Por: Antonieta de la Fuente Foto: Verónica Ortíz “Siempre quise ser política. Me casé a los 21 años, tuve mis guaguas. Hice mi tesis sobre campañas y ahí me dediqué a la política. Llevo 16 años en el Congreso. Muchas personas me preguntan si tengo pena y la verdad es que no. Pena tuve cuando […]

  • 4 enero, 2018

Por: Antonieta de la Fuente
Foto: Verónica Ortíz

“Siempre quise ser política. Me casé a los 21 años, tuve mis guaguas. Hice mi tesis sobre campañas y ahí me dediqué a la política. Llevo 16 años en el Congreso. Muchas personas me preguntan si tengo pena y la verdad es que no. Pena tuve cuando se murió mi hermano, esas son cosas importantes. Yo soy Lily Pérez con cargo o sin cargo, no lo necesito para hacer lo que hago, nunca lo necesité. Me enseñaron desde chica que el carácter y el temple de las personas se ven en las derrotas y no en los triunfos.
A mí nunca me regalaron nada. Todo lo que he logrado en política se lo debo a la gente. No porque alguien o algún partido haya dicho ‘la Lily nos gusta, démosle plata, inventémosla como personaje político’.

No me gusta planificar mi vida. Me gusta que la vida me sorprenda. Me carga el cálculo. Si hubiera hecho cálculo, habría ido en un cupo de Chile Vamos, y no lo hice por coherencia. Me fue bien. Saqué la quinta mayoría de 31 candidatos. No siento que haya perdido, para nada, el sistema me dejó fuera, yo no perdí.

No me pasa nada cuando RN pide que no me incluyan entre los ministeriables. Eso al final habla mal de ellos. Esas son las típicas cosas de por qué la gente se aleja de la política. Piñera sabe que estoy dispuesta a trabajar con él. Siempre lo he estado, en las buenas y en las malas. Después del 19 de noviembre, fue uno de los primeros que me llamó, siempre es uno de los primeros en llamarme para mi cumpleaños, porque se despierta temprano. Tengo una relación súper horizontal con él, lo admiro profundamente y sé que él también me admira mucho. Estoy feliz de que haya ganado.

Una de las cosas que cambié en mi vida hace mucho tiempo, cuando murió mi hermano, es que yo hago lo que me gusta hacer. Y esa es una de las decisiones por las cuales formé un partido distinto. Nunca acepto algo por compromiso. Eso es una norma de vida.
Me he sentido discriminada en política. Cuando entré tenía 24 años, era una niña. Por ser mujer y joven y no fea, era terrible. Claro, yo me puse como meta demostrar que sabía mucho más, que era mucho más estudiosa, mucho más talentosa. Los primeros años fueron duros, pero ya no.

En Amplitud tenemos que tomar una decisión. Las barreras legales para mantenernos dentro de los partidos nuevos son muy altas y eso nos hace estar entre los 14 partidos en vías de disolución. La alternativa de fusionarnos con otros la descartamos, porque sentimos que nos hace confundir nuestro domicilio político. Estamos con Piñera. La opción de entrar en Evópoli es una decisión que vamos a tomar más adelante, cuando el partido entre en disolución, lo que va a pasar en abril.

Por virar más al centro y tomar banderas liberales me dieron la espalda, me quedé sola, pero hice lo correcto. Y la cantidad de personas que me han dicho que votaron por Piñera, porque gracias a nosotros le perdieron el miedo a la derecha, es lo que más orgullo me da. Fuimos súper audaces para nuestro sector y finalmente se van a dar cuenta de que gracias a nosotros, todo cambió. Nosotros corrimos el cerco totalmente y después Evópoli tomó nuestras banderas, y lo han hecho bien”.