Lo consumidores pagan un impuesto que después pueden recuperar por cada botella y las empresas fabricantes de los envases dejan de pagar un impuesto ambiental si la tasa de reciclaje supera el 95% a nivel nacional.

  • 26 marzo, 2019

Noruega ha llevado el reciclaje del plástico a su máxima expresión. Un 97% de las botellas producidas con este material es reutilizado y solo el 1% termina contaminando el medio ambiente. Todo, gracias a sistema que combina impuestos y el uso de materias primas que permiten que cada envase sea usado 50 veces o más.

¿Cómo funciona?. Según The Guardian, los consumidores pagan un impuesto de entre 11 y 26 céntimos de euro por cada botella de plástico, que después pueden recuperar depositando sus botellas en una máquina preparada para recogerlas. A su vez, las empresas fabricantes de envases están afectas a un impuesto ambiental del que se eximen sólo si la tasa de reciclaje supera el 95% a nivel nacional y usan un plástico que puede ser reutilizado hasta 50 veces.

Los esfuerzos de Noruega contribuyen a paliar el aumento de plástico en el mar. Cada año acaban en los océanos 8 millones de toneladas métricas de plástico y en algunos países de Europa, o en Estados Unidos, la tasa de reciclaje está en un 30%. Por eso sorprende el caso de Noruega.