La científica española Sylvia Daunert es parte del equipo de la Universidad de Miami desde donde encabeza la preparación de un test para detectar Covid-19, y que promete ser único en el mundo: tarda en total 30 minutos en obtener resultados y no necesita de un laboratorio ni especialistas. Actualmente está en fase de chequeo en el Estado de Florida, EE.UU., y están a la espera de la aprobación de la FDA para poder producirlos en mayor magnitud. Y enviarlos a Chile.

  • 11 mayo, 2020

En los próximos días podría aterrizar en Chile un test de Covid-19 que promete ser el más eficaz del mundo. Esto, gracias a que a principios de marzo un equipo de investigadores de la Universidad de Miami, liderado por la química española Sylvia Daunert, desarrollara una prueba de diagnóstico para Coronavirus que permite detectar casos de pacientes a gran escala. Esto, por la rapidez del resultado –de 20 a 30 minutos–, como por su simpleza –“no requiere laboratorios ni personal médico”–, así como por la efectividad que promete. “Es 100% certero”, relata la barcelonesa, quien vive en la ciudad norteamericana hace diez años.

El método que utiliza es bastante similar a los otros que ya existen en el mercado. “Se extrae una muestra de la faringe con un hisopo que viene en el test, y lo sitúas en un tubito del instrumento”, explica Daunert, doctora en Química Bioanalítica. La diferencia, añade, está en el tiempo de espera. “En 30 minutos ocurre la reacción y ya sabes si estás contagiado o no”, asegura. A modo de comparación, dice, la prueba es similar a un test de embarazo casero. “Introduces una tira de papel al tubito y en caso de que se marque una línea, el resultado es negativo. Y si muestra dos líneas, es positivo. Es visible al ojo humano y no hay necesidad de que intervenga un médico o un laboratorio”, aclara Daunert desde Miami vía Zoom. Pese a la facilidad de la prueba, advierte que no está pensado para que lo haga la propia persona. La idea es que lo usen el personal de primeros auxilios, las farmacias, enfermeros y agentes de aduanas.

Hasta el momento el equipo que lidera –“y que trabaja día y noche” – ha realizado cerca de 10.000 tests en el estado de Florida y está a la espera de la aprobación de la FDA (Food and Drug Administration, de EEUU), que les permitiría empezar a producir a mayor escala. “Ya iniciamos el proceso, y la autoridad sanitaria nos solicitó unos detalles adicionales que estamos prontos a concluir”, añade.

Primero fue el Zika

Sylvia Daunert tiene experiencia en el campo de los tests rápidos. En 2016, cuando el Zika, enfermedad que se transmite a través de la picada de un mosquito, era la amenaza del momento, ella encabezó una investigación para realizar chequeos con un mecanismo “casero”. “Nos demoramos cerca de un año y medio en elaborarlos. Y la gracia estaba en su facilidad de uso, así como en la efectividad, pues medían los reactivos de la bacteria”, señala. Los primeros días de marzo, y con la llegada del Covid-19, junto a otros tres expertos del equipo pensaron: “¿Y si usamos la misma plataforma pero cambiando por reactivos específicos?” Al día siguiente, ya tenían el primer prototipo listo y con efectividad en sus resultados. “Solo tuvimos que cambiar los reactivos del Zika, por los del Covid”, ejemplifica.

El proceso comenzó hace dos meses. Según cuenta Daunert, en ese momento “el gobierno norteamericano aún creía que el virus no nos iba a llegar, que era algo que estaba acotado en China. Pero la comunidad científica sabíamos que eso no era así, entonces decidimos empezar a buscar soluciones de manera inmediata”. El propósito del test, era ser más rápido ya que de otros países se escuchaba que la información luego de realizarte el test, podía tardar hasta 72 horas, y también era ser más exacto que los que existen actualmente. “Los otros test detectan los anticuerpos, por lo que no son muy específicos ni muy buenos porque las personas tardan un tiempo en hacer anticuerpos en contra del virus. Eso hace que no sea efectivo en todos los casos. Puede que una persona esté infectada y no te enteres de ello pese a haberle hecho la prueba”, señala. Y añade: “Nuestra plataforma, en cambio, utiliza técnicas de reconocimiento molecular y amplificación del objetivo viral. Y, gracias a eso, detecta las copias de virus en el organismo. Los contagiados tienen desde 1 millón a 10 billones de copias del virus en sus cuerpos. Este test detecta incluso cuando hay 60 copias del virus, muy por debajo de lo que se requiere como mínimo. Eso hace que los resultados sean muy confiables. Prácticamente 100%”, agrega.

Por otra parte, la científica agrega que el no necesitar a especialistas ni un laboratorio en particular, lo hace más accesible y de bajo costo en comparación con los otros. Aún no tiene un precio establecido, pero según adelanta Daunert, el valor de realizarlo bordea los 12 dólares. “A eso habría que sumar materiales, porque aún no lo hemos plastificado ni armado para la venta. Pero no debiera superar significativamente ese monto”, asegura.

El equipo de la Universidad de Miami tiene una alianza científica con Merkén Biotech, laboratorio fundado por el chileno Sebastián Bernales, doctor en Biología celular de la Universidad de California. Su idea, junto a su socio Benjamín Quiroga, es participar en su desarrollo, traerlo a nuestro país y poder validarlo acá también. “Lo que se está viviendo a nivel científico en esta pandemia, es realmente único. Estamos colaborando y explorando ésta y otras tecnologías para ver cuál funciona mejor y nos permite tener más impacto”, señala Bernales. Aunque no hay fecha exacta, Daunert dice que ya están comenzando a armarlos y que una vez que la FDA “dé el vamos”, todo será más rápido.

Y remata: “Estamos muy emocionados de poder llegar a Chile con nuestro test y probarlo en los pacientes de ese país”.

 

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