Se podría decir que Cranberry Chic, la red social de moda que hoy agrupa a una comunidad de 250 mil mujeres, empezó con el coaching. Fue hace siete años. La licenciada en Filosofía Josefina Pooley acababa de terminar sus estudios  de Programación Neurolingüística (PNL) en España y había creado Kinoos, un marketplace de crecimiento personal. […]

  • 10 mayo, 2019

Se podría decir que Cranberry Chic, la red social de moda que hoy agrupa a una comunidad de 250 mil mujeres, empezó con el coaching. Fue hace siete años. La licenciada en Filosofía Josefina Pooley acababa de terminar sus estudios  de Programación Neurolingüística (PNL) en España y había creado Kinoos, un marketplace de crecimiento personal. Así entró en el mundo del emprendimiento e incluso se ganó un fondo de Startup Chile. Pero se fue entusiasmando con las posibilidades que daban las aplicaciones en el celular y empezó a testear diferentes ideas. Así, surgió lo que sería la base de Cranberry Chic: si las mujeres en general consumen moda inspiradas en las decisiones de otras mujeres, ¿por qué no replicar esa dinámica natural a través de una app? Contactó a un programador, empezó a trabajar en su plataforma y decidió probar su proyecto con dos de sus amigas a quienes consideraba influencers: Pilar Matte y Antonia Bulnes. “Se embalaron y rápidamente se transformaron en socias”, cuenta Pooley. La primera en apostar por ellas fue la brasileña Monique Moreira, luego se ganaron un Startup Chile y después el fondo de capital de riesgo Nazca Ventures invirtió 350 mil dólares en su emprendimiento.     

Para Pooley, la idea inicial era hacer crecer la plataforma en Latinoamérica, luego venderla y seguir trabajando en Kinoos. Pero no fue tan fácil. Como todo emprendimiento, tuvieron sus caídas. Partieron apostando fuerte por otros mercados: México, Colombia, Argentina y estuvieron a punto de entrar a Perú. Pero el costo de mantener su empresa a la distancia fue muy alto y decidieron consolidarse en Chile. “La plata que levantamos nos alcanzó para un año y medio de operación y después de eso empezamos a subsistir con las marcas, que apostaron por nosotros porque nos convertimos en la plataforma para mujeres entre 15 a 45 años del segmento alto”, cuenta.

Partieron trabajando con influencers de la moda, que subían sus fotos a la app donde se etiquetaban las marcas, para que las usuarias entraran en los ecommerce de estas. Pero hace siete años, los carros de venta no eran tan comunes como hoy y pocas marcas los tenían incorporados en sus sitios. Pero de a poco, varias empezaron a interesarse. Falabella, Mercedes Benz, Esteé Lauder, Kerastase, Samsung, Miller, entre otras, son hoy algunas de las marcas que trabajan, con la plataforma.

En paralelo, el modelo de negocio se fue ampliando. Actualmente, Cranberry Chic es una comunidad que cuenta con un medio digital a través de app, web, una revista digital y redes sociales. También operan como agencia PR: hacen convocatoria para eventos, prensa y manejo de influencers y, además, entregan asesoría y generación de contenido audiovisual para las marcas que se publican en sus redes y las de sus clientes. Sus ingresos provienen de un fee anual que cobran a estas marcas y su idea es empezar a cobrar una comisión por las compras que les generan a sus clientes a través de sus plataformas en un futuro cercano.

“Hoy es nuestro momento”, dice Josefina, quien sigue a la cabeza de la comunidad junto a Antonia Bulnes –Pilar Matte hoy no está en el día a día–. “Con la crisis del papel, la era digital y el crecimiento exponencial del ecommerce, somos una alternativa muy atractiva y conveniente para las marcas, ya que abarcamos los principales modos en que hoy la mujeres consumen contenido”, dice la fundadora, feliz porque ya hace dos años tienen números azules.