Por Álvaro Peralta Sáinz Hace pocas semanas tuve la oportunidad de escaparme por unos días a Mendoza. Aún no comenzaba el Mundial, así que era mi última oportunidad para viajar sin andar pendiente de dónde ver tal o cuál partido. Me hospedé en un pequeño hotel en el centro, a un par de cuadras de […]

  • 27 junio, 2014

Por Álvaro Peralta Sáinz

Mendoza

Hace pocas semanas tuve la oportunidad de escaparme por unos días a Mendoza. Aún no comenzaba el Mundial, así que era mi última oportunidad para viajar sin andar pendiente de dónde ver tal o cuál partido. Me hospedé en un pequeño hotel en el centro, a un par de cuadras de la Plaza Independencia y mi primera misión fue salir a cambiar algunos dólares, porque la recomendación que todos hacen a la hora de viajar a Mendoza es la misma: “Lleva dólares y cámbialos en el mercado informal”.

De hecho, también en el hotel me aconsejaron hacer esto e incluso me indicaron que por la intersección de la calle Espejo con avenida San Martín encontraría una buena cantidad de cambistas informales, lo que me aseguraría un buen precio. Pregunté por la seguridad de hacer esta tranza, a lo que me respondieron rotundamente: “No tendrás problema alguno”. Y así fue todo, porque llegué al lugar y al cabo de un par de “cotizaciones” pude cambiar algunos dólares a muy buen precio, por sobre los diez pesos por cada divisa norteamericana. Algo importante en Mendoza, ya que no son pocos los comercios que efectúan convenientes descuentos si se paga con pesos argentinos.

Pero entrando en materia, el primer destino de esta Mendoza caminable que queremos mostrar acá es justamente la Peatonal Sarmiento, que se extiende desde la Plaza Independencia hasta la avenida San Martín y que concentra una gran cantidad de comercios como cafés, tiendas de artículos de cuero, boutiques y zapaterías. En estas tres cuadras es posible tomarle el pulso –y también un poco el gusto– al día a día mendocino, ése de muchas pausas para tomar un café con los amigos o para comentar la prensa mientras se revisan las portadas en algún puesto de diarios; una manera de hacer las cosas que le recuerda a uno que se está en la tranquila provincia argentina y no en la máquina de Buenos Aires. Además, la tradicional siesta de los mendocinos se palpa de manera tangible en esta peatonal –y varias calles vecinas–, que sagradamente, de lunes a sábado cierra las puertas de la inmensa mayoría de sus comercios (se salvan cafés y quioscos) de dos a cinco de la tarde, casi como diciendo “aquí todos descansamos”.

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Y aunque la verdad es que en prácticamente cualquier café de la Peatonal Sarmiento es un agrado detenerse por un rato a leer o simplemente contemplar el paso de las horas; es imposible encontrar un lugar más agradable y simbólico para degustar un café –o una cerveza– que el Jockey Club, el café más antiguo de la ciudad, que está por ahí cerca, justo en la esquina de Espejo con avenida España. Fundado en 1948 a pocas cuadras de su actual ubicación (donde está desde 1948) y manejado desde aquellos años por la familia Alonso, ha sido históricamente el punto de encuentro de abogados, jueces, periodistas, empresarios, políticos, deportistas y taxistas. Y según nos contaron mientras nos servían un café, la actividad sigue fuerte en el Jockey Club, con una más que importante rotación de clientes durante toda la jornada, desde su apertura a eso de las seis de la mañana hasta su cierre cerca de las diez de la noche. Por estos días, en época de Mundial y más cuando juegue Argentina, seguro será difícil encontrar una mesa ahí.

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Pero hay que ser sinceros, una de las principales preocupaciones de todo turista que cruza los Andes es comer buena carne. Y si es a buen precio, mucho mejor. Por lo mismo, una opción que no hay que perderse es almorzar o comer en el tenedor libre Las Tinajas, de la calle Lavalle, también en el centro de la ciudad. Aquí, por poco más de cincuenta pesos argentinos (sin incluir bebidas) uno puede comer todo lo que quiere. Y aunque hay entradas variadas, surtidos de fiambres y hasta pastas; lo que aquí manda y de verdad vale la pena son sus carnes. Vacío, asado, chinchulines, mollejas, colita de cuadril, riñones y mucho más. De verdad, para los que tenemos buen apetito, este amplio y popular sitio puede transformarse –por un par de horas– en un verdadero trozo del paraíso. Pero si se quiere algo a la carta y más tradicional, una gran opción es la parrilla Facundo en calle Sarmiento, a un par de cuadras de la Plaza Independencia. Ahí, en una antigua casona de fachada continua, se pueden degustar muy buenos cortes de carne, además de una barra de ensaladas en la que destacan sus escabeches de berenjenas y ajíes. Si a eso le agregamos una excelente carta de vinos mendocinos (más algunos de otros puntos del país) y unos mozos experimentados, que se mueven con propiedad incluso con el local lleno, lo que tenemos en resumidas cuentas es un lugar para experimentar con gusto la experiencia de la parrilla argentina en todo su esplendor.

Llegada la noche para seguir la fiesta, nada mejor que caminar hasta la Plaza Independencia y visitar The Vines,  el bar del Hotel Plaza –de la cadena Hyatt–, el más tradicional de la ciudad, y que se especializa en vinos. Además, también se puede probar suerte en el casino, uno de los dos existentes en Mendoza (el otro está en el Sheraton de calle Primitivo de la Reta, también en pleno centro). Pero si lo que se quiere es moverse un poco más e ir de bar en bar, a la española, en ese caso conviene trasladarse unas pocas cuadras hacia el oeste hasta llegar a la calle Arísitides Villanueva, más conocida como Arístides a secas, donde se concentran los más onderos bares y pubs de la ciudad. Más de público joven, es en Arístides donde –principalmente los fines de semana– suele extenderse la noche mendocina hasta bien entrada la madrugada.

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Ahora bien, estamos claros que tanta carne y vida nocturna agota. Por lo mismo, una elección para quebrar un poco esta rutina es caminar tranquilamente desde el centro hasta el Parque General San Martín, son unas 15 cuadras por veredas anchas y muy arboladas. O tomar alguno de los buses de turismo que recorren la ciudad y que por 70 pesos realizan un extenso recorrido por Mendoza. Lo bueno de éstos es que uno puede bajarse de uno en un sitio de interés y luego subirse a otro para seguir el recorrido. Esto es muy útil en el Parque General San Martín, porque tiene una extensión de más de 300 hectáreas. ¿Qué ver en el parque? Dependiendo de los gustos puede ser el zoológico, el Cerro de la Gloria, el Estadio Malvinas Argentinas, la Fuente de las Naciones o la Facultad de Ciencias. O simplemente caminar por sus prados, hacer deporte o –qué más mendocino– dormir la siesta a la sombra de alguno de sus añosos árboles. Resulta que este parque, más que conocerlo, vale la pena vivirlo, porque su actividad (gracias al gusto de los habitantes por el deporte y la vida al aire libre) es aún más atractiva que el propio paisaje.

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Una queja recurrente de algunos chilenos que llegan hasta Mendoza es que “no hay nada para comprar”. En rigor, el problema de muchos es que los malls están retirados del centro y –tal como dijimos– los comercios del centro no perdonan la hora de la siesta. Entonces, los que solo tienen en mente comprar durante sus días de descanso, lo terminan pasando mal. En mi humilde opinión, Mendoza es una ciudad para caminarla, comer buena carne y hacer tantas pausas como cafés se encuentre uno en el camino. Pero como a todos nos gusta comprar alguna tontera antes de regresar a casa, puedo recomendar visitar la siempre surtida librería Yenny, en avenida San Martín. Por lo demás, sería imperdonable tomar el avión a Santiago sin antes comprar alguna botella de buen vino mendocino. Se venden vinos en el Duty Free del aeropuerto, pero en las muchas tiendas de vino que hay repartidas por el centro es posible encontrar mayor variedad y mejores precios. Como muestra, recomendamos la casa de vinos Juan Cedrón, en la Peatonal Sarmiento. ¿Algo más? Sí, pantuflas de cuero de la calidad de las que se consiguen en Mendoza no hay en Santiago, así que aprovechen. •••

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DIRECCIONES

Jockey Club
Espejo 194, teléfono 4231347

Las Tinajas
Lavalle 38, teléfono 4291174

Facundo
Sarmiento 641, teléfono 4202866

Park Hyatt Mendoza Hotel (Hotel Plaza)
Chile 1124, teléfono 4411234

Sheraton Mendoza
Primitivo de la Reta 989, teléfono 4415500

Parque General San Martín
Avenida Los Plátanos s/n, teléfono 4205052

Casa de Vinos Juan Cedrón
Avenida Sarmiento 784, teléfono 4239450