“Mi diferencia con otros políticos es que no tengo que tratar de ponerme en los zapatos de la pobreza. Yo la he vivido. La gente que nace en la comuna de La Pintana, nace marginada. Marginada de sueños, de proyectos de vida. Nace para sobrevivir. Tengo la esperanza de que vamos a llegar a tener […]

  • 19 julio, 2019

“Mi diferencia con otros políticos es que no tengo que tratar de ponerme en los zapatos de la pobreza. Yo la he vivido. La gente que nace en la comuna de La Pintana, nace marginada. Marginada de sueños, de proyectos de vida. Nace para sobrevivir.

Tengo la esperanza de que vamos a llegar a tener una notaría y más bancos. Estos días se inaugura la primera pizzería de cadena en la comuna –un Papa John’s– y es una fiesta para todos.

Mi compromiso social partió en la parroquia. Las mamás de catequesis preparaban comida para familias que no tenían y mi mamá nos llevaba los sábados. Vi que había gente más pobre que yo.

Soy muy cristiana, pero abierta. En algún minuto pensé en ser monja y cuando renuncié a eso, decidí ser mamá. Conocí a una persona en la parroquia, yo tenía 27 años, y me casé. La separación de ese matrimonio fue fuerte. Uno piensa a esa edad que te enamoraste y te proyectas… Yo creía que éramos felices. Pero al parecer era feliz solo yo.

Tengo dos hijos, pero tuve tres. Mi primer hijo se murió por una negligencia médica. Debería haber demandado, pero siempre me negué a pensar que había sido una negligencia.

A mi hija yo la llevaba a ballet cuando tenía 4 años, y costaba 40 mil pesos. Para un sueldo de 250.000 pesos era harto, pero sabía que iba a producir cambios. Lo primero que quise como alcaldesa fue ofrecer ballet acá. Pensé que íbamos a tener a cincuenta niños y cuando abrimos las inscripciones, en cuatro horas se inscribieron quinientos. ¡Y no teníamos salas! ¡Ni más profesores! Hoy tenemos 800 niños. Eso es transformación social. Cuesta, porque no tenemos un presupuesto para hacer grandes cambios, como sucede en cuatro comunas de Chile.

Estrenamos un teatro hace un año y hoy tenemos la quinta mejor cartelera del país, pero el sesgo político es muy fuerte. Postulamos a proyectos de infraestructura para consultorios y Cesfam y no ganamos ninguno para los próximos cinco años. Se fueron para La Florida y Puente Alto, y en el distrito, la única comuna que no es de derecha es La Pintana, y es la que tiene más necesidades.

En eso, viene el narco y te invita a enajenarte de la realidad a través de la droga. ¿Cómo vamos a ser capaces de luchar contra eso, cuando nuestro presupuesto es diez veces menor que el de Las Condes?

A veces me dicen ‘usted podría ser diputada’, pero siento que el legislador no es un hacedor de cosas, sino una cabeza pensante que tiene que hacer leyes, y yo me veo más como una hacedora de cosas, de producir cambios.

Me gustaría ser recordada en La Pintana por las obras que provocaron cambios, como el metro. Estuvimos 24 años con un alcalde que nunca habló de metro. Las autoridades pueden mejorar la calidad de vida. Si no pasa eso, no tenemos razón de ser.

En 2017, nos acusaron de asociación ilícita, de estar involucrados en los actos que hace el alcalde de San Ramón, y yo no tengo nada que ver. Incluso la Fiscalía decidió ponerme protección policial. Creo que las autoridades debemos ser decentes y no solo parecerlo”.