• agosto 3, 2018

Esta es la historia de un negocio que partió en el mundo tradicional y que hoy es un modelo de economía circular de clase mundial. Después de titularse de publicista, Christian Arriagada montó una empresa de trade marketing. Lo que hacía era trabajar con distintas multinacionales, a las que les fabricaba exhibidores para sus productos en puntos de venta. Les pedían de todo, desde pequeños camiones hasta sofisticados muebles con acrílico, madera, plástico, luces led, etc., los que se desechaban a los pocos meses y hacían poco eficiente su uso. Así fue como Arriagada empezó a darle vuelta al modelo de negocio. “O nos convertíamos en una empresa de servicio o en una mueblería. Y cuando nos enfrentamos a eso, empezamos a transformar el negocio”. Se puso a buscar en el extranjero modelos eficientes para exhibir productos, pero no encontró nada, así que decidió hacer su propio diseño: una bandeja modular de 40 x 40 centímetros de polipropileno que bautizaron como MBM que permite reconfigurarse en distintas salas de venta como un lego y adaptarse a cualquier diseño. “Fue un cambio radical para nuestros clientes, con ahorros cercanos al 40% en punto de venta”, explica.

Ahí fue cuando algunos inversionistas y family offices se acercaron a MBM. El primero fue Daniel Montanari, de Mimet, que hoy es socio director; y más tarde entró Trígono, el family office del socio de Bethia, Gonzalo Rojas, y su hijo Felipe, quien hoy es gerente de innovación y desarrollo a la propiedad.

Corría 2016 cuando lo presentaron a concursos mundiales de buenas prácticas y su modelo empezó a adquirir notoriedad para diversas marcas. Así apareció en el New Plastic Foundation y Arriagada y sus socios escucharon por primera vez hablar de economía circular. En 2017 se reunieron con Gonzalo Muñoz, de Triciclos, y el círculo cerró: la empresa es hoy es el recuperador de los residuos de MBM, que luego se llevan a Comberplast, que transforma sus módulos en pellets plásticos, los que, a su vez, son insumos para la fabricación de nuevos exhibidores.

“Somos una tremenda posibilidad para que las empresas puedan cumplir con ley REP a través de trade marketing. Armamos un modelo de economía circular potente e innovador y, por ejemplo, hoy desde Chile estamos capitaneando una implementación global para Unilever”.

MBM Latam hoy opera en México, Colombia, Argentina y Perú, factura 1.600 millones de pesos al año y en 2019 estiman que llegarán a los 3.200 millones de pesos.