La música suena fuerte y las carcajadas, que no pasan desapercibidas, acompañan el baile mañanero de jóvenes, adultos y niños. Entre ellos hablan en créole y al ver a un chileno hacen su máximo intento por comunicarse en un buen español, que llevan aprendiendo por tres años en la fundación Frè

  • 14 febrero, 2019

En mayo de 2016, el sacerdote Juan Carlos Cortez recibió en la parroquia San Saturnino del barrio Yungay a tres inmigrantes haitianos que venían desesperados a pedirle ayuda. Les ofreció una semana intensiva de clases de español; al terminar el mes, ya eran 40 los que formaban parte del curso.

En junio de 2016, el sacerdote Cortez creó la fundación “Frè” –hermano en créole–, la que trabaja tres áreas que la palabra implicaría en español: Fraternidad, Responsabilidad y Emprendimiento.

A enero de 2019 ya son más de 5.000 migrantes los que están inscritos en la fundación, ampliando su radio de acción a inmigrantes de otras nacionalidades, entre ellos: peruanos, colombianos, venezolanos e incluso egipcios.

Ana María Aroca y Mirna Miranda partieron siendo voluntarias en la parroquia donde ayudaban no solo con clases de español, sino que con lo más importante: la acogida de los inmigrantes. Hoy, ambas forman parte del directorio de la fundación:Aroca es su presidenta y Miranda, la vocera. Explican que la base de esta institución es acoger y dignificar a los inmigrantes, haciéndolos sentir cómodos y queridos.

Por ello, lo primero es enseñarles español y así puedan salir a buscar un trabajo. Pero antes los ayudan a escribir su curriculums para ampliar sus opciones laborales.

Mitos y leyendas espantan a los socios

Hasta ahora la fundación se financia con aportes de voluntarios y auspicios de algunos lugares, como por ejemplo la Fuente Mardoqueo, la que les dona panes para los desayunos de martes a sábado. Con ello debe hacer frente a los gastos fijos mensuales que alcanzan aproximadamente $3 millones, según Aroca.

A pesar de lo anterior, explican que no es suficiente y que la falta de socios se debe a la desinformación. “Muchos se guían sobre los mitos de las enfermedades y la delincuencia que ellos traen, pero al generalizar de esa manera no se hace más que causar daño a muchos que vienen a ser un aporte a nuestro país”, comenta Miranda.

Los voluntarios ofrecen su ayuda en el área que son expertos. Los talleres más recientes han sido de asesoría de imagen, biodanza, cocina y cuidado del hogar. Además, mantienen talleres constantes de español, inglés y computación.

Ambas ejecutivas coinciden en que la fundación opera como un lugar de encuentro para los migrantes, “entrar aquí para ellos es estar en un pedacito de su tierra. Teníamos personas que se venían caminando desde San Bernardo, desde Pudahuel, y no tenían auto, no tenían plata, se venían a pie hasta aquí. Hay que entender que están lejos de su hogar”.

Cualquier ayuda, duda o sugerencia es bienvenida a través del correo hola@somosfre.cl

Para ver el foto-reportaje de la fundación aprieta el siguiente link: https://www.capital.cl/foto-reportaje-un-poco-de-haiti-en-el-centro-de-santiago