El ex candidato a alcalde por Zapallar, Felipe Cáceres, reside en el balneario desde 2012. Ayer amanecio con su vehículo grafiteado. “Los territorios no les pertenecen a las personas sino que a un conjunto de ciudadanos que poseen derechos”, asegura.

El miércoles se despertó con un golpe en su puerta. Era un carabinero. Felipe Cáceres, ingeniero hidráulico y ex candidato a alcalde por Zapallar, salió a la calle y vio que su auto, que estaba estacionado afuera de su casa en la zona del Golf de Cachagua, estaba rayado con spray con un mensaje: “Ándate CTM”. Durante la noche del martes, cuenta, un portón y tres autos en la zona fueron rayados con frases similares. Por eso, cuando Carabineros fue informado del primer caso, comunicó a los demás propietarios la noticia.

“Es violento”, asegura Cáceres, desde el balneario donde vive desde hace 8 años. Con su mujer, Cecilia Montenegro, se trasladaron allá en 2012, cuando se presentó de candidato a alcalde. Desde entonces va y viene -porque su labor de ingeniero hidráulico es principalmente en terreno-, mientras que su mujer reside allá y participa en los talleres que imparte la municipalidad. “Cinco de los siete días ella está acá”, relata. Desde el año pasado, además, Cáceres tiene una fundación llamada “Agua Acción”, con domicilio en la V región, que se dedica a ayudar a llevar agua a las comunidades.

Ahora, desde hace 40 días, la pareja se instaló en Cachagua de forma permanente. Cuenta que “casi no hay” personas en las calles, y que el comercio funciona hasta las 4:30 de la tarde, mientras que todos los restoranes están cerrados. “Nosotros estamos viviendo aquí, pero por ejemplo, al frente nuestro hay una pareja de Santiago que están pasando acá la cuarentena porque son mayores de 65 años. Acá hay muchas personas mayores. Las playas han sido lugar para irse a aislar y esto está permitido”, relata.

Sin embargo, dice, las personas locales “no quieren nada” con los llamados veraneantes. “Es penca porque aquí está muy separada la gente del pueblo con los demás, aunque vivamos acá nos hacen sentir que no somos iguales. Es difícil integrar las comunidades”, relata. Agrega que hay un grupo que en redes sociales se llama “Indignados por Zapallar”, que es especialmente hostil con aquellos que no son locales.

“Siempre habrá causas para actuar en forma agresiva y violenta, pero el poder de la concordia debe ser superior. Es relevante construir familiaridad entre las comunidades que viven en forma permanente en los balnearios y los propietarios de segunda vivienda”, señala. Y agrega: “Los territorios no les pertenecen a las personas sino que a un conjunto de ciudadanos que poseen derechos. Es trabajoso construir la paz y simple infundir miedo”.

Ayer, Cáceres conversó con el alcalde Gustavo Alessandri quien patrocinará una demanda por el rayado. “Esto es muy violento para todos”, señala. Y agrega: “Hay gente que no viene nunca, que es claramente su segunda vivienda, pero en el caso nuestro no es así”.