MySpace, uno de los activos de Internet más caros de la década pasada -comprado en casi 600 millones de dólares por el magnate de News Corp.-, terminó 2011 convertido en un sitio que apenas tenía para pagar los servidores. Eso, hasta que llegó Timberlake (el cantante y actor) y con él, un millón de usuarios.

  • 1 marzo, 2012

 

MySpace, uno de los activos de Internet más caros de la década pasada -comprado en casi 600 millones de dólares por el magnate de News Corp.-, terminó 2011 convertido en un sitio que apenas tenía para pagar los servidores. Eso, hasta que llegó Timberlake (el cantante y actor) y con él, un millón de usuarios. Por Federico Willoughby Olivos.

 

En julio de 2005, Rupert Murdoch decidió entrar en los negocios de las redes sociales. El millonario, conocido por su buen olfato para los medios, decidió comprar un sitio en el que millones de usuarios se reunían para subir fotos, contar lo que estaban haciendo, escuchar música, chatear y experimentar la prometida vida 2.0. El lugar crecía día a día y ya para esa fecha superaba a cualquier otro sitio y era, a todas luces, una mina de oro. Por eso, sin pensarlo mucho, sacó la chequera y compró el que era uno de los pedazos de propiedad digital más deseado del momento: MySpace. Y no compró barato. En un gesto que recordó los peores momentos de la burbuja Internet de principios de siglo, el dueño de News Corporation pagó 580 millones de dólares por la web.

La idea, vista ahora, puede sonar a locura, pero entonces no fueron pocos los que apuntaron que, con la compra, Murdoch estaba dando el paso correcto en pos de trasladar su imperio de medios análogos al mundo online.

Claro, para entonces MySpace era LA red social. Había sido fundada en agosto de 2003 por Chris DeWolfe, Brad Greenspan, Tom Anderson and Josh Berman, cuatro empleados de la empresa de eUniverse, que vieron el futuro en Friendster y otras páginas similares. Usando la infraestructura de eUniverse (dedicada al marketing digital) tuvieron a MySpace funcionando en tan sólo 10 días. El lanzamiento oficial fue en enero del 2004 y, gracias a una agresiva campaña apuntada a los 20 millones de usuarios que ya tenía eUniverse en sus bases de datos, hicieron que el sitio rápidamente se hiciera conocido. Además, detalles entonces novedosos, como que cada nuevo usuario era automáticamente “amigo” del co-fundador Tom Anderson y la promesa de que nunca cobrarían por sus servicios llevaron a que en sólo un mes MySpace tuviera un millón de usuarios inscritos y para noviembre de 2004, cinco millones.

Lo que siguió fue una bola de nieve. El boca a boca y un marketing orientado a convertir la red en “la casa” de las bandas de música conectó al sitio con la esquiva audiencia juvenil, renuente a leer diarios y medios tradicionales. Eso, además de una audiencia que iba creciendo minuto a minuto, hizo de MySpace un activo tan apetecido.

El principio de una mala idea
El éxito del sitio, la cantidad de usuarios, las posibilidades que ofrecía y el hecho de personificar lo que venía (la web 2.0) llevaron a Rupert Murdoch a adquirir la empresa. Así, en julio de 2005 News Corp. anuncia la adquisición por 580 millones de dólares en efectivo de MySpace; para entonces contaba con 20 millones de usuarios, lo que la convertía en la red social más popular del planeta. Para algunos analistas, lo que hizo el australiano no fue otra cosa que comprar acceso a la audiencia juvenil de la plataforma; otros, en cambio, vieron en la adquisición el primer paso del millonario para crear una competencia a MTV que se uniría a su canal de noticias: Fox News.

Como sea, los meses siguientes demostraron que quizás Murdoch no se había equivocado. La audiencia de MySpace seguía creciendo, hasta el punto, que el 1 de julio de 2006 se convirtió en el sitio más visitado en Estados Unidos, superando a Google y a Yahoo! Mail. En 2007, una eventual fusión entre el MySpace y Yahoo! valoró la web en 12 mil millones de dólares y en diciembre del 2008 llegaron a su peak histórico con un total de 75,9 millones de visitas únicas. Pero había problemas en el horizonte.

El primero se llamaba Facebook, que había partido con acceso exclusivo para ciertos alumnos de colleges americanos pero se había abierto a todo el público y ganaba cada vez más atención. La página de Zuckerberg era el nuevo destino de millones de usuarios. Para empeorar las cosas, MySpace descuidó sus prestaciones y diseño y nunca permitió que desarrolladores externos crearan sus propias aplicaciones, hecho clave del crecimiento tanto de Facebook como de Twitter.

Segundo: el precio que Murdoch había pagado ponía una fuerte presión sobre el modelo de negocios de MySpace, casi inexistente e incapaz de generar ganancias a la altura de lo que el millonario esperaba o le prometieron sus asesores cuando le recomendaron comprar.

Así, con una preocupante baja en visitas, imposibilitado de hacer muchos cambios en la página producto de un acuerdo con Google que por 90 millones de dólares les significó muy poca libertad de diseño durante tres años, MySpace inició un lento camino de desangramiento con continuos y masivos despidos, renuncias de sus fundadores y una sensación general de que el sitio no era más que una cementerio de elefantes.

Finalmente, en un anuncio que no sorprendió a nadie, en abril del año pasado, Murdoch tiró la toalla y, cansado de tantas pérdidas puso a la venta el sitio en un precio base que se especula era de 100 millones de dólares. Y en junio del mismo año logró que Specific Media, una modesta red de avisaje online, comprara el sitio en US$35 millones, aproximadamente el 6% de lo que el magnate pagó el 2005.

El salvador
Las grandes sorpresas de la venta de MySpace fueron que: a) alguien quisiera comprar el sitio y b) que uno de los inversionistas de Specific Media (los nuevos dueños) era nada menos que el cantante y actor Justin Timberlake (el mismo que, curiosamente, hace de geniecillo de Internet en la película sobre Facebook). Pues bien, el músico y sus socios vieron que la página podía ser una pésima red social pero que, en cuanto a la música, nada la superaba. En los años de su funcionamiento miles de bandas han subido sus canciones al sitio, dándole un catálogo de aproximadamente 42 millones de temas.

Conscientes de eso, reinventaron la web y tomaron dos decisiones claves: la primera es la creación de un reproductor de música que permite acceder a las canciones del sitio y la segunda fue integrarlo tanto a Facebook como a Twitter. La movida fue un éxito y tan sólo en enero de este año atrajo a un millón de nuevos usuarios.

Por ahora, MySpace se anuncia como un duro rival de los nuevos servicios de música (Spotify y Pandora, por ejemplo) y ya firmó acuerdos con Panasonic para producir programas de televisión. Así, todo indica un radiante futuro para MySpace, ya lejos de Murdoch, de las redes sociales clásicas… y más cerca de la música y, claro, de Justin.

 


Links

Giftiki.com: la versión digital de hacer una vaca. Permite organizar a nuestros amigos a fin de juntar efectivo para comprar un regalo a un amigo en común. Usa como base nuestros contactos en Facebook y es ideal para comprar regalos más grandes. Tiene aplicación para móviles. Koubachi.com: esta página se hace cargo de que cuidemos nuestro jardín como corresponde. Con una interfaz simple, amigable y bastante lúdica (además de una impresionante biblioteca de especímenes), nos recuerda cuándo tenemos que regar, poner fertilizante y otros cuidados necesarios para nuestras plantas. us.parkatmyhouse.com: esta página no funciona todavía, pero la presentamos como inspiración. Su uso es simple: permite que uno arriende su estacionamiento y además, en base a un algoritmo, da un estimado a en cuánto uno lo debería arrendar. Uno se inscribe, el espacio se pone disponible y los eventuales interesados lo contactan.


Futuro:

El diseñador Jules Moretti creó este concepto para un futuro producto de Apple. Se llama MacPad Pro e integra la funcionalidad del iPad tanto en la pantalla como en el teclado. Es algo así como dos iPad pegados para crear una nueva versión del portátil MacBook Pro. Cerrado parece un libro.