Franco Valdés tiene cinco restoranes en el sur de Chile y se prepara para abrir otros en Puerto Varas este semestre. Pizzas y hamburguesas, con un hilo conductor: la cerveza.

  • 27 febrero, 2019

Todo partió en Coyhaique. El ingeniero comercial Franco Valdés, que en ese entonces trabajaba en una consultora en la Región de Aysén, regresó de un viaje a Italia con ganas de hacer un proyecto gastronómico. Con su mujer, la diseñadora Catalina Prieto, crearon en 2010 Mamma Gaucha, un restaurante ítalo-patagón de pizzas de masa piedra y pastas con ingredientes locales como cordero, setas y mariscos, en plena calle Horn.

El éxito fue rotundo, y en 2014 la pareja abrió otras dos tiendas: Casa Tropera, una cervecería y hamburguesería, y La Esquina Tropera, un refugio de montaña en medio de Coyhaique, de burgers, ensaladas y poke bowls.

En 2015, Valdés y Prieto se trasladaron a vivir a Puerto Varas. Con la idea de exportar su negocio a la X Región, se asociaron al chef Francisco Abé. La primera apuesta fue la Mesa Tropera, un restaurante de pizzas a la piedra y cerveza, ubicado en un palafito sobre el Llanquihue, bajo el cerro Philippi, que al poco tiempo se convirtió en el símbolo de taquilla en la ciudad. Luego, en enero de 2018 abrieron Tropera 121 en Frutillar, que en un comienzo estaría abierto solo 121 días del año (entre septiembre y marzo), pero que ahora se mantendrá funcionando de corrido, con hamburguesas y crudos para comer en el pasto a la orilla del lago.

El negocio no para. El próximo 15 de marzo abrirán “La Independiente” en Puerto Varas, que definen como “deli-pizzería-take away”, donde comenzarán a probar pizzas en masas frescas, cuya fórmula luego llevarán a los otros locales, donde además venderán la cerveza Tropera embotellada.

Por último, en junio inaugurarán la taberna burguer y bistró “No sé”, emplazada en un antiguo burdel que se quemó y que está siendo reconstruido. Su historia explica el nombre: cuando a los hombres les preguntaban dónde iban y se dirigían al prostíbulo, respondían “no sé”.

“Hoy somos más que comida ítalo-patagona”, dice Abé. Y agrega: “Todo el hilo conductor lo hace nuestra cerveza”. En sus orígenes, ésta se producía en Coyhaique. Hoy se elabora en Freire y la idea de los tres socios es abrir una gran fábrica en Puerto Varas para seguir produciendo las ocho variedades que tienen: Golden belgium ale, Ipa, Krystal, Blanche, Brown ale, Porter, Doble Ipa y Strong.