Por: Vivian Berdicheski Benjamín Ossa (1984) El trabajo de este artista visual aborda problemáticas de percepción entre individuo y espacio, el estudio de los fenómenos y sus desplazamientos, utilizando la luz como material y herramienta de trabajo. Entre sus últimas exposiciones individuales destacan Algo Suspendido/Algo (Museo de Artes Visuales MAVI, Santiago), No hay forma de […]

  • 23 noviembre, 2017

Por: Vivian Berdicheski

Benjamín Ossa (1984)
El trabajo de este artista visual aborda problemáticas de percepción entre individuo y espacio, el estudio de los fenómenos y sus desplazamientos, utilizando la luz como material y herramienta de trabajo. Entre sus últimas exposiciones individuales destacan Algo Suspendido/Algo (Museo de Artes Visuales MAVI, Santiago), No hay forma de perder el tiempo (Galería Artespacio, Santiago) y Bordes distantes (Galería Aldo de Sousa, Buenos Aires). Recientemente realizó una obra pública en Santiago de más 270 mt2 que indaga en conceptos como el tiempo y el movimiento.

La geometría y su espontaneidad


“El círculo es la primera forma, la más simple y la más perfecta”, decía el filósofo griego Proclus Lycaeus. Siguiendo esa idea, Ossa busca la espontaneidad en la construcción del dibujo, mediante un mecanismo donde cada corte determina el siguiente, en una suerte de ajedrez que se acaba una vez que el papel grillado no admite más jugadas. Se aprecia asimismo la tradición latinoamericana del arte geométrico, con un foco en los fenómenos naturales.

El color y la atmósfera


El color se sitúa como el gran paraguas que contiene y estructura la atmósfera lumínica de las obras; el color es el reflejo y sombra del corte. Cada uno de los dibujos persigue la idea del color entendido como un material, que es capaz de predisponer nuestra aproximación sensible a estas obras.

La luz como forma


La luz dota de vida a la imagen. El artista propone certezas e interrogantes, según el lugar desde donde se observa la obra o el desplazamiento que se realice en torno a ella. Ninguna aproximación es correcta o no, lo único cierto es que el movimiento de quien observa constituye el foco de luz mediante el que leemos, analizamos y damos sentido a estos trabajos.

La abstracción como lenguaje


Esta serie encripta una narración, una forma de lengua. No existe un principio ni un final; es el compromiso de quien observa lo que determina el carácter y resultado de la obra.

El corte como línea


El dibujo, al igual que la escritura, encierra una forma de aproximación al entorno. Por ello, el artista somete el corte y la fisura a una lógica de funcionamiento, como si se tratara de un mecanismo de razón. Un lenguaje que aparece y desaparece con relación al grado de apertura.