Bernardita Torres es la dueña de Qüina, la marca de ropa que después de operar durante 10 años en Chile, en noviembre del año pasado decidió probar suerte en Miami. “Este es nuestro showroom al mundo”, dice Torres.

  • 8 mayo, 2019

-¿Cómo se dio el paso a Miami?

-Desde el año 2012 estoy viviendo en Estados Unidos. Qüina este año cumple 10 años en Chile, ha madurado, hemos logrado construir una marca de diseño, que a su vez es comercial y con lo necesario para pertenecer a un segmento que en la actualidad mundial de la moda es bien valorado. La evolución natural hubiese sido abrir más tiendas en Chile, pero queríamos más, y ese más, fundamentalmente fue pensar cómo podíamos hacer para llegar a la mayor cantidad de mujeres y plataformas de ventas posibles. Esto se vinculó rápidamente en donde había pasado mis últimos siete años, y donde había podido construir una red de contactos dentro del circuito. Entonces, Miami se convirtió en esa puerta de entrada, desembarcar con la apertura de la tienda esperamos sea solo el comienzo, Qüina Bay Road Store fue pensada como nuestro showroom al mundo. Miami finalmente es nuestra puerta de acceso en particular a Estados Unidos y en general al resto del mundo.

-¿Qué hay en ese mercado que lo hace un lugar atractivo para tu marca?

-Extremos, sería la respuesta concreta. La falta de marcas de nuestro nicho son las que hacen de Miami un lugar interesante para Qüina. Nuestro segmento de marca se posiciona perfectamente en el medio de estos extremos: por un lado, tienes la súper población del retail masivo que ya todos conocemos o te encuentras con el lujo de las marcas históricas, con sus repertorios y precios. El segmento intermedio es uno bien buscado, porque es el diferente, es ahí en donde destacamos en la ciudad y sorprendemos con la propuesta. La gente que no conocía la marca y llega a ella, siente que ha descubierto algo, un aire fresco dentro de lo que ya saben que pueden encontrar en Miami.

-Partiste con Candies y luego vino Quinabasics en una apuesta de diseño más básico, y hoy tus prendas son más glam o rockeras. ¿Eso tiene relación con el paso a Miami y/o con tu misma evolución personal?

-Como marca, cada año apostamos a una evolución, no queremos y no podemos ser las mismas siempre. Buscamos que Qüina sea una marca efervescente que deje huella, que comunique una fuerza. Me gusta pensar que dentro de los diversos estilos personales, en la infinidad de mujeres, las prendas de Qüina ocupan el toque distintivo en sus distintos looks. Lo básico sigue estando, porque es parte del corazón de la marca, pero no es en lo que actualmente estamos enfocadas en comunicar. Hemos crecido en nuevas categorías que antes no era posible desarrollar, ahora podemos, queremos mostrarlas y divertirnos con eso, pero son momentos y este es el momento de hacer más ruido.

-¿Cómo funciona hoy el mundo de la moda: se siguen mirando las tendencias de la próxima temporada mandatadas por las pasarelas europeas o es más libre?

-La moda es un diálogo constante, las voces que escuchamos nosotras no vienen solo de las pasarelas de las grandes marcas, está el cine, la fotografía, la calle, entre otros. En este contexto, Qüina trata de ser una voz original y a la vez representativa de lo que está pasando.

-¿Cómo te inspiras para tus creaciones?

-Mi proceso de diseño es bien intuitivo. Parto con escoger telas y colores, pongo en un mural todas las imágenes que he juntando en seis meses: calle, IG, revistas, película, mi día a día, viajes, no hay día en que no recopile material. Cuando tengo todo, veo patrones que se repiten, los que vendrían siendo tendencias y elimino la mayoría para forzarme a crear algo diferente. Ahí aparecen nuevas ideas, nuevas maneras de hacer los clásicos de siempre. Es un proceso que dura varios días, llego hasta soñar en cómo mezclarlos.