La Directora de la Escuela de Geología de la Universidad Santo Tomás, Joseline Tapia, señala que “si las concentraciones de arsénico se interpretaran únicamente de acuerdo con las pautas internacionales establecidas, una gran parte del territorio chileno podría considerarse inhabitable”.

  • 6 agosto, 2019

Muchas veces los altos niveles de concentración de arsénico se relacionan con los grandes depósitos de riquezas de cobre. Al ser Chile el productor de cobre más grande del mundo, la presencia de arsénico es un tema que inquieta a un grupo de geólogos de nuestro país.

Un reciente estudio para un capítulo del libro “Chile: Environmental History, Perspectives and Challenge”, realizado por académicos de la Universidad Santo Tomás, muestra las fallas que hay en la normativa legal, respecto al nivel de presencia de arsénico en el país.

Para el escrito, un grupo de geólogos crearon una base de datos con información sobre el cobre y el arsénico en distintas matrices ambientales como suelo, agua y sedimento, a lo largo de todo Chile. Con esto, establecieron los valores de concentración en la zona norte, centro y sur.

La directora de la Escuela de Geología de la Universidad Santo Tomás, Joseline Tapia, señala que en lo legislativo, para el caso de los suelos y sedimentos, los países desarrollados tienen valores fijos para el arsénico y el cobre. “Por ejemplo, si es suelo, hay normativas en el uso que se le va a dar al suelo; y si es sedimento, se dan valores de concentración máxima permitida en relación a sedimentos fluviales y marinos, y si esas concentraciones pueden afectar la vida acuática”.

“En Chile no existe nada de eso. Pero sería súper difícil dar un número fijo, porque en el norte de Chile las concentraciones casi naturales de arsénico y cobre son más altas que en la zona centro-sur. Las altas exposiciones al arsénico que hay en Antofagasta se relacionan con las cifras más altas de cáncer de pulmón presentes en la región, respecto del país”, afirma.

Su propuesta es que se consideren estos aspectos geológicos a la hora de armar una legislación ambiental, ya que Chile no funciona igual que otros países, por lo que dejar un número fijo podría causar más problemas que beneficios en el norte del país.

En este capítulo del libro se sostiene que si las concentraciones de arsénico se interpretaran únicamente de acuerdo con las pautas internacionales establecidas, una gran parte del territorio chileno podría considerarse inhabitable. Además, las regulaciones ambientales vigentes en Chile excluyen los umbrales para todos los elementos en el suelo y los sedimentos.

Plataforma de prueba para Marte

La zona norte de Chile es una de las zonas con mayor concentración de arsénico. Éste no afecta a todos, ya que mucha gente se adapta a su consumo. Hay estudios que dicen que el desierto de Atacama es la zona del planeta Tierra que tiene más similitud al planeta Marte.

Con el reciente aniversario de la llegada del hombre a la luna, surgen los cuestionamientos de la llegada a Marte. Frente a esto, Tapia destaca que ”si se investigaran más estas temáticas y la adaptación al arsénico se podría, a lo mejor, encontrar formas de estar adaptado a las condiciones del planeta Marte antes de viajar, si el planeta Marte es la próxima zona donde vamos a habitar”.