Arte, escalada, música y baile son solo algunos de los talleres con los que cuenta la Escuela de Artes Urbanas (EAU) en Renca. Estos representan la esencia de Flor de Lis, organización que busca formar a niños y jóvenes a través de espacios artísticos, culturales y deportivos. Siete amigos, en su mayoría miembros de un […]

  • 8 octubre, 2019

Arte, escalada, música y baile son solo algunos de los talleres con los que cuenta la Escuela de Artes Urbanas (EAU) en Renca. Estos representan la esencia de Flor de Lis, organización que busca formar a niños y jóvenes a través de espacios artísticos, culturales y deportivos. Siete amigos, en su mayoría miembros de un grupo scout, tuvieron la inquietud de hacer algo diferente. Se fueron a vivir a una casa en el barrio Miraflores, en la comuna de Renca, ya que ahí notaron muchas carencias en las que ellos podían intervenir y aportar. Luego de un proceso de reflexión sobre qué hacer, alinearon sus habilidades y gustos con lo que podían entregar.

“Muchos de nosotros hacemos malabares, otros tocan música o escalan, entonces se nos ocurrió armar talleres en un lugar donde probablemente cuentan con poco espacio”, relata el presidente de Flor de Lis, Alejandro Capurro. Después tomaron contacto con la municipalidad, que les asignó el Instituto Cumbres de Cóndores Poniente para que pudieran realizar los talleres. Este colegio forma parte del programa de Escuelas Abiertas de la Municipalidad, que significa que ciertas escuelas de la comuna, después del horario de clases, se convierten en espacio público. Lo anterior permite que más niños se puedan sumar a las actividades.

Hay también otro tipo de actividades en las que la dinámica cambia: todos los sábados en la mañana, con la ayuda de la junta de vecinos y de TECHO, se dirigen a la población Maule 3. Ahí cierran las calles, instalan arcos de fútbol y de básquetbol, reparten hojas y lápices de colores en algunas mesas, y les dan un espacio de juego a los niños más chicos del lugar. También intervienen espacios públicos pintando diferentes murales. “Generalmente, en este tipo de voluntariados se hacen clases académicas o de preuniversitario, pero no talleres artísticos. Fue súper interesante ver cómo funcionaba eso. Los resultados han sido muy buenos y hemos crecido mucho. Además, estos espacios les dan la oportunidad a los niños y jóvenes de alejarse del alcohol y las drogas, algo muy presente dentro de la comuna”, destaca Capurro.

 

En un principio, la organización se sostenía gracias a donaciones de ellos mismos y de amigos o familiares interesados en aportar. Hoy eso sigue siendo un pilar importante, sin embargo, han conseguido varios fondos concursables que los han ayudado. Entre ellos, el más grande ha sido uno que entrega el mismo municipio, que en su última versión fue otorgado a Flor de Lis.