La Doctora en Antropología Evolutiva de la Universidad de Oxford participó en una conversación con la editora general de Capital, María José López, a través de nuestro Instagram @revista_capital. Este es un resumen de ese diálogo.

  • 29 mayo, 2020

Isabel Behncke vivió tres años en el Congo estudiando el comportamiento social de los primates. Doctora en Antropología Evolutiva de la Universidad de Oxford, y miembro del Centro de Investigaciones de la Complejidad Social de la UDD, asegura que desde la biología evolutiva hay mucho que decir con respecto a la pandemia: debemos entender que somos una especie relativamente joven, con 200.000 años, pero que los últimos 200 años nuestra población se disparó llegando a ser 7,8 billones de habitantes, explica. “Esto ha hecho que tengamos un comportamiento social y globalizado que ayuda a que el virus se expanda más rápido”, advierte. Según la científica, la destrucción permanente de la naturaleza hace que el ecosistema se vuelva poco saludable y que de seguir por ese camino, habrá más pandemias y tragedias.

“No quiero darle un giro moral ni a la tierra ni al virus. Pero sí creo que es una consecuencia directa de cómo hemos destruido la naturaleza, hemos fragmentado los ecosistemas y hemos aumentado las oportunidades para la zoonosis, que son las infecciones en animales que se transmiten a los humanos. Mientras más la destruyamos y mientras más animales salvajes consumamos, esto va a seguir pasando. Estamos sufriendo las consecuencias de nuestro propio éxito. Hemos ido a la luna, exploramos marte, pero el próximo desafío sería saber cómo convivir de manera balanceada con la naturaleza».

-El cuidado al planeta juega un rol central en la discusión estos días. Tú has señalado que si seguimos destruyendo los hábitats naturales, hay muchos animales más para futuras zoonosis. 

-Van a venir más zoonosis, van a venir más pandemias, pero también van a venir más problemas con la misma causa. Por eso me importa la causa raíz, que es la destrucción de la naturaleza. Hay una relación entre calentamiento global y zoonosis, la destrucción de la naturaleza en general. Tú puedes hacer acciones que no solo tengan que ver con la reducción del CO2. Tenemos que preocuparnos de la salud de los ecosistemas. Hay acciones muy concretas para proteger la biodiversidad. Deberíamos ponernos como meta proteger un tercio de la Tierra. Si ese es el precio para que la Tierra sea saludable, yo digo que lo deberíamos evaluar. Si proteges por ejemplo el 30% de tu cuerpo, para hacer un 70% lo que quieras, no es algo tan malo.

-¿Qué tercio se protege?

-Desde la ciencia tenemos muchos elementos para ver qué tercio se protege, porque además tenemos que ser muy estratégicos. Lugares con mucha biodiversidad. En Chile serían los bosques y los humedales.

-Expertos han señalado que es el tiempo de los filósofos, de los humanistas, de las ciencias. Usted misma ha estado en varios paneles de conversación. El hombre está ávido por escuchar respuestas, pareciera.

-Por supuesto, desde nivel personal es inevitable que piense en esto. Pero desde nivel global creo que es obvio que nos está tocando hebras muy profundas. Es un gran grito de por qué está pasando esto y por qué a nosotros. Habíamos elaborado una narrativa que dice que somos dueños del mundo, que dominamos y que pasamos de animales a dioses. Como que estábamos listos y que el progreso era lineal. Estoy de acuerdo que es tiempo de los pensadores, pero ojalá que todos pudieran sentirse parte de esto, democratizar el pensamiento. Hay que buscar las causas profundas de esto y hacerlas sentido.

La pandemia nos ha hecho repensar nociones como la incertidumbre y el miedo. ¿Cómo evitar tener miedo cuando las cifras suben y suben, y las noticias avizoran que sólo queda 1 cama?

-Creo que es normal tener miedo, tenemos miedo a la muerte de nuestros seres queridos, tenemos miedo a estar encerrados, a la locura, a la pobreza, al futuro. Son entendibles. Muchos de los juicios que estamos haciendo ahora, y vamos a tener mucho tiempo para ver qué debimos haber hecho, pero esa capacidad cognitiva está bastante álgida. Como tenemos pensamiento crítico tenemos que entender qué nos va hacer tomar mejores o peores decisiones. Decir, entiendo este miedo, entiendo de dónde viene, pero hay que ponerle límites. Sentimos el dolor, pero no comprendemos el origen desde el espectro amplio, desde la ciencia y desde lo social. Eso puede hacer que sea peor. Tenemos que comprenderlo y sacar lecciones.

¿Y qué lecciones se pueden sacar de lo que estamos viviendo?

-Los seres humanos vamos a seguir siendo seres humanos, pero parte de ser humano es que tenemos una plasticidad en nuestras conductas e inteligencia. Gracias a la tremenda tragedia que estamos viviendo, espero que podamos volvernos más inteligentes y podamos entender mejor lo que está pasando y los procesos a nivel ecológico, económico, sociales. Está claro que necesitamos nuevas herramientas para entender y enfrentar esto: entender que somos seres complejos que tenemos una larga historia evolutiva y cómo surge el bienestar, que es una combinación entre lo ecológico, económico, social y personal.

-¿Qué nos recomiendas para seguir comprendiendo esto?

-Creo que vamos a tener harto tiempo para comprender esto. Por ahora intentar estar lo mejor posible, porque para comprender hay que estar inteligentes. Las condiciones de salud mental y las condiciones económicas van a hacer que eso sea muy difícil. En Chile no tenemos en la memoria la historia que, por ejemplo, tienen los países que vivieron las dos guerras, la noción de la tragedia, que la gente después se coordina y coopera. Creo que la polarización que estamos viviendo es muy peligrosa, nos estamos fragmentando en tribus de identidad más pequeñas y entiendo el por qué, pero no vamos a salir de esta con esa fragmentación. Nadie se salva solo a nivel ni social, ni económico. Ese es otro tema, la crisis de confianza. Pero a nivel personal, mantenerse lo mejor posible, moverse, reírse, dormir, el humor, la literatura, conectarse con otros cómo se pueda. Está difícil y vamos a necesitar estar lo más inteligentes posible.