El futuro se paga en datos… personales. Por Federico Willoughby Olivos.

 

 

  • 10 marzo, 2011

El futuro se paga en datos… personales. Por Federico Willoughby Olivos.

Si usted de verdad piensa que Facebook es un servicio gratuito, que el éxito de twitter está en la cantidad de gente que lo usa o que es coincidencia que los avisos de Internet que le aparecen mientras navega calcen con lo que está buscando, lo cierto es que es hora de que se despabile.

La realidad es que si hubo algo que trajo la recontra nombrada Internet 2.0 fue la solapada entrega de nuestros datos personales a varios, muchos, demasiados sitios de Internet. La primera advertencia vino cuando hace un par de años los genios de Facebook lanzaron con pompa su nuevo servicio de publicidad beacon, el cual le contaba al resto tus amigos qué producto habías comprado. Una suerte de endorsement automático y que nadie supo cuando empezó a funcionar. De hecho, hubo todo un escándalo porque una mujer se enteró que su novio le había comprado un anillo de matrimonio por un aviso… y así. Total, a los pocos días la red social pidió perdón, cortó beacon y anunció que se ponía de cabeza a perfeccionar el sistema.

Cuento corto: desde entonces hasta ahora, Facebook ha cambiado su política de privacidad tantas veces que ya nadie entiende nada y todo indica que su modelo de negocios involucra comercializar los datos de cada uno de los usuarios. Y como en todo mercado, ya se empieza a poner competitivo. Por ejemplo, hace poco personal.com, un startup que recogió 7,6 millones de dólares de capital ángel y tiene como modelo de negocios ayudar a que sea la propia gente la que venda lo que quiera vender y reciba parte de los ingresos que el mercado publicitario ofrece. En Londres, por su parte, i-allow. com se ofrece para ser el intermediario en la venta de datos personales. Son algo así como managers de nuestros hábitos de Internet. Y la idea de a poco cobra fuerza. De hecho, en la reunión de enero del foro económico de Davos fueron varios los analistas que, de frentón, plantearon que los datos personales debían empezar a ser tratados como un capital transable. Por ahora, todo está en pañales y quedan muchas piezas para completar el puzzle.

Por un lado, está el gobierno norteamericano, que está empujando un código que obligue a las empresas a ser claras en cuanto a sus políticas de privacidad (Facebook anunció hace una semana que estaba creando una política que para entenderse no se iba a necesitar un ejército de abogados) y, por el otro, que los usuarios entiendan que su tiempo en Internet vale, literalmente, oro.

 


Libro
Googled: the end of the world as we know it

El periodista Ken Auletta tiene 8 libros (varios de ellos best sellers) sobre medios de comunicación y una columna regular en The New Yorker. Su último libro se concentra en Google. Y sí, mucho se ha escrito del gigante de la búsqueda, pero quizás nunca se había podido ser tan íntimo. Es más, para este libro los dos fundadores de la empresa tuvieron una participación activa y decidieron hablar con el reportero. Bueno, casi todo los que son alguien en Silicon Valley (incluido Zuckerberg, el creador de Facebook) siguieron los mismos pasos. Lo mejor del libro es que no se queda en las clásicas preguntas de por qué Google es tan grande o por qué es un tan buen lugar para trabajar. Por el contrario, hablar de Google es la excusa para que Auletta se reúna con más de 30 ejecutivos de medios digitales y tradicionales y les pregunte si se puede competir con Google. Y de paso, plantea interesantes dudas sobre si la empresa será capaz de generar otro producto, además de AdSense. Bien narrado y, sobre todo cercano a la esencia misma de lo que depara a los medios en cuanto a modelos de negocios digitales. Un must.


Link

Preyproject.com. Esta página web, creada por el chileno Tomás Pollak, es el mejor sitio al que puede acudir si quiere tener la posibilidad de hacer algo en caso de que le roben su laptop. La tarea es simple y consiste en bajar una aplicación invisible que, en caso de extravío o robo, le permitiría conectarse a distancia y descubrir quién tiene su equipo. Puzzle-games.pogo.com/games/ poppit. Como no todo es trabajar, sino también entretenerse, la recomendación sería el juego poppit, una suerte de Tetris con globos. Es gratis, se carga rápido y se juega directo en Internet. Perfecto para quienes aparentan están trabajando. Hotwire.com. Sí, parece otro servicio de descuentos para viajes (hoteles, autos, seguros, etc.) pero tiene un plus: permite conseguir el mejor descuento. Después de introducir algunos datos básicos (lugar, margen de precios, ubicación, etc.) Hotwire le plantea una oferta, pero no dice de qué hotel se trata, sino que sólo señala el barrio y las comodidades. Una vez hecha la compra, le entrega el nombre del hotel. Este sistema le permite ser muy competitivo.

Futuro

Reloj solar 2.0 ¿Qué tal si al típico reloj del sol lo enchulamos un poco, lo estilizamos y le ponemos tecnología para que sea un centro de información? Bueno, ahí aparece Sundial, que incluye wiFi, bluetooth, rayos láser y sincronización con el computador de la casa que no sólo da la hora, sino que lleva la agenda, entrega información bursátil y básicamente todo lo que necesite saber con sólo mirar la muralla.