Foto: Habbib Aravena Hassan

  • 29 octubre, 2019

Todo comenzó en Brasil. El técnico agrícola Leonardo Prieto (34) vivió en Florianópolis entre 2010 y 2015, donde conoció de cerca cómo eran los productos realizados a base de plásticos de tipo PET. De todo, lo que más le llamó la atención fueron unas escobas cuyas cerdas se hacían con ese material que también se utiliza para la fabricación de botellas. Le gustó tanto la idea que visitó la fábrica para realizar lo mismo en Chile. 

“Tuve que estudiar el tipo de corte, porque una botella se convierte en hilos de dos centímetros de grosor”, dice Prieto. En Valdivia encontró un lugar donde cortaban PET. Fue entonces cuando lo que era una idea romántica se transformó en un proyecto concreto.

En junio del año pasado Leonardo creó “Ecobillones”, iniciativa cuyo objetivo es reutilizar residuos para la fabricación artesanal de escobas y escobillones. Para ello, usa botellas plásticas y maderas de despuntes de construcciones.

Este, además de ser un trabajo con foco medio ambiental y que promueve la economía circular, también busca la inserción social pues incorpora a personas en situación de discapacidad y otros privados de libertad.

“Es un producto con un gran potencial ecológico, resistente, duradero y con excelentes resultados de limpieza”, comenta su fundador, quien hoy está en proceso de inscripción de marca y creando su estructura de fundación. Este punto no es menor, pues facilitaría la búsqueda de fondos para poder crecer. Porque esto no solo se trata de escobas: también hay talleres de fabricación, cuyo objetivo es enseñar la manufacturación del producto.

El 2018 fue un año importante para la pyme. La fundación Punta de Lobos –cuyo socio principal es el presidente de EuroAmérica, Nicholas Davis– los contactó para gestionar en conjunto tres centros de acopio en playas cercanas a Pichilemu (VI Región) y recolectar residuos con el fin de transformarlos. Ese verano se reunieron dos toneladas de basura, con lo que se crearon “Ecobillones”.

Hoy tienen cinco puntos de ventas distribuidos en el hotel Alaia de Punta de Lobos, del mismo Davis, y otras cuatro tiendas con enfoque ecológico y sustentable en Buin y Santiago.

El objetivo de Leonardo es aumentar su produccón, pero siempre manteniendo los dos pilares que sustentan su emprendimiento. “Si llego a hacer mil ‘Ecobillones’ diarios, quiero siempre mantener el sello social”, remata.