica lleva anteojos oscuros, el pelo escondido en un pañuelo verde, jeans, blusa blanca. Él usa pantalón café y camisa de tonos claros. A las 19.35, con la exquisita Goody Goody, de Ella Fitzgerald, salen a bailar, ahí en medio del parque. Francesca, así se llama ella, se ríe mientras se mueve con gracia. Marcelo hace pasos que incluyen brazos y sobre todo piernas.

Bailan lindy hop, el baile más popular del swing. Cuatro o cinco personas se sientan en el pasto a mirarlos…

A las 20.20 ya son cerca de 30 personas bailando. Riéndose, de fiesta. Una señora les hace videos con su celular, mientras lleva el ritmo con los pies. Otra le enseña a sus hijos pequeños a seguir la música con las palmas.

El arquitecto catalán Alex Mollá conoció la movida swing en Barcelona, una de las más activas del mundo. Hace tres años y medio se vino por trabajo a Santiago y en agosto de 2014 creó junto a Laura Bel, la escuela Swingtiago.

Desde una orilla, tímido al principio, sale a bailar Hugo Navarrete, un jubilado que recorre el parque en un triciclo vendiendo pan con chicharrones y queques que él mismo hace. Saca a bailar a unas de las chicas del grupo y se mueve armónicamente.

Si eres suscriptor,

continúa leyendo esta nota en el papel digital.

Si aún no lo eres, suscríbete AQUÍ.