“Apenas J.R. (protegeré su identidad) nos informó el jueves 12 de marzo en la madrugada que había marcado positivo en el test de coronavirus, activamos nuestros propios protocolos de prevención. Él había ido a Perú y al llegar a Chile no le hicieron ningún chequeo en el aeropuerto, solo unas preguntas y una declaración jurada. […]

  • 15 abril, 2020

“Apenas J.R. (protegeré su identidad) nos informó el jueves 12 de marzo en la madrugada que había marcado positivo en el test de coronavirus, activamos nuestros propios protocolos de prevención. Él había ido a Perú y al llegar a Chile no le hicieron ningún chequeo en el aeropuerto, solo unas preguntas y una declaración jurada. No le dieron la instrucción de hacer cuarentena y como no tenía síntomas, hizo su vida normal. Alcanzó a hacer crossfit el lunes 10 y martes 11 de marzo, el miércoles se sintió mal y el jueves nos informó, que se había infectado por lo que de inmediato avisamos a todos los alumnos de la situación y del cierre del Box. De los 220 clientes, 27 se contagiaron.
Ninguna autoridad de salud ni del gobierno se contactó conmigo para darme un protocolo de cómo actuar. Por iniciativa propia, me comuniqué con dos epidemiólogas que trabajan para la Seremi. En ese sentido, me ha quedado dando vuelta la idea de que yo les hice la pega a ellos, consiguiendo los nombres y teléfonos de las personas que habían estado con el paciente contagiado para que pudieran darles seguimiento.
Cerrar indefinidamente el gimnasio fue lo más lógico. Si lo mantenía abierto, todos hubieran dicho que somos irresponsables. Además, ¿cuántos alumnos iban a ir? El 10 por ciento, con suerte, que son los que no tienen ninguna preocupación, que no tienen familia, no tienen hijos y si se infectan, les da lo mismo. En términos de publicidad, esto de salir en los diarios, en los canales de televisión y en las redes sociales ha sido muy bueno para mí. Ha sido una publicidad gratuita que nunca soñé.
Antes de esto, yo era el típico gallo que me tomaba pocas vacaciones. Cuando lo hacía, igual estaba conectado todo el tiempo con lo que pasaba en el gimansio, porque cuando eres propietario de un negocio, estás constantemente preocupado de que todo funcione bien. Por eso, esto me ha servido para desconectarme en todo sentido y para estar más con mi pareja y mi hijo Facundo, de 7 meses.
Por el momento me estoy manteniendo económicamente dando clases online a un grupo de más de 100 alumnos, a los que les envío rutinas diarias. Además, yo siempre fui muy bueno para ahorrar, entonces, tengo para mantenerme un par meses sin necesidad de recibir ingresos. Obviamente el objetivo de ese ahorro era otro. Quería comprarme otra casa y arrendarla porque yo no tengo AFP. Cuando jubile, pretendo vivir de las rentas.
Funas directas al Box no hemos tenido, porque el chileno no te dice las cosas a la cara. Con los únicos que estoy molesto es con los de El diario La Discusión de Chillán que han dicho cosas que no son verdad, sacadas de contexto. A J.R. sí. Le tomaron una foto de su Facebook, la masificaron y todo Chile supo quién era, y quedó super afectado. Yo le he dicho que todo esto va a pasar. Y después, para hacerlo reír, le digo que la gente se olvida de estas cosas igual como se olvidó del penal de Caszely. En mi local J.R. tiene todo el apoyo de los alumnos y el día que vuelva lo hará con la frente en alto y lo vamos a recibir con un aplauso. Al final, lo más importante es contar con el apoyo de la gente que te quiere.
La lección que saqué de todo esto es que yo tengo que ser un líder entre mis alumnos, y un líder positivo, porque si yo me caigo, se cae la gente. Y estamos a la espera de que se acabe esto para reunirnos en nuestro ‘tercer tiempo’, como les decimos a los encuentros sociales que hacemos fuera del gimnasio. Ojalá que coincidan con el aniversario del Box, que es en agosto.
Después de esto, yo ya cierro definitivamente el tema”.