Por Alexandra Timmermann
Foto: Verónica Ortíz

  • 12 diciembre, 2019

“Me tocó vivir parte de mi infancia en Holanda. Nací en Eindhoven y llegué cerca de los tres años a Chile. Pero seguí viajando a ese país en forma continua, pues mi padre vivía ahí y volvía regularmente a verlo. Eso sí, no aprendí a hablar el idioma, es muy difícil. Además, allá tampoco fui al colegio. De todas maneras, aquella experiencia me tiene que haber marcado.

En esta crisis, del oficialismo, es Mario Desbordes a quien destaco, por el rol que ha jugado. Ha tenido la capacidad suficiente para comprender la profundidad de este conflicto y la sensibilidad necesaria para promover reformas sociales importantes para apoyar las medidas que nosotros estamos proponiendo. Además, ha sido generoso en ceder en función de la estabilidad del país. Con Mario no nos conocíamos mucho y nos tocó trabajar juntos en el acuerdo constitucional.

En momentos difíciles como este, uno va descubriendo aspectos positivos de personas que no conocía. Me pasó con Mario y con Gabriel Boric también, que no éramos cercanos. Estos días, con ambos hemos creado una relación que es importante, porque al final del día los tres tenemos un interés común: que a este país le vaya bien.

¿Si soy una figura destacada de la oposición en esta contingencia? Bueno, la verdad es que he intentado siempre anteponer el interés del país a los intereses personales. En este caso, lo más relevante es ver cómo uno puede aportar con la experiencia de gobierno, la experiencia del Parlamento, para poder articular acuerdos. Porque creo que Chile necesita más acuerdos para dar estabilidad, y sobre todo, para poder hacer los cambios que se requieren. Es mucho más fácil hoy día ser popular y usar la estridencia, y es mucho más costoso políticamente usar la prudencia, pero yo creo que lo segundo es responsable y es lo que me deja tranquilo en mi actuar. Pienso que la capacidad de articulación, de persuasión, de convencer, de aunar voluntades, genera más estabilidad al país.

Para salir de esta crisis, el gobierno tiene que mejorar su capacidad de inteligencia para identificar los verdaderos liderazgos que están detrás de estos hechos vandálicos. Estos no son acciones espontáneas, aquí hay coordinación, aquí hay recursos financieros que van detrás y, por tanto, se requiere de un trabajo de inteligencia muy focalizado. Se necesita de una capacidad operativa para poder detener a esas personas y condenarlas, pero en paralelo, también una profunda agenda social y de recuperación económica. Si las proyecciones señalan que hoy tenemos cerca de un 6,8% de desempleo, que en diciembre vamos a tener un 8,5%, que en marzo vamos a tener un 10% y que durante junio vamos a tener un 12%, creo que una crisis social de desempleo puede generar una mayor inestabilidad. Por eso, urge que el presidente entienda de una vez por todas que aquí se va a requerir inversión en recursos públicos para una agenda social importante, que aborde temas estructurales como las pensiones, el sueldo mínimo y los deudores del CAE. Y en paralelo, una profunda agenda de recuperación económica. Tenemos cerca de 40 mil pequeñas empresas que están prácticamente quebradas, debe haber un esfuerzo del mundo empresarial también, de comenzar a pagar en menos de 30 días porque las pequeñas empresas no siempre tienen espaldas para poder subsistir.

No tengo pensado por el momento ser candidato presidencial y, por tanto, hoy día estoy preocupado exclusivamente de cómo se ayuda para que este país salga adelante.

El momento que estamos viviendo es de tal nivel de cambios, que mi percepción es que dentro de poco se va a producir un reordenamiento de las fuerzas políticas. Que no va a ser lo mismo la alianza que venía de los 90. Creo que un sector de la derecha ya ha superado el tema de los derechos humanos, condenando todo tipo de violaciones, que es lo que principalmente nos separaba de ellos.  Hay una parte de ese sector que perfectamente podría estar en una coalición en la cual tuviésemos una visión de una economía social de mercado, donde se garantizara un Estado de bienestar y, por tanto, creo que si llegara a ser presidente, podría perfectamente ser factible que alguna persona de derecha estuviera en mi gabinete”.