En plena campaña de la Teletón, Mario Kreutzberger está en cuarentena. Desde el encierro monitorea la crisis, el avance del coronavirus y prepara el show televisivo más difícil de los últimos años -que animará virtualmente a través de un set que montó en su departamento-. «Puede ser (la Teletón más compleja), pero la primera vez se hizo en 1978, en medio del peor conflicto social que ha tenido este país». Aquí, una conversación remota con Don Francisco.

  • 26 marzo, 2020

-¿Don Mario?

-Sí, ¿tú me estás llamando por Skype, verdad?

-Sí, lo llaman por videollamada (le responde Suiling Chau, periodista de Teletón).

-Ahora sí te escucho, espérate, pero no te veo. Mira, te voy a llamar. ¿Cuál es tu Skype?

-Isabel Ovalle, todo junto.

-¿Aló? Ahí sí, ¿me ves completo o falta un pedazo de mi cabeza?

-Lo veo entero, ¿cómo está?

***
Es el mediodía del jueves 19 de marzo.
Desde un set de televisión improvisado en una de las habitaciones de su departamento, Don Francisco asegura que la Teletón –programada para el 3 y 4 de abril– se realizará sí o sí. Acostumbrado a grandes y modernos estudios, al animador se le ve cómodo en su casero escenario. Sentado en un sillón de un cuerpo al medio de la pieza, vestido de jeans y camisa con rayas blancas intercaladas con burdeo, el animador está dispuesto a conversar. Un mueble que lo repletan libros, VHS, un equipo de música ochentero y una impresora más actual serán el telón de fondo de una conversación en la que el presentador repasa temas múltiples, como la crisis social, la dificultad económica, la discapacidad. A ratos el entrevistado es él, a ratos él es quien hace las preguntas.

A lo lejos se escucha a su mujer, “Temi” Muchnik, quien durante la entrevista entra al set para pasarle el llamado de un embajador, y a la persona que los ayuda con las cosas de la casa. Fuera de ellas, Suiling Chau es la única a la que se le permitió tomar contacto con el animador. Es una de las siete periodistas de Teletón y quien le coordina su agenda, que en estos días ha estado repleta de actividades: apariciones en matinales, contactos con radios y prensa escrita. Tuvo que sumar a dos personas a su equipo: dos expertos que de manera remota le ayudan en las conexiones y dos contactos en vivo.

El Covid-19 lo tiene atrapado. No puede salir de su departamento ni siquiera para reunirse con los productores y directores de la Teletón. Pero está de buen ánimo. “Tratando espiritualmente de salir bien de esta, porque no estoy acostumbrado a estar encerrado”, confiesa el animador. Y agrega: “Tomo las medidas básicas de cuidado, pero dentro de mi casa no saco nada con andar con mas- carilla. Y, por lo que dicen, muchos nos vamos a infectar igual”.

Como no puede ir al gimnasio –rutina que practica hace más de 40 años–, a primera hora de la mañana ejercita 60 minutos y camina cuatro kilómetros en la trotadora que tiene instalada en el salón contiguo. Luego, toma un desayuno “frugal”: se propuso mantener una dieta balanceada para enfrentar los momentos de ansiedad. “De vez en cuando, un traguito. Hasta ahora no me he tomado ninguno. Creo que el viernes me lo voy a tomar. ¿Tú estás en cuarentena también?”.

-Sí, y con tres niños dando vueltas…

-Bueno, justamente lo que yo estaba pensando es que la televisión tiene que empezar a entregar programas para niños, porque los matinales están acaparando gran parte de la mañana.

-¿Y cómo cree usted que lo han hecho los canales de televisión en todo este período de crisis social y ahora con el coronavirus?

-Yo creo que lo han hecho bien porque es muy difícil. Primero partimos por el estallido social. Equilibrar a los panelistas y darle el gusto al público, ya es difícil. Y súmale que también hay que congraciar a los dueños de los medios, que casi siempre tienen una orientación distinta a la de los periodistas. Es un equilibrio difícil de encontrar.

-Hay quienes opinan que los conducto- res de televisión se han transformado en opinólogos y politólogos sin serlo.

-En la vida te tienes que adaptar. Yo estoy acostumbrado a estar parado y me tengo que acostumbrar a transmitir sentado. Estoy acostumbrado a ser yo el guaripola de lo que se hace y lo que no, y ahora soy uno de los que va detrás del guaripola.

-¿Ya no se siente el guaripola?

-Cuando yo soy el que hace el programa, soy yo el que lo dirige. Aquí (refiriéndose al matinal con el que tuvo contacto esa mañana) son otras personas las que me dan, me quitan o me piden la palabra. Hoy dirijo solamente el contenido de lo que digo, pero nada más. Me tuve que adaptar.

La Teletón también tuvo que reinventarse. Primero lo hizo por la crisis social de octubre de 2019: se cambió la fecha y luego se eliminó el clásico cierre en el Estadio Nacional para evitar aglomeraciones. Después se optó por un evento con 200 personas –sin políticos invitados– en el Teatro Teletón. Y en marzo, para evitar contagios –sobre todo entre pacientes de la institución, que son de alto riesgo–, se decidió que la cruzada solidaria se haría sin público. Ahora, y tras pasar a la fase 4 del coronavirus, se optó por una “Teletón Virtual”, donde, lo más probable, es que el discurso inaugural se haga desde el estudio que el animador armó en su casa. Será, dicen desde el Instituto Teletón, un programa de compañía, con los mejores momentos de la jornada. Los artistas internacionales no estarán sobre el escenario: enviarán saludos por video, y lo mismo ocurrirá con las donaciones de colegios e instituciones.

Los 14 centros Teletón también tuvieron que adaptarse a los nuevos tiempos, haciendo telerrehabilitación a través de tablets, atención remota o telefónica, y se están estableciendo turnos éticos para ciertos tratamientos que son impostergables y que requieren contacto presencial, como curaciones y entregas de medicamentos e insumos. “Por eso es que en este momento estoy pidiendo la oportunidad a todos los canales, para entregar información de emergencia a nuestros pacientes. No podemos dejar a niños sin tratamiento. Cueste lo que cueste”, dice.

Las honrosas excepciones

Mario Kreutzberger reconoce que llegar a la meta en tiempos de crisis es complejo. “Nos preocupa que si esta crisis dura hasta junio, ¿cómo les pagamos a los profesionales? ¿Cómo seguimos atendiendo?”. Y le preocupa porque los recursos de la fundación Teletón solo alcanzan hasta fines de abril. Pese a ello, confía en la solidaridad de los chilenos, sobre todo de aquellos con mayores recursos. En un acto “muy generoso” –como lo califica el animador–, todos los bancos van a aplicar un botón digital –tipo Paypal– para conseguir una donación rápida, olvidándose de la competencia entre ellos.

A su derecha –fuera de pantalla– tiene instalado un televisor, que mira de tanto en tanto para informarse, siempre atento a cualquier comunicado o “extra” que aparece en el día. “¡Mira! El ministro Briones va a hablar. ¿Escuchémoslo? Esto nos puede interesar para esta conversación”, dice durante la entrevista.

Don Francisco se da media vuelta, mira la otra pantalla y se concentra en el plan económico que en ese momento anuncia el secretario de Estado. Se ve nervioso. De hecho, a ratos se come las uñas de su mano derecha. No sacó los ojos del televisor durante los 15 minutos en que hablaron Briones y el presidente, quien dijo que se entregarían 11.750 millones de dólares para proteger los ingresos laborales, el empleo y las pymes.

Al terminar la transmisión, silenció la TV y comentó: “Bastante platita. Esto es pobreza para mañana…”

-¿Así como el refrán, “pan para hoy y hambre para mañana”?

-Eso no lo sé, porque eso no lo sabe nadie. ¿Tú sabes qué va a pasar mañana? ¿Sabes cuánto va a durar esto?

-No, pero dijo “esto es pobreza para mañana”.

-Lo que pasa es que si tú gastas hoy día, mañana tienes que devolver. Las posibilidades son muchas. Una de ellas es que se encuentre una cura lo antes posible y lo cambie todo. Nadie sabe. Lo que sí me parece muy bueno es que se le dé tranquilidad a la gente que está inquieta.

-¿Qué le ha parecido el desempeño del ministro Ignacio Briones? Hay quienes lo catalogan de transversal, que todos lo escuchan.

-Bueno, yo no soy muy técnico en la parte económica. Yo me puedo guiar solamente por las encuestas y dicen que este ministro tiene muy buen apoyo.

-Usted, que tiene relación con varios empresarios, ¿ha podido conversar con ellos? ¿Cómo ha visto su desempeño tanto en el estallido social como en esta crisis del Covid-19?

-Salvo honrosas excepciones, Chile no tiene el concepto de lo que se llama la filantropía. Yo vivo hace 33 años en Estados Unidos y el mayor orgullo de un empresario exitoso es hacer actos filantrópicos, y los promueve por todos lados. Aquí incluso las personas que hacen este tipo de actos tratan de esconderlo, para que no les vayan a pedir plata. Entonces, yo creo que el empresariado tiene que entender que parte del éxito económico es hacer filantropía.

-¿Cuáles son esas honrosas excepciones en Chile?

-La familia Luksic, por ejemplo, que está por inaugurar un nuevo Instituto Teletón en Antofagasta. Los Saieh y Gonzalo Vial, dueño de Agrosuper. A lo mejor me olvido de otros –que me disculpen–, pero son los que recuerdo ahora. Te hablo solo respecto de la Teletón. Seguramente hay empresarios chilenos que han hecho grandes actos filantrópicos a otras instituciones, muy im- portantes también.

-¿Y cómo cree que el gobierno ha manejado esta crisis de coronavirus?

-Yo pienso que en este país pequeño se ha tratado de hacer lo mejor posible y seguramente se han cometido errores, porque siempre ante algo desconocido se cometen errores. Pero creo que existe la voluntad.

-¿El presidente Sebastián Piñera lo ha hecho bien dentro de sus posibilidades?

-Bueno, yo no tengo antecedentes para decirlo. ¿Quién puede decir ante algo desconocido si lo hizo bien o lo hizo mal? Solamente se va a saber al final. Esta película no tiene antecedentes.

El descontento

La extensa carrera televisa y los 41 años dedicados a la Teletón le han permitido a Mario Kreutzberger conocer la realidad de Chile muy de cerca y llegar a un público transversal. En el año 2014 ya había atisbado el descontento social que se estaba incubando. Cuando se desató el estallido del 18 de octubre, Don Francisco estaba en su casa en Miami. Incrédulo, confiesa, los primeros días no imaginó que escalaría a tal punto. Aterrizó en Santiago a los pocos días y no quiso dar declaraciones, pese a la enorme cantidad de solicitudes que tenía. “¿Sabes por qué yo nunca me pronuncio sobre contingencia? Yo tengo mi postura, pero mi postura, cualquiera que sea, va a dividir. Y yo quiero llegar a todos. Me gusta el consenso en general, me gusta encontrar soluciones y acuerdos. En mi casa, en mi familia, en todo”.

-Pero ¿por qué cree que no se pudo prever una crisis social como la del 18/10?

-¿Te imaginas una familia de personas viviendo en 38 metros cuadrados? Pero no viviendo un año ni dos años, sino toda la vida. Y que todos los días cruzan la ciudad a trabajar en la zona Oriente de Santiago, donde todo es muy distinto. Estados Unidos es exitoso porque la gente tiene una esperanza de salir del lugar donde está.

Entonces, Mario Kreutzberger verbaliza un ejemplo que ha entregado en otras oportunidades, pero que a su parecer, grafica por qué los chilenos no dan el salto al desarrollo: “Si tú le preguntas a un mozo en Chile qué le gustaría hacer, el tipo te contesta: ‘Ojalá me hagan jefe de los mozos’. Le haces la misma pregunta a un camarero en Estados Unidos y te dice: ‘Yo pienso tener mi propio restorán, con seis, con ocho mesas’. Hace tiempo hay una sensación de falta de posibilidades en Chile”.

-¿Que se les dice a los descontentos?

-Que sigan luchando por sus derechos, pero que en este momento creo que la prioridad es otra. -¿Ve posible un cambio de Constitución en este clima de poco acuerdo y temor?

-Por lo que dicen las encuestas, al parecer la mayoría de la gente quiere un cambio constitucional. Yo no sé bien lo que eso significa, porque a pesar de que he leído la Constitución, no sé si van a tomar parte de la antigua o si van a empezar de cero. Ojalá después de esto nos unamos más y podamos llevar este proceso político lo mejor posible. Esto es como el viaje que hizo Cristóbal Colón a América, que no sabía si iba a llegar, si no iba a llegar, cuándo iba a llegar, cómo iba a llegar y qué iba a encontrar.

-¿Es el escenario más difícil que ha tenido que enfrentar una Teletón?

-Puede ser, pero la primera se hizo en 1978, en medio del peor conflicto social que ha tenido este país. Había un gobierno militar en el que era muy difícil expresarse y la Teletón dio una oportunidad de coincidir en algo, y todos estuvieron dispuestos a apoyarla. El día que la mayoría no tenga coincidencia en apoyar esto, no va a poder subsistir.

-¿Cómo se generan los acuerdos en un momento como este?

-No siempre es fácil. Hoy, la gente que reclama tiene menos recursos para expresarse en todo sentido. Y el otro grupo que defiende su posición es el que tiene más fuerza y poder. Entonces, el que tiene menos capacidad de difusión usa la fuerza a través de marchas o de grupos violentos que, se supone, la mayoría desaprueba. Pero creo que silenciosamente los apoya. Da la impresión de que no aprueban la violencia, pero tampoco la desaprueban.

-En el caso del Festival de Viña, ¿cree que a lo mejor a los artistas se les pasó la mano defendiendo a la primera línea?

-Creo que, en el mundo artístico, como en todo, existe libertad de expresión y cada uno se expresa de la manera que le parece. La crítica posterior, los votos y el rating es lo que indica si lo hiciste bien o mal. Uno no puede ir contra lo que siente como ser humano.

-¿Cuál es el llamado ahora?

-A cumplir dos metas. La primera es que cuidemos la salud de todos los chilenos y la segunda, concientizar a todo el país a que siga apoyando nuestra cruzada. Necesitamos llegar a la meta.

-¿Cuál ha sido la lección?

-La gran lección del momento es que, frente a la vida, seguimos desnudos, igual que Adán y Eva, frente a la salud, frente a la vida.

-Usted es un hombre de cábalas, ¿ha sumado alguna nueva para enfrentar es- tos momentos de crisis e incertidumbre?

-Todas, todas. Y ahora más que superstición, a cada rato me estoy echando alcohol gel. ¡Ah! In- venté una poesía.

-¿A ver?, recítela…

“Estoy encerrado en mi casa

por el coronavirus reinante.
Veo cómo el tiempo pasa y crece
en forma alarmante.
Mientras tomo tecito con miel,
me paso mirando la tele.
Me lleno de alcohol gel pensando
en el virus que viene.
Si aparece alguien, no lo toco.
Hay que tener disciplina.
Y si creen que estoy loco,
vean lo que pasó en China.
Si lo tomas en serio, no te van a infectar. Aquí no hay misterio. Solo así te vas a salvar. Mientras tanto, aunque no te sientas mal. Espero que te relajes un poco. Léete la revista Capital. Pero no pierdas el foco”.