Lo que se logró pese a todas las dificultades, cómo pasar la posta en la conducción y el libro que tiene pensado lanzar en un par de meses, son parte de las cosas que dan vueltas en la cabeza de Don Francisco. “La Teletón es un espacio que une a los chilenos y, creo que en un par de meses más nos vamos a tener que volver a reunir en un “Chile Ayuda a Chile” si las consecuencias económicas de este virus tienen efectos críticos”, asegura.

  • 8 abril, 2020

– ¿Qué fue lo más difícil de esta versión?

-El ejercicio de imaginarse sobre un escenario repleto de gente cuando la verdad es que estaba solo en el living de mi casa. El delay propio de un programa televisado de manera remota y la ausencia de un público vivo fue muy difícil. Pero después del mensaje inicial me olvidé por completo que estaba en mi casa.

Mario Kreutzberger confiesa que minutos antes de salir al aire, iba a camino a cambiarse de camisa y vio el traje que usó para el programa “Chile ayuda a Chile” que usó el 2010 post terremoto. “Me lo puse y sentí el peso de 200 kilos de carga emotiva que traía consigo. Fue algo muy fuerte. ¿Quién sabe si en un mes más me lo voy a tener que poner de nuevo? Esto es una instancia propia de los chilenos que no podemos desaprovechar”, comenta el animador.

Días antes, cuenta,  el show estuvo a punto de no hacerse. Detractores al evento y el miedo que no se pudiera realizar una producción adecuada pusieron esa posibilidad sobre la mesa. Pero los resultados de las encuestas mostraban lo contrario: la gente quería la Teletón sí o sí.

– ¿Cuál fue el objetivo de esta Teletón?

-Nuestra principal meta era la vida misma, cuidarla y evitar la propagación de la pandemia. La segunda, era acompañar a un montón de personas que en este momento siente miedo, temor e incertidumbre de lo que va a pasar. Y la tercera era llegar a la meta.

La previa

De fondo, el mismo cuadro rojo con círculos blancos que utilizó de telón durante el programa, Don Francisco se ve muchísimo más relajado del que conversamos el jueves 19 de marzo pasado. En esta oportunidad, vestido de short y polera deportiva, se nota algo cansado, pero más reflexivo y satisfecho. ¿Su rutina diaria? Mas relajada también porque “no tengo que estar en contacto con programas de televisión a cada rato, puedo hacer gimnasia a la hora que yo quiera y andar vestido como se me ocurre”, comenta el comunicador que lleva 43 años animando la Teletón.

Los días previos al show televisivo, el teatro Teletón se transformó en un hospital de campaña: dos días antes del inicio de la cruzada solidaria se obtuvo una muestra de sangre de todos los que ingresaron al recinto para asegurarse si alguno de ellos portaba el virus. Luego, al entrar al lugar, los presentes debían pasar por una sala de desinfección y se les exigió mantener en todo momento el metro y medio de distancia. Todo esto estuvo a cargo de Patricio López, productor ejecutivo del área dramática de Mega, quien además coordinaba las conexiones vía Zoom con los animadores que tuvieron que mantener cuarentena, y el contacto televisivo remoto con el estudio y la casa de Mario Kreutzberger.

Todo fue televisado y con contactos desde las casas de pacientes y de artistas nacionales e internacionales para evitar el contacto entre personas. Para Don Francisco, lejos lo que más lo emocionó fue la presentación a medianoche de la Sonora de Tomy Rey. Desde marzo de 2019 el grupo se reunió con Sebastián Mardones, profesor de música de la institución y un grupo de 70 pacientes para interpretar la canción “La Gloria de Chile”. Pese a todas las dificultades  presentaron el tema de manera virtual.

Las donaciones y la filantropía

Pese a que el foco no estuvo puesto en las donaciones, hubo varias que sorprendieron al animador. Hasta el momento llevan un registro de más de 600.000 mil donaciones “simbólicas” de 1.000 y 500 pesos realizadas por personas que normalmente aportaban más, pero, dada la contingencia, no pudieron hacerlo.

-Se le vio muy impactado y emocionado con el aporte que hizo Juan Sutil, presidente de la Cámara Chilena de la Producción y el Comercio (CPC) a nombre de los gremios que agrupa…

-Así es. El aporte de 5 mil millones de pesos de parte de CPC, Cámara Chilena de la Construcción y SOFOFA es una tremenda cifra y veo aquí el inicio de una filantropía. Pero espero que no sea oculta como la que se acostumbra en Chile. Los empresarios exitosos deberían sentirse orgullosos de lo que han conseguido y no tener miedo de donar abiertamente a las diferentes instituciones. A diferencia de lo que pasa en Estados Unidos, acá todos los empresarios donan de manera anónima. Durante la jornada recibí muchísimas donaciones de familias importantes que no quisieron hacerlo de manera pública.

-La familia Luksic no tiene ese perfil.

-Es que ellos ya tienen claro el concepto moderno e internacional de filantropía. A través de su fundación han donado más de ocho mil millones de pesos para el instituto de Antofagasta y este año lo hicieron por dos mil más. Te diría que la familia Saieh también tiene ese concepto.

El llamado del animador es, que ojalá más temprano que tarde, cada una de las familias más adineradas del país se hicieran cargo de la operación de los institutos de cada una de las regiones a modo de filantropía. Para eso está en conversaciones con empresarios del agro para poder abrir los dos centros que están pendiente: el de Rancagua y el de Ñuble.

“Que todos tiremos del mismo cable”

Varias reflexiones y decisiones ha tomado en estos últimos días. Lo primero es reunirse con el directorio de Teletón y ver la manera en pasar la posta el próximo año. Y una de las historias que más le aclaró la idea fue la de un joven alpinista discapacitado que los amigos lo subían a los cerros tirando entre todos unos cables muy difíciles de tirar.

Y ¿qué tiene pensado?

-Algo más colectivo, o no tan personalizado en mi persona. Que entre todos tiremos los cables de esta tarea. Tenemos que pensar en traspasar la posta y hacer un trasvasije en todo sentido. Porque a nivel institucional, Ximena Casarejos ha llevado el timón de la institución todos estos años, Bruno Camaggi a cargo de los 14 institutos y yo de la parte comunicacional. Creo que ahora tenemos que pensarlo de otro modo. Me veo como un asesor y promoviendo un mayor aporte del Estado y que se concrete una ley Teletón que promueva la filantropía tal y como yo la entiendo.

– ¿Quién lo sucederá en el escenario?

-Hay muchos y con muchas ganas. El panel de animadores que se vio en la última versión te muestra que hay mucha gente dispuesta hacerlo. No me atrevería a decirte uno en especial. En Teletón hay espacio para todos.

Por mientras, Mario Kreutzberger seguirá en cuarentena, cumpliendo religiosamente su rutina de ejercicios y agradeciendo a todas las instituciones, bancos y personas que lo ayudaron a llevar adelante la versión numero 43 de la cruzada solidaria.

Después, seguirá escribiendo «a mano alzada” como él lo llama, su libro “Lo que aprendí” y el que Marcelo Amunátegui ha ayudado a darle forma. “En este momento estoy el capítulo “Los chalecos amarillos” relato que parte con el estallido social de octubre de 2019 y termina con la Teletón 2020.  El libro hasta el momento tiene 280 páginas y ya hay una editorial interesada. Espera los acontecimientos post pandemia para organizar el lanzamiento y ver si será necesario agregarle algún capítulo más.