Las almendras eran prácticamente la vida de Gonzalo Dargenio. El agrónomo se transformó en un especialista de este fruto, cuando todavía no empezaba el boom. Pero en 2005, cuando los frutos secos comenzaron a ser demandados en todo el mundo y el precio se duplicó, Dargenio se dio cuenta de que era su minuto y […]

  • 28 marzo, 2019

Las almendras eran prácticamente la vida de Gonzalo Dargenio. El agrónomo se transformó en un especialista de este fruto, cuando todavía no empezaba el boom. Pero en 2005, cuando los frutos secos comenzaron a ser demandados en todo el mundo y el precio se duplicó, Dargenio se dio cuenta de que era su minuto y se lanzó como asesor de varias plantas procesadoras en Chile y el extranjero. Sin embargo, veía cómo la alta competencia entre los productores de almendras en el mundo, especialmente en California, hacía que las fluctuaciones de precios fueran muy altas, poniendo en riesgo a productores y procesadores en Chile. Así fue como empezó a buscar de qué manera dar valor agregado a este fruto. Visitó varias ferias internacionales y notó que la alimentación saludable y los frutos secos en particular se estaban convirtiendo en tendencia en el mundo. En 2010 nació Tribú, una empresa de snacks saludables que mezcla, además de almendras, berries deshidratados, semillas y otros frutos secos –menos maní–, orientados principalmente al mercado de las colaciones. “Hasta ese momento, la oferta local era súper básica, muy de aperitivo, y aprovechamos la tendencia de alimentación saludable para lanzar este producto con valor agregado, premium”, dice.

El problema es que la competencia no tardó en llegar. Por lo mismo, Dargenio se dio cuenta de que tenía que seguir innovando en darle valor agregado a su producto, enfocado a algún atributo que su público valoraba: el medioambiente. Así fue como a mediados de 2018 lanzaron un packaging especial fabricado con fibra de celulosa, capaz de descomponerse en un par de meses. “Se puede usar como compost, en dos o tres meses se hace tierra”, explica el fundador de Tribú. Y agrega: “Nos percatamos de que a la gente le cuesta reciclar, hay barreras, necesitas espacio y tiempo. Por eso apostamos por un producto que puedes meter a la jardinera de tu casa y se deshace”.