Son una historia marcada por los migrantes que llegaron a habitarlo y el comercio que estos –primero árabes, luego coreanos y ahora venezolanos– han desarrollado, el Barrio Patronato y sus alrededores siempre han tenido un carácter especial. Al principio se le asoció a lo textil, luego a la ropa importada y ahora –cada vez más– […]

  • 29 octubre, 2019

Son una historia marcada por los migrantes que llegaron a habitarlo y el comercio que estos –primero árabes, luego coreanos y ahora venezolanos– han desarrollado, el Barrio Patronato y sus alrededores siempre han tenido un carácter especial. Al principio se le asoció a lo textil, luego a la ropa importada y ahora –cada vez más– a la comida de otras latitudes y la mixtura cultural.

Otro nombre, mismo sabor

Hasta hace muy poco se llamaba Chicken Story, pero ahora cambió a Mr. Han’s Chicken. Da lo mismo, porque la oferta de este amplio local de dos pisos de la calle Antonia López de Bello sigue siendo la misma: alitas de pollo al estilo coreano. Con una fritura que las seca y deja crujientes por fuera, pero que en su interior conservan la suavidad y humedad de la carne de pollo cocinada en su punto justo. Las hay para todos los gustos: solo fritas, agridulces, con un suave picante o en una categoría superior, apta únicamente para profesionales. Ojo que las porciones son grandes, así que lo mejor es ir con dos o más personas y pedir –para compartir– los distintos tipos de alitas.

Antonia López de Bello 267, teléfono 227328069.

Con nombre de cuento

Cuando pensamos en comida coreana solemos asociarla a sabores picantes o agridulces. Por lo mismo, la cafetería y pastelería Había Una Vez no deja de sorprender. Acá mandan los productos de repostería pero con un toque acorde a los sabores del barrio. Tienen una línea con sabor a té verde, entre los que destacan una esponjosa torta, un tiramisú, unas galletas y hasta unos bizcochos. También se pueden encontrar queques de mango, pan de limón, pan tostado dulce y hasta un berlín en versión “oriental” que vale la pena probar. Más que para comer en el local, este es un sitio ideal para hacerse de un buen surtido de esta novedosa repostería para luego en casa sorprender y lucirse.

Antonia López de Bello 307, teléfono 232477323.

Un comedor experto

En el Sukine no saben de sutilezas. Primero, porque el restaurante consiste en un amplio pero poco agraciado salón con muchas mesas donde –buen detalle– suele haber una buena cantidad de coreanos (o al menos orientales) comiendo. Y segundo, porque aquí los platos son potentes en aliños y picores. Por todo lo anterior, al Sukine se va simplemente a comer buena y barata comida tradicional coreana. Lo que no es menor. La lista es amplia y vale la pena probar el banchan, que entre varios otros ingredientes lleva kimchi (un fermentado clásico de la cocina coreana), que acá preparan muy bien y desde muchos antes que se pusiera de moda en Santiago. También está el Bibim Bap, un recipiente individual lleno con arroz, vegetales, huevo, sésamo y una salsa picante que luego se revuelve para comer todo mezclado. Una reponedora delicia. Hay además una buena variedad de sopas y tortillas en clave coreana. Por lo mismo, no queda otra que regresar a este lugar.

Antonia López de Bello 244, teléfono 227358693.

A la parrilla

En el mismo lugar donde anteriormente funcionó el Korean BBQ ahora está Hansoban, un restaurante que sigue con la especialidad de sus antecesores: parrilla al estilo coreano, en la que son los mismos comensales quienes cocinan su carne en una parrilla ubicada al centro de la mesa. No se asusten, con extractores encima de cada mesa, el sitio no es para nada un espacio lleno de humo. ¿Qué se pide acá? Conviene irse a la segura y ordenar un mix de carnes de vacuno, pollo y chancho que vienen marinadas con soya y otras salsas. Para acompañar está el tradicional banchan, que consiste en pequeñas porciones de arroz, kimchi, tofu y algas para compartir. Un restaurante único en Santiago, pero que no destaca solo por eso, sino que también por la calidad de su oferta. Imperdible.

Estilo hípster

Buena parte de quienes llegan a Patronato para disfrutar de los sabores coreanos son jóvenes. Por lo mismo, en pocos meses el restaurante Bunsik 1989 ha logrado hacerse de una buena clientela, por lo general joven y en la onda hípster. De hecho, el pequeño local con mobiliario negro y paredes de azulejos blancos responde a una estética pulcra y sobria. Vamos a la comida; lo que se ofrece en este lugar son preparaciones que recrean lo que se puede comer en las calles de las distintas ciudades de Corea. Perfectos tempura de verduras, fideos fríos con salsa picante (jjolmyeon), unas bolas de carne rellenas con verduras (crockets); además de ramen al estilo coreano y los famosos kimbap, que son como los rolls japoneses pero en la versión coreana. Todo en formato autoservicio, pagado al momento de entregarse. Como el local es pequeñito, no es poco común terminar saboreando algo en la vereda.

Río de Janeiro 367.

Punto de encuentro

Lugares que ofrecen preparaciones típicas de comida árabe hay bastantes en Patronato. Están los que se especializan en shawarmas –ese típico sándwich de carne de vacuno o pollo asada y cortada en láminas finas que se sirve en pan pita con verduras y salsas– y algunas otras preparaciones rápidas; pero también hay pequeños restaurantes en los que es posible conseguir platillos más elaborados, como zapallitos rellenos, hojitas de parra con arroz o el tradicional kubbe crudo y cocido. En el clásico El Majrur se puede encontrar todo lo anterior. En este sencillo comedor árabe de la calle Eusebio Lillo la carta es amplia. Con buena sazón gracias a sus aliños importados, acá se reúne diariamente buena parte de la colonia árabe que aún tiene negocios en el sector para comer o tomar un tradicional café al estilo turco.

Eusebio Lillo 323, teléfono 228002348.

El clásico

A pocas cuadras del Barrio Patronato, en avenida Perú, está Omar Khayyam, tradicional y elegante restaurante de comida árabe que funciona en el mismo lugar desde hace casi cincuenta años. En la actualidad es fiel reflejo del antiguo esplendor del barrio, cuando la colonia árabe dominaba la escena. Vale la pena probar cosas que no se pueden encontrar en otros lados, como el Tajine de Cordero, el Babagannoush o los Masarines (tripas de cordero rellenas con arroz y especias). Todo esto, en un espacio único en Santiago y con fama de discreto. De hecho, durante muchos años fue el lugar escogido por políticos para hacer reuniones más bien privadas. Un santiaguino de fuste no puede no conocer el Omar Khayyam y su comida.

Avenida Perú 570, teléfono 227774129.

Secreto a voces

Casi al frente de Omar Khayyam está Yamile, un pequeño y humilde restaurante de estilo árabe que lleva décadas funcionando. Primero exclusivamente con platos para llevar y desde hace algunos años con un comedor que suele repletarse a diario. Con un estilo distinto al de su vecino, acá lo que prima son los precios convenientes, pero sin descuidar la calidad y el sabor de sus preparaciones. Aunque es difícil concentrarse en una sola cosa dentro de su extensa carta, me atrevería a decir que en sus hortalizas rellenas: ajíes, berenjenas, pimientos, zapallitos italianos y hojas de repollo, además de las tradicionales hojas de parra, son una verdadera perdición. Sin embargo, el plato estrella para mí es su malaya –también rellena–, única en Santiago. Ojo que ahora con las aplicaciones de delivery uno puede pedir comida a Yamile prácticamente desde cualquier punto de la ciudad.

Avenida Perú 647, teléfono 232719489.

De compras

En Patronato también es posible encontrar diversos minimercados y negocios que ofrecen una buena variedad de materias primas y condimentos para cocinar comida árabe o coreana. Dentro de los más destacados están Sabor de Siria (Manzano 40, teléfono 997570008), Asimarket (Antonio López de Bello 326, teléfono 227378161), China House Market (Antonia López de Bello 297, teléfono 227350854) y Rincón Arabesco (Antonia López de Bello 201, teléfono 224649918).