¡“Mi papá es técnico electrónico y yo muchas veces lo acompañaba a hacer servicios a domicilio. Una vez, una señora en Antofagasta, ciudad donde nací, me regaló una bolsa con muchas hojas sueltas que eran de una enciclopedia. Por curiosidad, las empecé a leer. Las que más me interesaron fueron las de física y biología. […]

  • 19 marzo, 2020

¡“Mi papá es técnico electrónico y yo muchas veces lo acompañaba a hacer servicios a domicilio. Una vez, una señora en Antofagasta, ciudad donde nací, me regaló una bolsa con muchas hojas sueltas que eran de una enciclopedia. Por curiosidad, las empecé a leer. Las que más me interesaron fueron las de física y biología. Eso me influyó para generar una pasión científica. Tenía más o menos 7 u 8 años.
A esa edad yo no decía que quería ser astronauta. A los 10 años decidí que quería ser ingeniero informático y empecé a programar. Me parecía increíble que pudiéramos controlar los computadores. Lo pasaba increíble. Pocos años después comencé a hacer astronomía por mi cuenta en la casa, a través de observaciones de estrellas variables, hacía análisis de brillo y veía que las estrellas cambiaban en ciertos períodos. Mis únicas herramientas eran unos binoculares y una chaqueta para no pasar frío. Me ayudó mucho que Antofagasta tiene los mejores cielos del mundo. De todos los lugares a los que he viajado, nunca he visto un cielo así.
La astronomía es más simple de lo que uno cree y la ciencia en general también. La gente tiene la impresión de que la ciencia la pueden entender pocas personas, pero no es así.
Entré a Astronomía en la Universidad Católica. A los dos años me fui a Ingeniería porque siempre he querido cambiar el mundo. Es mi sueño, mi propósito. En ese momento no sabía de qué forma iba a lograrlo. No es que quiera ser recordado, quiero generar un cambio en la humanidad. Una cosa grande, así como lo que logró Einstein con su teoría de la relatividad.
Después me di cuenta de que a través de la astronomía estaba más lejano a encontrar algo en lo que aportar. Decidí que necesitaba desarrollar capacidades más prácticas y aterrizadas, así que me cambié.
A mediados de 2015 me fui a vivir solo a San Petersburgo por un año. Uno de los requisitos más importantes para ser astronauta es saber ruso, porque actualmente las únicas naves que te pueden llevar al espacio son las de ese país.
Acceder a clases me era imposible porque no tenía los medios, así que empecé a aprender por mi cuenta. Es un idioma hermoso y tiene todo este trasfondo en la carrera espacial. Escuchar los discursos de Yuri Gagarin y entenderlos me pone los pelos de punta.
La UC no tenía convenio con Rusia y cuando quise postular, justo abrieron ese cupo. Fue una coincidencia enorme. El destino quizás. Postulé y quedé, pero no tenía las lucas. Yo estudiaba con la beca Bicentenario y mi familia no podía ayudarme. La universidad me becó con una parte, el gobierno ruso con otra, hice ayudantías y clases particulares y el resto unos amigos me lo prestaron. Se paletearon increíblemente. Son amigos con los que hacía clases voluntarias en una escuela popular. Sin ellos, no hubiera podido ir.
Ahora vivo en Turín, Italia. Estoy haciendo un magíster y la doble titulación con Chile.
Antes de quedar en la misión europea Asclepios –que simula las condiciones en que se encuentra una base espacial– postulé a Tesla, Google, Apple… Fui perseverante e intenté no bajar la guardia. También estoy trabajando en la ESA para el lanzamiento del telescopio Euclid en 2022.
Mis ex compañeros de Astronomía están dispersos por el mundo. En Chile no puedes desarrollarte en esa área. Allá no hubiera encontrado un trabajo como el que tengo ahora, en que interactúo todos los días con material que vale más de mil millones de pesos.
Nunca me he arrepentido de querer ser astronauta. Sí he pasado por períodos en los que no sé qué seguir haciendo para acercarme a ese sueño. Uno tiene que ir armando su propio camino.
Ser astronauta no es un sueño solo mío. Es un sueño que les va a permitir a las nuevas generaciones en Chile decir: ‘Oye, pero este tipo lo hizo’. Si te hablo de Neil Armstrong, la mayoría lo ve lejano. Uno tiene que aspirar a eso. Hay gente muy capaz en Chile, que puede hacer cambios. Falta ambición”.

«Mi mayor temor es que la situación que vivimos hoy se replique en Chile»

«Euclid tuvo que parar sus actividades por seguridad, al menos todo lo que es testing. Se tomaron medidas de mantener distancia, cuando el resto del país estaba paralizado. Por ahora estamos detenidos porque hay muchas cosas que simplemente no se pueden hacer desde la casa.

No se puede estar en la calle sin razón, solo hay cuatro motivos para salir: ir al lugar del trabajo, volverse al lugar de origen, ir al supermercado… la multa supera los 200 euros y por eso no se ve a nadie en la calle. Los supermercados están dejando entrar a máximo 15 personas, la gente hace fila afuera tomando al menos un metro de distancia.

Mi mayor temor es que la situación que vivimos hoy se replique en Chile, veo que la gente está muy relajada. El mayor peligro de este virus es la ignorancia y el individualismo. Mi familia sigue en Antofagasta y están tomando medidas acorde a lo que yo les recomiendo, más que lo que recomienda el Gobierno.

Respecto a vivir esto lejos de mi familia, creo que hay que tener fortaleza y mantener contacto seguido. La unión no siempre depende de la cercanía física».