Desde que Jurassic Park nos mostró a un terrible T-Rex en la gran pantalla, que el imaginario colectivo tiene esa imagen del grandioso dinosaurio de brazos cortos y mostrando sus enormes dientes. Sin embargo, parece que el tiranosaurio era totalmente distinto. Tradicionalmente, todos los bocetos del Tyrannosaurus rex muestran al dinosaurio con los colmillos sobresaliendo […]

  • 30 mayo, 2016

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Desde que Jurassic Park nos mostró a un terrible T-Rex en la gran pantalla, que el imaginario colectivo tiene esa imagen del grandioso dinosaurio de brazos cortos y mostrando sus enormes dientes. Sin embargo, parece que el tiranosaurio era totalmente distinto.

Tradicionalmente, todos los bocetos del Tyrannosaurus rex muestran al dinosaurio con los colmillos sobresaliendo de sus fauces, pero el doctor Robert Reisz explica que es muy probable que los dientes no estuvieran a la vista, sino ocultos bajo los labios.

Reisz y su equipo de paleontólogos basan esta conclusión en un hecho: el esmalte de los dientes de los T-rex no presenta desgaste. Si los enormes colmillos hubieran estado siempre al descubierto, deberían dar muestras de desgaste ambiental como ocurre con otros animales que también llevan sus piezas dentales al aire, como los elefantes, los narvales o las morsas. Los colmillos de estas últimas muestran esmalte al nacer, pero lo pierden al desarrollarse.

Los colmillos del Tyrannosaurus rex conservan intacto su esmalte, lo que sugiere que las piezas dentales estaban ocultas bajo labios cuyo rastro no se ha confirmado hasta ahora porque se trata de tejido blando que no deja un remanente fósil claro.

Eso deja al popular dinosaurio carnívoro con un aspecto no muy diferente del de algunos grandes saurios actuales como los lagartos, los dragones de Komodo o las iguanas.

boceto trex

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