El recientemente creado Parque Marino Islas Diego Ramírez–Paso Drake, es el fruto de más de 18 años de trabajo. Actualmente investigadores de la Universidad de Magallanes (UMAG) y la University of North Texas estudian el impacto de las especies exóticas en la biodiversidad de la zona y lo que podría ocurrir en la Antártica por el calentamiento global.

  • 1 febrero, 2019

Tiene 144 mil kilómetros cuadrados, aproximadamente el tamaño de Gran Bretaña y es refugio para especies amenazadas como los albatros de cabeza gris y ceja negra y los pingüinos de penacho amarillo y macaroni. Es también parte de la ruta migratoria de cetáceos. Desde el 21 de enero pasado, el archipiélago Diego Ramírez y su entorno forman parte del área protegida más austral del continente americano.

Considerada una de las pocas zonas del mundo libre de especies exóticas invasoras y de la perturbación por actividades humanas, su ubicación la hace estratégica para el monitoreo del cambio climático. Aquí convergen aguas superficiales y profundas, que permiten el desarrollo de cientos de vertebrados e invertebrados. Es el centro de alimentación, reproducción y refugio para una gran diversidad de algas, moluscos y aves amenazadas.

Luego de que se publicara en el Diario Oficial el establecimiento del Parque Marino Islas Diego Ramírez–Paso Drake, se construirá el Centro Subantártico Cabo de Hornos, que será inaugurado en la próxima versión de la Conferencia de las Partes de Naciones Unidas (COP25) programada en Chile para enero de 2020.

El Centro Subantártico Cabo de Hornos es una inversión del Gobierno Regional de Magallanes con el objetivo de investigar los ecosistemas e impartir alternativas académicas de nivel técnico, enfocadas en el turismo de intereses especiales.

“Esto es el resultado de más de 18 años de investigación científica y de una estrecha colaboración entre numerosas instituciones, con grandes impulsores como Ricardo Rozzi, director del Instituto de Ecología y Biodiversidad y del Programa de Conservación Biocultural Subantártica. Esto, además, posiciona a Chile en términos de soberanía”, dice a Capital, Andrés Mansilla, científico del Instituto de Ecología y Biodiversidad y vicerrector de Investigación y Postgrado de la Universidad de Magallanes.

Andrés Mansilla, científico del Instituto de Ecología y Biodiversidad y vicerrector de Investigación y Postgrado de la Universidad de Magallanes.

Anillamiento de aves

Actualmente en el nuevo parque marino se investigan nuevas especies de aves y organismos marinos como macroalgas, moluscos, gastrópodos y crustáceos. Se estudian, además, los bosques de algas pardas y su rol como sumidero de gases que producen el efecto invernadero, como el dióxido de carbono. “Las islas Diego Ramírez conforman uno de los sitios de estudios a largo plazo del Programa de Conservación Biocultural Subantártica, una iniciativa del Instituto de Ecología y Biodiversidad, Universidad de Magallanes y la University of North Texas, para el monitoreo de las condiciones meteorológicas, la biodiversidad marina y terrestre, y de agua dulce en este escenario de cambios global”, añade Mansilla.

-¿Qué hipótesis sobre el impacto del cambio climático están tratando de probar?-

-Estamos monitoreando la presencia y efectos de especies exóticas tales como el castor, el visón y la salmonicultura en la diversidad de especies. Y por su proximidad con el continente antártico, los efectos del incremento de la temperatura sobre la biota local, proyectando lo que podría ocurrir en el continente antártico al aumentar la temperatura apenas unos pocos grados. También Omora se están desarrollando un programa de anillamiento de aves  para estudiar sus ciclos reproductivos y rutas migratorias entre Cabos de Hornos, Sudamérica y el hemisferio norte.

-¿Cómo se va a administrar este nuevo parque?

-A través de la implementación de comités científicos, administrativos y de gestión, donde participarán actores relevantes en las distintas áreas. En este caso es fundamental la participación del Gobierno a través de Subpesca, Ministerio del Medio Ambiente, Armada de Chile, entre otros, así como representantes tanto de la pesca artesanal e industrial. El parque es de todos y su administración debe ser estrictamente consensuada.

-¿El parque está abierto a las personas, al turismo?

-Deben estudiarse las distintas alternativas que pudiesen ser implementadas, previo conocimiento de los factores positivos y adversos. La capacidad de carga o la factibilidad de desembarque, con condiciones muy adversas desde el punto de la navegación, son aspectos que deben ser cuidadosamente definidos. Estamos seguros de que, con el compromiso de todos los actores mencionados, podemos seguir realizando actividades y ahora, en un mejor contexto de desarrollo sustentable, permitiendo que además puedan implementarse estrategias como, por ejemplo, contar con certificaciones de origen para recursos extraídos en la región.

Una mirada de conservación de largo plazo de los únicos y apetecidos recursos como la centolla, la merluza austral y el bacalao, juegan a favor de las exportaciones, sobre todo en los mercados mundiales que son cada día más exigentes con la salud de los ecosistemas.