Desde que nació en 1964 ha tenido una evolución tan limpia y precisa, que parece nunca cambiar. Lo más asombroso es que no es solo en términos estéticos, sino que tras ocho generaciones, transmite las mismas emociones.

  • 12 abril, 2019

Estamos al final de una recta en el Autódromo Hermanos Rodríguez, en Ciudad de México. Un asfalto que ha sustentado la tracción a la Fórmula Uno, a la Fórmula E y otras prestigiosas categorías. Hoy recibe en su lanzamiento regional al nuevo Porsche 911, la octava encarnación del que es quizá el deportivo más icónico y consistente en el tiempo que ha conocido la historia.

El sonido ronco del motor acelerando a 5.000 revoluciones es la antesala del espectacular Launch Control, sistema que asegura que el nuevo Porsche 911 alcance su máxima aceleración para detener el cronómetro en 3,7 segundos, de 0 a 100 km/h. Una exhalación de pura velocidad.

Los méritos no son solo de su avanzado motor boxer de 3.0 litros (de seis cilindros opuestos horizontales) bi-turbo, que es capaz de sumar 30 caballos de fuerza más que la anterior generación, para quedar en 450 HP y 530 Nm de torsión disponibles para entregar al eje trasero en la variante Carrera, y a las cuatro ruedas en la Carrera 4S. También suma en la entrega de poder, la transmisión PDK de ocho relaciones (de doble embrague que “adelanta” la siguiente marcha), una aerodinámica variable que de manera inteligente y automática cambia la abertura de sus tomas de aire y su spoiler, entre otros avanzados sistemas. ¿El resultado? El nuevo Porsche 911 de octava generación (922 es la denominación de esta serie) se muestra y siente más eficientemente deportivo, claramente enfocado en convertir su asombrosa tecnología, en felicidad para su conductor.

Su nueva suspensión se adapta automáticamente a las condiciones de pista, analizando en milésimas de segundo, adaptando la respuesta de cada rueda por separado, de manera que la estabilidad y tracción sean ideales para bajar los tiempos en pista. En suma, el nuevo Porsche 911 aplica alta inteligencia tecnológica para superarse a sí mismo en performance.

Estéticamente es un 911 por donde se le mire. Solo ojos expertos y fanáticos podrán notar los nuevos ópticos de cuatro focos, compuestos por más de 84 ledes individuales que le permiten una iluminación inteligente que evita deslumbrar al auto que enfrenta, de manera automática, sin perder en visibilidad para el conductor. También exhibe nuevas nervaduras en su frontal y unas luces de frenos traseras altas, que parece un “11”, que están antecedidas por nueve segmentos horizontales como salidas de aire. Quizá la señal de identidad más clara de esta nueva generación.

Un imperdible para quien guste de las emociones tras el volante, una vez que llegue al país durante este primer semestre.

Competidores

• Mercedes-AMG GT: El más deportivo de los Mercedes en la actualidad comparte cosas en común con el 911, como su enfoque en el performance y en su variante más contenida, y ofrece cifras similares en performance.

• BMW M4: Aunque no es el más poderoso de su marca, su enfoque es similar. Ofrece buena performance, un diseño atractivo, aunque es un modelo de menor tradición histórica que el 911.