La pediatra no puede estar más involucrada en la avalancha sanitaria que arrastró el Covid-19: es infectóloga; apoderada del Colegio Saint George´s, el primer colegio en decretar cuarentena a sus alumnos (y que fue sindicado por Mañalich como foco contagioso), es la segunda de los cuatro hijos del presidente. La jefa de la unidad de infectología del Hospital Exequiel González Cortés ya prepara el protocolo para los pacientes que, en algún momento, podría atender ahí.
Ilustración por: María Schultz

  • 26 marzo, 2020

Flanco 1: El presidente

Eran cerca de las 8 de la mañana del martes de la semana pasada, cuando Cecilia Piñera (41) llegó al Ministerio de Salud. Pese a que la doctora –la segunda de los cuatro hijos del presidente Sebastián Piñera– es especialista en infectología, la reunión con expertos de esa cartera no tenía relación alguna con el coronavirus. El encuentro tenía como fin hablar sobre medidas que se están tomando respecto al VIH pediátrico, materia de la cual ella es asesora técnica externa de ese ministerio. Sin embargo, cuentan quienes estuvieron ahí, fue inevitable preguntarle su opinión acerca del Covid-19. “Estamos pasando por una situación inédita desde 1918, cuando la influenza se convirtió en la pandemia del siglo XX.

Un virus sin antiviral ni vacuna. Igual que ahora”, habría dicho ella.

Con todo, la doctora –es médico de la Universidad de Los Andes, pediatra y subespecialista en Infectología de la Universidad de Chile– ha dejado claro que ella no está asesorando al gobierno en esta crisis sanitaria. Dice que su padre tiene un grupo de expertos a cargo, además de las recomendaciones de la OMS, y que ella no se involucra en las decisiones. “Lo mío es la medicina clínica. No soy salubrista”, aclara a quienes insisten.

Pero sí opina cuando cree que es relevante. Por ejemplo, el fin de semana del 13 al 15 de marzo, cuando no se sabía si se decretaría el cierre de colegios, se inclinó por sí hacerlo. Y se lo hizo saber al mandatario. “Va a haber enfermos graves de todas maneras, con cierre de colegios o no. Inevitablemente, algunos morirán. Y si no clausuran los establecimientos educacionales, el país va a reclamar a sus autoridades por no tomar algunas medidas, aunque no esté claramente demostrado su impacto”, le habría señalado ella. Al mediodía del domingo 15 de marzo, Sebastián Piñera decretó el cierre total de los colegios.

Después de eso, el debate se ha concentrado entre aquellos que abogan por el bloqueo completo y los que optan por hacerlo de forma relativa. Cecilia Piñera ha dicho a sus cercanos que entiende ambas posturas. “La supresión es la medida más efectiva para frenar el número de contagios. Pero no ven el costo social y económico que implica una resolución así de drástica”, ha explicado ella a quienes le preguntan su opinión.

Está claro, ha argumentado, que tomar esa medida desplaza la curva, “pero es una decisión muy difícil”. Porque la mitigación significa que una vez que la vida se normalice, inevitablemente se regresará a la situación del 3 de marzo, día en que se diagnosticó al primer chileno con Covid-19. Luego, la curva subirá de nuevo. Y se volverá a la mitigación. Por otra parte, de haber supresión total, debiera mantenerse hasta que exista la vacuna. Y eso puede tardar un año. Es lo que está pidiendo el Colegio Médico, y en Chile, piensa ella, eso es impracticable.

Este debate a ella le ha recordado las discusiones en tiempos de conflicto social, cuando había un sector que pedía llamar a las Fuerzas Especiales y así frenar la violencia; mientras que otros solicitaban no llevar a los militares a la calle. “Al igual que en ese momento, ahora Cecilia cree que hay un bombardeo de opiniones de expertos que se contradicen y que hablan solo desde su dimensión”, cuenta alguien que la conoce. Por lo mismo, ella optó por mantenerse al margen y sus opiniones las entrega a puertas cerradas. Al menos por ahora.

Flanco 2: La doctora

Todos los días se traslada desde su casa en Vitacura al Hospital Exequiel González Cortés, en la avenida José Miguel Carrera. Sus inicios en ese centro asistencial emplazado en la comuna de San Miguel se remontan al año 2005, época en que partió su práctica de especialización en pediatría. Ahí ha ido ascendiendo en su carrera hasta convertirse en 2015 en encargada del Programa de VIH Pediátrico del hospital, y en la jefa de la Unidad de Infectología, en 2017. Su superior es el doctor Rodolfo Villena, quien le encargó redactar el protocolo para tratar a los pacientes que eventualmente llegarán al “Exequiel”. Junto con su equipo, además reorganiza la distribución de pabellones y salas, para tener mayor cantidad de metros cuadra- dos disponibles para pacientes con Covid-19. “Es un hospital pediátrico, y la experiencia internacional indica que son pocos los casos que requieren hospitalización. Pero hay que prepararse por si el sistema colapsa y necesitan el recinto como back- up”, explica un trabajador que conoce la labor que ahí se realiza. Por lo mismo, se suspendieron los controles y cirugías. Se está dando prioridad a lo urgente, porque, dice un funcionario, “no vaya a ser que nos llegue la ola sin estar preparados”.

El grupo opera contra reloj y estas dos semanas ha abundado el estrés. “Están tomando decisiones sin mucha información. A diferencia de lo que suelen hacer los médicos, ahora hay poco tiempo para hacer estudios y ensayos de prueba y error. Vamos para delante y punto”, declara un doctor del Exequiel.

Otro agrega: “Cada país está haciendo lo posible, lo que cree que es lo mejor. Nadie tiene la certeza de cuál es la mejor estrategia. Lo mismo pasa en Chile. Toda la evidencia se está construyendo”. Cecilia, en particular, está mirando de cerca el caso español y siguiendo la guía que su Ministerio de Salud elaboró. Esto, pues es un país culturalmente similar a Chile y la cantidad de enfermos graves y muertes permite a los expertos tener más casos de estudio disponibles.

Con todo, ella ha insistido en que no hay certezas. Por eso, el primer párrafo del protocolo que elaboró para pacientes de cuidados intensivos aclara: “Esto se basa en la poca información que hay actualmente”. Además, ahí se explica que como es una pandemia en desarrollo, es probable que el gobierno vaya cambiando sus recomendaciones. El documento establece que ante la escasa información disponible, el hospital sugiere, entre otras cosas, seguir la recomendación francesa y no dar remedios antiinflamatorios a pacientes Covid-19 hasta tener datos de su seguridad. Probarán, de esta manera, otros medicamentos como el lopinavir (que se utiliza para tratar el sida) y la hidroxicloroquina (para la malaria), y realizarán tratamientos alternativos; como las terapias biológicas basadas en anticuerpos monoclonales que suelen utilizarse para pacientes inmunológicos.

Ha sido enfática en que recién en septiembre se llevará a cabo la primera evaluación de todo esto y entonces tendrá más o menos claro si las decisiones que se tomaron fueron las correctas, o no.

Un médico de su entorno cuenta que por estos días, Piñera Morel lee papers y documentos de especialistas del mundo. Y, de todo lo que ha revisa- do este último tiempo, es el documento elaborado por el epidemiólogo británico Neil Ferguson, uno de los que le ha parecido más completo. Ahí, el europeo –cuyo estudio llegó a la Casa Blanca y al primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson (que tras leerlo cambió la estrategia en ese país)– plantea con cálculos matemáticos que la supresión total es la solución más efectiva para frenar la pandemia.

Cecilia sabe que está altamente expuesta al contagio. Por ello, está tomando las medidas que recomienda la OMS –más de un metro de distancia, alcohol gel, etc.–. Y, junto con su equipo hacen turnos: dos semanas de trabajo in situ, dos de forma remota. Además, optó por no ver a su padre. “A él no lo puede contagiar”, explica un amigo.

Flanco 3: Saint George

Quienes la conocen cuentan que su WhatsApp está que revienta. Que desde que se detectó el primer caso de coronavirus en el Saint George, colegio donde estudian sus dos hijos, el 12 de marzo, los llamados y mensajes de texto con dudas no paran. “Es una apoderada muy involucrada en el colegio. Cada vez que puede, participa. Y en este caso, no iba a ser distinto”, dice un cercano.

Y el mismo 12 armó el chat “Saint George Coronavirus”, que está integrado por seis personas: además de ella, hay otros cuatro doctores que son apoderados del colegio –Fernanda Cofré, Jaime Rodríguez, Pedro José López, Juan Pablo Torres (infectólogos y pediatras)– y la vicerrectora Macarena López. La idea es desarrollar una estrategia para explicar el avance de la enfermedad a la comunidad georgiana y cómo frenar el contagio. Para esto, suben videos protagonizados por ellos mismos en el Instagram del colegio mostrando, por ejemplo, cómo lavarse las manos.

Los casos en el SG han ido en aumento, situación que no ha dejado de ser incómoda para Cecilia Piñera. El ministro de Salud, Jaime Mañalich –a quien ella conoce bien–, tildó al colegio como foco infeccioso. Dijo que los contagiados no habían cumplido a cabalidad la cuarentena, lo que desencadenó una ola de críticas y un posterior comunicado de su rector, David Halm. Los dichos “son injustos y desajustados de la realidad”, señaló el religioso.

De todas formas, apoderados del colegio bajan el tono de la discusión. Hay quienes creen que “para ser justos con Mañalich”, él respondió una pregunta de la periodista y no “habló del caso del Saint George motu proprio”.