La directora ejecutiva, Carolina Morgado, cuenta que la organización se hará cargo un año más de la infraestructura de uso público de los dos parques nacionales y apuesta a que “el turismo no masivo se ajustará más que nunca a la nueva realidad” post pandemia

Por: Rocío Montes

  • 29 mayo, 2020

El lunes 16 de marzo pasado, se cerraron las oficinas de la casa Kuschel de Puerto Varas donde funciona Tompkins Conservation Chile. Aunque en la ciudad sureña no se han declarado cuarentenas obligatorias por la pandemia, los funcionarios laboran hace dos meses con teletrabajo: “Pudiendo, hay que contribuir”, señala al teléfono Carolina Morgado, directora ejecutiva de la organización conservacionista, que sigue adelante con proyectos adecuándose a la contingencia. La semana pasada, por ejemplo, liberaron 14 ñandúes en la frontera del Parque Nacional Patagonia en el marco de un programa de restauración ecológica en conjunto con CONAF.

Para Morgado, la crisis sanitaria mundial debería hacer repensar la importancia estratégica del “pulmón verde” que tiene Chile en el sur: la Ruta de los Parques de la Patagonia, con sus 17 parques instalados en un recorrido de 2.800 kilómetros. Conservación y no extracción, turismo sustentable, descentralización y el desarrollo de economías locales asociadas a los territorios protegidos. “De acuerdo a un estudio que hicimos con NatGeo, almacena casi cinco veces más carbono por hectárea que la Amazonía”, relata.

Pero la contingencia también ha hecho cambiar los planes de Tompkins Conservation Chile. En abril de 2019, la entidad conservacionista entregó físicamente al Estado chileno el parque Pumalín (400.000 hectáreas) y el Patagonia (304.000), en los que se invirtieron US$ 120 millones, considerando las tierras. Donaron los parques nacionales completos porque creen en los parques públicos ­–los entregaron incluso con sus casas equipadas–, con un período de acompañamiento de 10 años prorrogables por otros 10. El objetivo era colaborar en la transición con CONAF, los actuales administradores: “Fue un muy buen traspaso”, analiza Morgado sobre este año de funcionamiento. “Ha sido una especie de continuidad”.

Fundraising

Lo que no ha resultado, sin embargo, han sido los dos procesos de licitaciones para administrar la infraestructura turística –menos de un 2% del territorio de ambos espacios–, para lo que se busca un modelo de concesión moderno y vanguardista. Para Tompkins Conservation Chile ­–que es parte del comité, pero la institución que lleva el proceso es CONAF–, Pumalín y Patagonia son parques nacionales de primer nivel y necesitan empresarios de primer nivel, como señalaban hace un año.

La primera convocatoria se abrió en el primer semestre de 2019: “Se presentó bastante gente –había buenos empresarios en esa postulación­–, pero falló porque es complejo este trabajo público-privado. Es una experiencia de aprendizaje. Las bases no llegaron a ser lo claras y apetecibles para que un empresario se pudiera comprometer y, por lo tanto, se declaró desierta”, relata Morgado.

Luego se hicieron correcciones y se abrió una segunda licitación, con Pumalín y Patagonia por separado, pensando en que los concesionarios comenzaran a trabajar en abril de este 2020. Pero nuevamente ambas se declararon desiertas a comienzos de año: “Hubo factores como el estallido social de octubre y que CONAF publicó la licitación en una fecha en que a lo mejor tuvo muy poca visibilidad, en la Navidad. Se presentaron pocas empresas y no cumplían con el perfil necesario. Una persona se presentó en Pumalín y en Patagonia, dos”, explica la directora ejecutiva de la organización conservacionista.

Fue cuando Tompkins Conservation Chile tomó una decisión, con la pandemia desatada y sus efectos económicos a la vista: “Ante esta situación de plena incertidumbre –porque seguimos trabajando con CONAF en esta nueva etapa para ver cuándo es el momento oportuno para abrir un próximo proceso–, en el intertanto vamos a hacernos cargo de la infraestructura de uso público un año más, hasta abril de 2021”. Es decir, se harán cargo de los restaurantes y de la hotelería. Morgado señala que se trata de “una historia en desarrollo” ­–no tiene mayores detalles, explica–, pero la organización conservacionista tiene una convicción: “No podemos dejar esto abandonado. Queremos que quede en buenas manos, es una gran apuesta, una tremenda inversión y es lo que vamos a hacer: nos vamos a hacer cargo”.

En principio, mientras no empiece la temporada 2020-2021, se realizarán las mantenciones básicas: “Si no, las cosas de derrumban y todo tiene que estar impecable siempre, sobre todo pensando en el traspaso”, señala Morgado. Sobre la inversión que deberá hacer Tompkins Conservation Chile, entrega un dato: “En Pumalín no perdemos plata al manejarlo, pero en Patagonia sí. Entonces, estamos haciendo un ‘fundraising’ para poder acompañar este próximo período”. Según explica la directora ejecutiva de la organización, “a estas alturas del partido, luego de 27 años de trabajo, dependemos cada vez más de fondos externos”. Pero ¿hastá cuándo podrían hacerse cargo considerando que la crisis económica podría alargarse? “No podría pasar más de la próxima temporada”, responde.

Tercera licitación

Junto a CONAF se elegirá el mejor momento para abrir una tercera licitación (“mal podemos pensar que los empresarios que están en esta área económica tengan la posibilidad de analizar expandirse en este minuto”). Pero en la organización conservacionista son conscientes de que el profundo batacazo económico por la pandemia y las altas exigencias del Estado implicarían, quizás, restricciones presupuestarias para algunos ítems del aparato público como la propia CONAF, a cargo de los dos parques: “Respetamos las decisiones que se están tomando y ya iremos viendo con qué dificultades nos vamos encontrando para poder ir apoyando”, señala Morgado. Algo parecido sucede con el turismo, uno de los sectores mayormente afectados a nivel mundial por la pandemia del Covid-19. En probablemente las peores horas de la crisis sanitaria en el país –“hay mucha gente sufriendo”–, la secretaria ejecutiva de la organización intenta poner su mirada en el momento en que el mundo y Chile haya logrado superar la pandemia y apuesta a que “el turismo no masivo se ajustará más que nunca a la nueva realidad”.

Mientras tanto, Tompkins Conservation Chile sigue cumpliendo etapas: la semana pasada se llevó a cabo la última sesión del directorio de Fundación Pumalín, la primera que armó en Chile el filántropo estadounidense: “Su objetivo se cumplió, porque se donaron todas las tierras para la formación del parque nacional”, explica Morgado. Entre los nuevos nuevos proyectos se trabaja en un corredor biológico para el huemul en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes, en la compra de nuevas tierras estratégicas en Cerro Castillo –tres propiedades que suman 669,97 hectáreas– y en la conservación marina.

Kristine Tompkins: “Esta pandemia nos demuestra que no hay salud en un planeta enfermo”

Kristine Tompkins, presidenta de Tompkins Conservation, desde su casa en Santa Paula, California, reconoce estar “preocupada por todo el sufrimiento, las pérdidas y la incertidumbre que el Covid-19 está dejando a su paso”. “Pero al mismo tiempo –señala– estoy esperanzada de que una vez que superemos esta crisis de salud aprovechemos la oportunidad de vivir de una manera diferente, para devolver el equilibrio al planeta”.

La viuda de Douglas Tompkins, fallecido en diciembre de 2015, piensa que “esta pandemia nos demuestra que no hay salud en un planeta enfermo y que no somos dueños del mundo, sino que en realidad es la naturaleza la que manda”. Para la embajadora de áreas protegidas de la ONU, “existe numerosa evidencia de que la aparición de epidemias está relacionada con la degradación de ecosistemas naturales y con el tráfico ilegal de vida silvestre. Los ecosistemas naturales nos brindan servicios esenciales para la supervivencia. Si los destruimos dejan de prestar esos servicios. Uno de ellos es la prevención de pandemias. En un ecosistema en equilibrio, también están en equilibrio los patógenos con sus huéspedes naturales. Cuando alteramos ese equilibrio los patógenos ‘saltan’ a otras especies, incluido el hombre”.

La líder de la entidad conservacionista señala que “la protección de la naturaleza se vuelve más importante que nunca, ya que se necesita mucho más que una cuarentena para solucionar este grave problema”. “Hay que buscar soluciones de fondo”, analiza. “La conservación y la restauración a través del rewilding es una de esas soluciones, al igual que el desarrollo a mayor escala de economías regenerativas locales, un mayor empuje al uso de energía renovables y a la agroecología”.

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