Que este medio de transporte funcione con baterías y no tenga tubo escape no lo libera de las emisiones contaminantes ni lo hace ser ecológico. 

  • 13 agosto, 2019

Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte en Estados Unidos decidieron realizar una “evaluación del ciclo de vida” a los scooters, donde analizaron las emisiones de carbono que producen, estudiando desde la fabricación, envío, recarga, recogida y colocación en las calles. Esto después de que uno de ellos viera que una boleta de Lime que decía: “Su viaje fue libre de carbono”.

El estudio concluye que los scooters de arriendo generalmente producen más emisiones de gases de efecto invernadero por kilómetro y por pasajero que un bus diésel estándar con muchos ocupantes, una bicicleta eléctrica, una bicicleta normal o, por supuesto, un paseo a pie.

Según la investigación, los scooters producen aproximadamente la mitad de las emisiones de un auto estándar, alrededor de 125 gramos de dióxido de carbono por kilómetro en comparación con los casi 258 gramos de dióxido de carbono por kilómetro.

Pero, lo que es aún más importante, tras realizar una encuesta a los usuarios de patinetes eléctricos en Carolina del Norte, los investigadores se percataron de que solo el 34 % de ellos habría utilizado un auto personal o un servicio de transporte compartido en otras circunstancias. Casi la mitad habría ido en bicicleta o caminado, el 11 % habría tomado el autobús y el 7 % simplemente se habría saltado el viaje.

El resultado final: aproximadamente dos tercios de las veces, los recorridos en scooter generan más emisiones de gases de efecto invernadero que su alternativa. Y esas emisiones fueron mayores que los beneficios de los recorridos en coche que no se efectuaron, según el profesor de ingeniería y uno de los autores del estudio, Jeremiah Johnson.

La electricidad utilizada para recargar los patinetes es uno de los factores menos relevantes en las emisiones de un patinete. La mitad proviene de las materias primas y del proceso de la fabricación, que los investigadores estimaron, en parte, al desmontar un patinete Xiaomi M365 fabricado en China, un modelo que utilizan Lime y Bird.

Lime ha hecho un esfuerzo para abordar algunas de las preocupaciones planteadas sobre su huella ambiental. A finales del año pasado, la compañía anunció que compensaría todas las emisiones por cargar sus patinetes y los vehículos utilizados para recogerlos comprando electricidad limpia e invirtiendo en la energía renovable y en proyectos de compensación de carbono.

“Apoyamos la investigación sobre los beneficios ambientales de las nuevas opciones de movilidad, sin embargo este estudio se basa en gran medida en suposiciones y datos incompletos que producen una gran variabilidad en los resultados”, ha expresado Lime en un comunicado. “Creemos que la micromovilidad reducirá la contaminación y mitigará el cambio climático a través de distintas formas de transporte limpias y eficientes, y estamos avanzando rápidamente en tecnología y operaciones para convertirnos en una empresa más sostenible”.

Fuente: James Temple, MIT Technology Review .