El consejo municipal introdujo multas de hasta 300 euros para las compañías cuyos patinetes cubran aceras y otros espacios públicos del casco antiguo de la capital portuguesa.

  • 1 julio, 2019

Se cansaron los lisboetas. Los cientos de scooters eléctricos que a diario quedan tirados por el casco histórico de la capital portuguesa llevaron a los vecinos a exigir medidas a la alcaldía. Y contar de esta semana, las compañías dueñas de estos aparatos serán consideradas sus responsables, por lo que deberán pagar multas y además cubrir los gastos de retiro.

En el último año, nueve compañías de patinetes eléctricos han comenzado a operar en Lisboa y a diario cientos de estos aparatos quedan abandonados en las aceras, convirtiéndose en una epidemia que dificulta el tráfico de las personas por el casco antiguo.

El consejo municipal, que se encarga de los vecindarios alrededor del castillo medieval de San Jorge y el distrito comercial del centro de la ciudad del siglo XVIII introdujo multas de hasta 300 euros (340 dólares) para las compañías cuyos scooters alquilados cubran las aceras y otros espacios públicos de la capital portuguesa.

Las compañías también tendrán que cubrir los gastos del retiro de los scooters por parte de las autoridades.

Otras ciudades europeas también sopesan medidas para equilibrar las necesidades de los transeúntes y de los conductores de patinetes.