En 2015, Antonia Villablanca y Fernanda Almarza cursaban cuarto año de Enfermería en la UC cuando decidieron que querían conocer realidades diferentes a las que estaban acostumbradas en Chile. Y eligieron uno de los lugares del mundo que más necesita ayuda en el área de salud: Kenia. Fueron cuatro meses de travesía. En un principio […]

  • 17 enero, 2019

En 2015, Antonia Villablanca y Fernanda Almarza cursaban cuarto año de Enfermería en la UC cuando decidieron que querían conocer realidades diferentes a las que estaban acostumbradas en Chile. Y eligieron uno de los lugares del mundo que más necesita ayuda en el área de salud: Kenia.

Fueron cuatro meses de travesía. En un principio colaboraron en un hospital de cáncer, luego llegaron a uno especializado en maternidad, donde el shock fue enorme: la pobreza era tan grande que a veces, a la hora del parto, no había camillas disponibles. Entremedio conocieron el proyecto de una mujer africana llamada Domitila, quien, sin haber estudiado nada relacionado con el área de la salud, se dedicaba a ayudar y acompañar a mujeres con embarazos en crisis.

 

Cuando volvieron a Chile, Antonia y Fernanda sabían que tenían que hacer algo: la pregunta era qué. Un mensaje inesperado terminó con sus dudas e hizo que sus ideas aterrizaran. Domitila las contactó para que la ayudaran desde Chile a seguir con esta labor. Se pusieron manos a la obra y en 2016 crearon la Fundación Maisha junto a un grupo de amigos, que traducido al español significa vida. Su principal objetivo es acompañar a mujeres en embarazos difíciles, tratar de otorgarles un parto más salubre, entre otras cosas.

Hoy, el equipo lo componen 15 personas en Chile, entre ellos, encargados de marketing, diseño, comunicaciones y temas legales; 4 que viven en África, y además cuentan con una red de voluntarios chilenos en terreno que imparten talleres en diferentes áreas. Los programas que abarcan van desde salud, emprendimiento, acogida y educación sexual, siendo este último el de mayor éxito, de hecho, si todo sale bien, planean aplicarlo también en Chile.

Antonia afirma que han notado aprendizajes importantes de parte de los niños y eso los tiene muy contentos. Y agrega que “lo que diferencia a esta fundación de las demás es que busca generar capacidades y dar herramientas para que sean los propios keniatas quienes impulsen a la comunidad, para que así en un futuro puedan ir implementando soluciones creadas por ellos mismos. La labor de las voluntarias es ir a hacer una retroalimentación, ya que Maisha no da materiales: entrega herramientas de acompañamiento, educación y emprendimiento”.

Antonia agrega que el potencial está, pero necesitan más fondos para financiar sus programas. Hoy en día, los ingresos provienen exclusivamente de socios que se comprometen con un monto mensual.