Viñas, comida tradicional, productos orgánicos y un entorno rural que rápidamente te saca de la ciudad, es lo que ofrece esta rural comuna de la Región Metropolitana que poco a poco comienza a perfilarse como una nueva opción de esparcimiento.

  • 15 octubre, 2019

De todo un poco

Ideal para partir la jornada tomando desayuno antes de iniciar una serie de actividades en el sector o para recuperar energías antes de volver a Santiago, lo cierto es que este mercado que funciona desde hace casi dos años se ha transformado en un buen punto de encuentro. Además del servicio de cafetería, aquí es posible comprar diversos productos de la zona como vinos, cereales y artesanía; además de verduras orgánicas, manjar, pan y muy buenos quesos provenientes del predio de la Fundación Origen que administra este espacio y que con sus fondos financia la escuela agroecológica que aquí tienen. Además del mercado, está Casa Origen, un pequeño hotel en el que es posible descansar en medio de la naturaleza y degustando tanto los productos del vecino mercado como de su huerta.

Virgina Subercaseaux 2450, teléfono 228531818.

Para niños y extranjeros

Salir de Santiago, almorzar en Pirque y volver de inmediato a la ciudad, puede ser cansador -más aún si se anda con niños-, por lo mismo, lo que ofrece de miércoles a domingo el restaurante Lo Pirque es una excelente opción para pasar una jornada más extendida en un solo lugar. Acá el asunto consiste en un restaurante en el formato tenedor libre (vinos y bebidas incluidas) -con productos de la zona-, especializado en preparaciones criollas como costillar de chancho y plateada, además de ensaladas varias y un aperitivo que se sirve en una terraza mientras se desarrolla una presentación ecuestre del caballo chileno que culmina con cuecas y luego paseos a caballo para los niños. Luego viene el almuerzo y después es posible quedarse disfrutando de los postres frente a la chimenea del restaurante o relajarse en los prados aledaños al restaurante, que también tienen juegos infantiles. Resulta ideal para ir con niños y también con turistas extranjeros con poco tiempo para darse un baño de cosas típicas. Ojo, sólo funcionan con reserva previa.

Camino San Vicente s/n, teléfono 987694344

Desde lo alto

Los recorridos que se hacen en las diferentes viñas suelen ser bastante similares. Mal que mal, el proceso de elaboración del vino es uno solo y eso es lo que se explica en estas actividades que siempre terminan con una degustación de vinos, que es lo que de verdad a todos interesa. Sin embargo, en la viña Haras de Pirque se puede hacer todo esto, pero en un entorno particular. Se trata de una bodega en forma de herradura y con una construcción que con sus desniveles se emplaza en una ladera de cerro, lo que le da su característica gravitacional que implica que para el traslado de uvas, mosto o vino dentro de la bodega no se necesita la ayuda de motores. Además está emplazada en uno de los puntos más altos del sector de Pirque -a más de setecientos metros- por lo que es posible observar el valle en plenitud. Además de las visitas guiadas es posible almorzar en el restaurante Hussonet (con una gran vista también), que ofrece menús de degustación con maridajes de vinos propios. Este restaurante es asesorado por el cocinero Tomás Olivera, por lo que en su carta es posible encontrar sus característicos ñoquis con plateada y queso azul (que tuvo en su restaurante Casa Mar) y que acá es el plato con más alta demanda. Por algo será.

Camino Macul s/n, teléfono 228547910.

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De primer nivel

La casona de estilo francés que data de 1907 y el correspondiente centenario parque de Las Majadas son un verdadero símbolo de Pirque. Desde 2015 la casona -totalmente refaccionada- funciona como un “centro de conversaciones” en el que se organizan seminarios, convenciones y jornadas de trabajo de todo tipo; aprovechando las bondades de este lugar tranquilo que solo está a una hora de la capital. Muchas de las actividades que se desarrollan en la casona duran más de un día, por lo que sus asistentes se alojan en su residencia, un pequeño hotel de arquitectura moderna emplazado dentro de la misma propiedad y casi mimetizado con la añosa vegetación del parque. Además, aquí funciona un restaurante que ofrece una buena variedad de platos que van desde las carnes a la grilla y en cocción lenta hasta los pescados, pasando por pastas, ensaladas, quesos de productores cercanos, sandwichs y sopas. Bastante variedad para un lugar más bien pequeño y minimalista. Tienen una bien provista carta de vinos que privilegia las etiquetas de la zona más algunas sorpresas más lejanas. No es necesario participar de alguna actividad en la casona de Las Majadas para disfrutar de su restaurante (previa reserva), cualquier día de la semana. Además, la residencia ofrece paquetes de fin de semana con tours y actividades especiales en el mismo parque.

José Julio Nieto s/n, teléfono 223304900.

A un paso

Si se quiere recorrer una viña sin desplazarse tanto por la comuna, una buena opción es la viña ALYAN, donde en un pequeño predio es posible observar los viñedos, recorrer la bodega y -obviamente- probar algo de su propia producción. Todo en el mismo lugar y en grupos reducidos. Además, algo que gusta mucho, es que acá el momento de la degustación se hace en un bar confeccionado con restos de antiguos fudres de madera donde, si los visitantes así lo quieren, pueden tomarse un buen tiempo y probar bastante vino, sin prisa alguna. Por otra parte, gracias a la cercanía con el Metro de Puente Alto, no son pocos los que llegan a esta viña vía Uber desde ahí, solucionando el clásico problema de quién maneja de vuelta tras visitar un lugar como este.

Camino G-425, teléfono 228546768.

La parrillada tradicional

Es probablemente el restaurante que los santiaguinos más asocian con Pirque, incluso aunque nunca lo hayan visitado. Claro, porque el muy tradicional La Vaquita Echá funciona en el mismo lugar desde las fiestas patrias de 1979, primero como una humilde ramada y luego -poco a poco- convertida en un restaurante que en la actualidad funciona todos los días de la semana y que, principalmente a contar del viernes, recibe a cientos de santiaguinos y turistas que repletan sus amplios comedores. El resto de la semana la cosa va más por el lado de los almuerzos de empresa y eventos. La carta acá es extensa e incluye preparaciones en base a pescado, pastel de choclo y hasta arrollado; lo que sigue mandando en La Vaquita Echá son las parrilladas a la antigua. Es decir, con distintos cortes de carne, pollo, embutidos e interiores. Todo eso, servido en la mesa con el tradicional brasero más ensaladas varias y papas fritas. Una verdadera postal de lo que suele llamarse  “grato ambiente familiar”.

Ramón Subercaseaux 3355, teléfono 28546025.

Historia y vino

En el sector de Alto Jahuel, comuna de Buin, pero muy cerca de Pirque, se encuentra el parque de la Viña Santa Rita, un lugar que vale la pena conocer. No sólo por sus buenos vinos, ahí también se encuentra un museo, un hotel y las bodegas donde Paula Jaraquemada albergó a 120 soldados patriotas en 1818. El recorrido patrimonial e histórico se completa con la gran casona, que hoy funciona como el hotel Casa Real, y su capilla de estilo neogótico encargada al arquitecto alemán Teodoro Burchard. Lagunas, estatuas y árboles centenarios conducen también al Museo Andino, construido en 2006, y donde se exhibe la colección de arte precolombino acumulada por Ricardo Claro durante 40 años.

Como si fuera poco ahí mismo se ubica el restaurante Doña Paula que tiene un delicioso y completo menú para acompañar, claro, con los reconocidos vinos de Santa Rita.

Camino Padre Hurtado 695, teléfono 2362 259.