Lee aquí sus lecciones de vida, donde analiza su salida. «En realidad, no culpo a nadie y tampoco estoy enojada, sí estoy triste porque siento que di todo», dice.

  • 15 mayo, 2020

“Aún no sé por qué me solicitaron la renuncia, yo puedo hacer especulaciones, pero no lo sé de manera segura. Me imagino que tiene que ver con haber pisado algunas sensibilidades. Siempre me adelanté a los hechos, en el estallido social y también con el Covid-19. Empezamos a trabajar en los protocolos desde que supe que algo estaba pasando en el extranjero. En enero ya teníamos todo listo para hacernos cargo y responder a cualquier emergencia. Quizás el habernos tomado el aeropuerto o el tema del Compin hirió algunas sensibilidades, pero acá estamos para trabajar y hacer cosas, no para andar preocupándonos del sentimiento del otro. No me estoy refiriendo al ministro, yo no lo culpo a él. En realidad, no culpo a nadie y tampoco estoy enojada, sí estoy triste porque siento que di todo.
Hubo cosas muy buenas en la Seremi de Salud. Hay gente que sabe muchísimo y, sin ellos, probablemente yo no hubiese tomado decisiones de manera oportuna. Yo los convoqué y ellos me enriquecieron con su conocimiento. Pienso que uno crece profundamente al trabajar con gente así. Junto a este equipo hice un buen trabajo, me siento contenta. Algunas cosas pueden haber molestado, pero las leyes son así y están para aplicarse. Por eso, yo creo que estuve siempre en lo correcto.
Me da pena no ser parte de la Seremi porque conozco el sector público muy bien. Yo soy una mujer de salud pública, estudié políticas públicas, empecé a trabajar en el año 1985 en la zona de Pudahuel, donde estaban los campamentos, en el Hospital Barros Luco, cuando contábamos con uno o dos consultorios en la zona sur. Las filas de gente que esperaba para ser atendida avanzaban como tres cuadras por Gran Avenida. Trabajé en el laboratorio central, en el área de microbiología. Viví esa realidad; niños pequeños que andaban con los pies azulosos de frío, como dice el poema de Gabriela Mistral. Entonces, yo sé cuáles son los problemas sanitarios, sé lo que significa la falta de agua. Y pucha que me molesta que los alcaldes no se pongan las pilas y los proyectos no salgan. Yo no iba a sentarme a esperar que alguien más hiciera la pega o a esperar órdenes, la pega la hacía yo.
Mi experiencia como presidenta del Colegio de Tecnólogos Médicos hizo que en 2018 volviera a la Seremi de Salud, luego de haberme presentado a senadora. Pero hay otra cosa bien importante y es que yo dejé las patas en la calle para que Sebastián Piñera fuera presidente, hice de todo por él.
Con respecto a mis candidaturas pasadas, me trajeron pérdidas económicas y también familiares, en el sentido de que me perdí momentos importantes. Estoy tranquila trabajando en San Bernardo, la alcaldesa estaba feliz de que yo volviera y también he aprovechado para estar con mi familia. A mi juicio es un poco tarde, porque hay etapas para estar más con la familia, pero he sido bien recibida”.