El coronavirus azotó la industria del entretenimiento masivo y será de las últimas en retomar sus funciones. Movistar Arena –el principal recinto del país, con capacidad para 16 mil personas–, concesionado al grupo Hiller, tuvo que cerrar sus puertas el 15 de marzo y no tiene, por el momento, fecha de apertura. De los 150 empleados contratados de manera fija, el 20% teletrabaja y se les rebajó sus remuneraciones en un 30%. Un grupo de 15 personas, que cumplen funciones presenciales, reciben su sueldo íntegro.

  • 15 mayo, 2020

El sábado 14 de marzo fue la última vez que la cúpula del Movistar Arena abrió sus puertas. Los siete mil fanáticos de la banda norteamericana The Offspring desalojaron satisfechos el recinto ubicado en el Parque O’Higgins en Santiago, en el que por más de dos horas corearon las canciones del grupo punk. Esa noche, el principal espacio de entretenimiento cultural masivo de la capital apagó las luces en el switch. Y, sin sospecharlo, canceló de manera indefinida su función.
El centro, en el que durante 2019 miles de personas disfrutaron los espectáculos de Paul McCartney, Alejandro Sanz y Shawn Mendes, entre otros, además de eventos familiares como Disney on Ice y festivales como Lollapalooza, hoy se encuentra vacío. Un reducido grupo de 15 de guardias, asistentes de mantención y jardineros se pasea por un desolado y silente paisaje. El contrato de concesión por 20 años con el Ministerio de Obras Públicas los obliga a ello.
La temporada “alta”, que habitualmente partía a fines de febrero –post Festival de Viña del Mar– y se extendía hasta mayo, se vio truncada tanto por el estallido social de fines de 2019 como por la pandemia. Cientos de eventos se han postergado, algunos dieron aviso inmediato, otros tienen esperanzas de retomar su agenda lo antes posible.
Los fanáticos de la cantante norteamericana Billie Eilish que esperaban corear Bad Guy –uno de sus hits más populares– están a la espera de la recandelarización del espectáculo. Ni sus esperanzas, ni la información que maneja la productora DG Medios, a cargo del evento, les hace pensar que se concretará este año, ya que la gira Where do we go? permanece en stand by.

Los primeros en cerrar y los últimos en abrir

Solo en términos de música en vivo, el recinto de 44.000 m² convoca a más de un millón de personas al año, generando cerca de 800.000 empleos directos e indirectos, entre estacionadores, guardias, corta tickets, vendedores de alimentos y bebidas, y otros. Las ventas, que superaban los cinco mil millones de pesos anuales, esperan pérdidas cercanas al 85%. “Cada mes que pasa es peor. Y el problema es que esto va creciendo, y tampoco vislumbramos una fecha de término o un plazo de vuelta a la normalidad, por lo tanto, no podemos planear para futuro”, señala Cristián Aubert, director de Venues y Nuevos Negocios de Movistar Arena.
HLR Group, el conglomerado ligado a Peter Hiller, con participación en el rubro de la entretención, gastronomía e inmobiliaria, tiene entre sus activos la concesión del recinto de espectáculos que hoy permanece cerrado. Daniel Hiller (49) –hijo del empresario– es el director ejecutivo de BeLive, la compañía de entretenimiento en vivo, a cargo de la administración del Movistar Arena en Santiago y Bogotá.
La incertidumbre y el no tener una idea clara de cuándo y cómo se va a retomar esta industria tienen al ingeniero con el ánimo incierto, porque varios de los eventos que reúnen a multitudes deberán implementar nuevos protocolos. Al menos, hasta que aparezca y se haga universal una vacuna contra el coronavirus. “Nos vimos obligados a cerrar por orden de la Municipalidad de Santiago, que impuso la cuarentena, y además el Ministerio de Salud determinó la prohibición de realizar eventos para más de 50 personas. Hoy no tenemos ninguna posibilidad de abrir el Arena”, confiesa Daniel Hiller.
El panorama es similar en Bogotá: la situación financiera está bien para poder llevar esta crisis, en la medida que sea temporal y acotada. Sin embargo, todo está sujeto a confirmación, dada la política sanitaria de ese país.
Pese al incierto panorama, desde su oficina en la comuna de Las Condes –a la que va dos veces a la semana–, Daniel Hiller reconoce que la pandemia los golpeó en el corazón de su industria, pero cree que volverán a la normalidad. “Tenemos súper claro que el retorno va a ser gradual, por fases. Primero se retomarán las clases en los colegios y universidades, luego el retail y en última fase entraremos nosotros”, asegura el ingeniero comercial. Y agrega: “Fuimos los primeros en cerrar y seremos los últimos en abrir”.
Más que el comportamiento de la industria, lo que le inquieta es el comportamiento de la sociedad. El desacato de las 400 personas que se reunieron en una fiesta en la comuna de Maipú le hacen pensar que hay un gran grupo de personas que no ha dimensionado ni entendido la gravedad de la pandemia. Lo mismo, dice, pensó cuando en plena organización del Festival de Viña –evento que gestiona a través de la empresa BeLive–, veía cómo un grupo de antisociales quemaban las instalaciones cercanas al hotel O’Higginis y ponía en riesgo absoluto a los artistas y la normal realización del evento. “Me genera más incertidumbre qué tan responsables somos como sociedad. Creo que hoy en día no hay confianza en las instituciones y eso tiene consecuencias directas en el consumo de eventos masivos y actividades donde se juntan muchas personas”, enfatiza Hiller.

La reinvención

En estos momentos, la mayoría de los trabajadores de Movistar Arena están relativamente tranquilos, ya que en primera instancia se acogieron a la Ley de Protección de Empleo. “En el momento en que la ley deje de acogerlos, nosotros veremos de qué manera los apoyaremos y cómo haremos frente a esta crisis”, comenta Hiller. El principal objetivo de la compañía es no desvincular a nadie, cumplir con los proveedores y mantener la industria en movimiento.
Sigue de cerca lo que ocurre en el hemisferio norte con el entretenimiento, ya que controla la mayor parte de las giras anglo y sobre la base de ello tiene claro que, de volver a abrir las puertas, va a ser con restricciones del tipo distanciamiento social –de uno o dos asientos vacíos entre cada asistente–, el uso obligatorio de mascarillas, túneles sanitizadores y restricciones en el aforo (la cantidad máxima de personas permitidas por evento), la cifra, dicen, será de un 30%. “Esto tendrá un impacto inmediato en el costo de las entradas –las que podrían bajar–, ya que un artista deberá realizar más de un show por país para poder ganar la misma cantidad de dinero, porque en un día no va a poder congregar a 60 mil personas como lo hacen los grandes de la música y, segundo, nadie va a estar dispuesto a pagar sobre 200 mil pesos por un evento que no garantice 100% su seguridad”, comenta una de las personas a cargo del booking y gestión de giras de artistas de una productora de eventos masivos. Los artistas se ajustarán a las circunstancias y van a tener menos exigencias, montajes más simples, con bandas menos numerosas.
Por otro lado, el artista se verá en la obligación de cumplir contratos y continuar sus giras, ya que son su fuente de ingresos más importante, pues hoy el porcentaje de lo que ganan a través del streaming musical es muy bajo. El año pasado, los estadounidenses escucharon en promedio 32 horas de música por semana y aunque la tendencia va en aumento, las cifras entregadas a los artistas deben dividirse entre este, productores, compositores y los sellos. Solo un ejemplo: en 2018, Taylor Swift ganó entre US$ 280 mil y US$ 390 mil por su hit Shake it off, gracias a los 46,3 millones de streams, una cantidad imposible para los músicos menores, incluso con todo su catálogo expuesto.
En estos momentos, la productora Bizarro, fundada por Alfredo Alonso y Jaime Villalobos –parte de las empresas del grupo BeLive–, es la que tiene más posibilidades de generar ingresos. Algunas de las ideas que barajan para hacer caja son drive-in concerts para 500 fans en la explanada del Parque O’Higgins, autocines y recitales vía plataformas streaming. En ningún caso creen que llegarán a complementar los ingresos o que los salvará a de esta crisis.
A pesar de que aproximadamente 30 shows ya fueron cancelados o reagendados a la productora, la opción del grupo de irse a la quiebra –como ha ocurrido con otros agentes del entretenimiento– no es una amenaza real. “Indudablemente va a haber un reordenamiento de la industria. En estos momentos estamos enfocados en el artista latino. Lo más probable es que la gira anglo va a retomarse primero en el hemisferio norte y por ello tenemos que reorganizar los calendarios entre todos los países”, comenta Cristián Aubert. Los primeros en volver van a ser los artistas locales y latinos y, para ello, la presencia de la compañía en Perú, Colombia y Bolivia los deja en mejor pie para formular ofertas regionales.
Por el momento, solo se trata de especulaciones. Se habla de ciertas tendencias que se impondrán mientras dure esta “nueva normalidad”, como una probable disminución en la oferta de los espectáculos anglo y familiares, y un alza en los espectáculos latinos orientados a un público más juvenil, precisamente en los nichos donde son líderes de mercado, donde los e-gamings y los e-sports irán ganando terreno, ofreciéndose como una buena oportunidad de capitalizar en tiempos de crisis.
El esfuerzo por salir a flote y por buscar formas de reinventarse en medio de la crisis producto del coronavirus les ha hecho reflexionar sobre el rol que, a su juicio, debe tener el gobierno en estos momentos. “La industria de la música necesita una hoja de ruta clara de la autoridad para poder planificar una salida y evitar la destrucción de miles de empleos. Esto permitiría a las empresas de eventos dar garantías a quienes compraron entradas, de que los eventos seguirán adelante”, comenta Hiller, y agrega: “No sabemos cuándo podrán volver los eventos y en qué condiciones se podrán realizar porque los seguros no cubren el Covid-19, como tampoco lo hicieron con el estallido social”.
El equipo de Movistar Arena está convencido de que lo más probable es que, en un principio, haya un cambio de paradigma en la industria y exista temor en retomar las actividades masivas, pero creen que el comportamiento tiende a normalizarse al ver que las medidas de seguridad están dadas. “El fanático se comporta como tal y hará lo que sea por volver a la cancha y poder ver a su ídolo en vivo”, asegura Aubert.
Mientras eso ocurre, Reinaldo Herrera uno de los administradores del fanpge de Billie Eilish Chile, está a la espera de la información que les entregue el sitio web de Movistar Arena y siguen de cerca los movimientos de la artista pop en sus redes sociales.