El diputado y ex presidente de la Cámara Patricio Walker no está ni medianamente satisfecho con la imagen que proyecta la actividad política. Dice que se requieren acciones urgentes y un recambio generacional que, al menos en la DC, pasará por levantar –de una vez por todas– una lista para las próximas elecciones internas. Una que represente a su generación.

  • 16 septiembre, 2008







El diputado y ex presidente de la Cámara Patricio Walker no está ni medianamente satisfecho con la imagen que proyecta la actividad política. Dice que se requieren acciones urgentes y un recambio generacional que, al menos en la DC, pasará por levantar –de una vez por todas– una lista para las próximas elecciones internas. Una que represente a su generación. Por Guillermo Turner.

Los años 80 están de moda, pero no en la política o, al menos, a nivel de las dirigencias de partidos políticos. Mientras el recambio se vive con fuerza en otros ámbitos de la vida nacional –por ejemplo, en las planas ejecutivas de algunas de las mayores empresas del país– “no hay ningún presidente de partido político que tenga menos de 40 años”, afirma el diputado Patricio Walker.

Ex presidente de la JDC, del centro de alumnos de la Universidad Diego Portales y diputado desde 1998, con sus 39 años forma parte de esa generación de militantes de la DC sobre la cual cuelga un ya casi permanente cartel de recambio. Alberto Undurraga, Claudio Orrego, Alejandro Ferreiro, Guillermo Larraín, Manuel Inostroza, Clemente Pérez, Marcelo Drago, Andrés Juoannet, Carolina Goic y Jorge Frei, entre otros, integran este grupo que algunos identifican bajo el caricaturesco apelativo de “príncipes”, aunque el mismo Walker advierte que “ninguno de nosotros se siente identificado con ese nombre”.

Desde esa tribuna, el también ex presidente de la Cámara dispara contra la calidad del debate actual, el riesgo que el descrédito de la clase política implica para la estabilidad social y la falta de renovación en las esferas partidistas. Walker se propone cambiar este escenario. Primer objetivo: integrar un referente que compita por la presidencia de la Democracia Cristiana. Primer problema: no hay elecciones internas sino hasta el 2010.

-Hablemos de la evaluación de los políticos. Por una parte, los dirigentes dicen que no consiguen atraer candidatos de calidad y, por la otra, la opinión pública evalúa a los políticos entre lo peor.

-Estamos, a mi juicio, viviendo una situación en que la política y los políticos estamos muy depreciados. Hay un desprestigio y una crisis de credibilidad profunda, al punto que si no tomamos medidas radicales, vamos a terminar muy mal, como alguna vez ocurrió en Argentina cuando, a raíz de la crisis económica, la gente pidió que se fueran todos los políticos. O sea, la mezcla de crisis económica profunda y fuerte desprestigio de los políticos puede terminar en eso. Afecta al Poder Legislativo, que muchas veces la gente lo percibe como algo inútil. No se conoce, por ejemplo, el trabajo de las comisiones, porque no aparece en ningún canal de televisión, y allí es donde realmente se trabaja. Ahora, la evaluación de los electores es diferente cuando preguntan en general por los políticos o, en específico, sobre su diputado.

-Y respecto a las directivas que se quejan de no poder atraer buena gente…

-Hoy en el parlamento cada día cuesta más convencer a gente talentosa, profesionales con vocación de servicio y suficientemente preparados para ser candidatos.

-Entiendo, al revés, que la calidad promedio de la gente que ha ido entrando es menor.

-Cada día cuesta más, lo que no significa que no haya gente buena. Pero también debemos reconocer que hay parlamentarios sin la suficiente preparación, ya sea porque los más capaces no se entusiasman o porque algunos partidos privilegian los votos y llevan como candidatos a personas con insuficiente preparación.


-¿Existe una relación entre la percepción del trabajo de los parlamentarios con esa menor calidad?

-De todas maneras. Por eso digo que hoy cuesta mucho atraer a la gente buena, justamente porque ellos no quieren ser contaminados por esta mala imagen. Tengo la sensación de que los casos de irregularidades en algunos municipios emblemáticos también provocó que muchos se negaran a ser candidatos a alcaldes y concejales. Y tengo el fundado temor de que en el próximo parlamento o en los próximos gobiernos comunales existirán muchos mediocres. Y que esto terminará transformando la meritocracia en mediocracia. Estamos en un punto de inflexión y debemos convertir esta crisis en una oportunidad, por ejemplo, externalizando en el caso de los parlamentarios la decisión sobre las asignaciones. Con Frei presentamos ese proyecto en octubre del año pasado y recién ahora le dieron urgencia a raíz del escándalo de las asignaciones. Uno lamenta que tengan que pasar estas cosas para que sea prioridad política.

-Quizá también hay responsabilidad de los mismos electores, que evalúan a sus parlamentarios por funciones que no corresponden. La tarea de los diputados es fiscalizar y legislar, pero más que ciudadanos tienen enfrente a consumidores.

-Es verdad que la política se ha transformado en una actividad muy clientelista, pero no miro como algo negativo el que uno esté en terreno. Porque si bien la función de uno es legislar y fiscalizar, también tiene el deber de representar y para eso hay que estar en terreno. Cuando uno pierde el cable a tierra, no sabe lo que está pasando en la realidad y, al final, termina legislando sobre la base de la academia, como ocurrió con el Transantiago. Respecto del tema legislativo y la fiscalización, hay muchos parlamentarios que legislan muchísimo, pero eso no es noticia.

-O sea que el problema es comunicacional.

-Yo creo que hay un problema comunicacional nuestro, que hemos tratado de atacar con el Canal de la Cámara y otros medios, pero no es noticia.

-Ese mismo reclamo se escucha en La Moneda: “la gente no valora lo que hacemos porque parece que los medios, intencionalmente, no quieren mostrar las cosas buenas”.

-Pienso que esa percepción tiene una base real, y no se trata de echarle la culpa al empedrado.

La Moneda terminó sacando un periódico llamado El Ciudadano. Lo leí el otro día y no había ningún tema que no hubiese sido tratado antes por la prensa en general.

-Pero hay muchos temas legislativos, diría que el 95%, que no son noticia. Entiendo que para un canal de televisión o para un diario es mucho más atractivo cuando el árbol se cae que cuando va creciendo. Y nosotros por supuesto que tenemos culpa. Cuando era presidente de la Cámara, se pidió a Tironi y Asociados un informe sobre nuestra imagen y ellos concluyeron que se pueden hacer esfuerzos colectivos muy importantes –como los efectuados en materia de transparencia de la información–, pero basta que un diputado o senador haga un show o actúe como payaso, para que perjudique todo el esfuerzo.

-¿Existe conciencia a nivel de partidos políticos y dirigencias de que la situación es tan crítica?

-Siento que no todos han percibido que hemos tocado fondo. Personalmente, creo que hay que tomar medidas muy radicales para transformar esto en un momento de inflexión y empezar a recuperar esta imagen tan afectada de los políticos. Por ejemplo, que el Ejecutivo establezca que a diciembre de 2009 tendremos el 90% de los cargos del aparato del Estado llenados por la Alta Dirección Pública. Para que la gente no hable más del cuoteo político, para que sea la excepción. En el caso del Poder Legislativo, demos la señal de decir que no nos interesa fijar las asignaciones, que opere un mecanismo como el del Banco Central, una instancia externa. En el Poder Judicial, avanzar en una propuesta que entregamos con Cristián Monckeberg hace tres meses y que plantea la evaluación pública y fundada de los jueces. Que seamos capaces de terminar con algunos cuellos de botella en materia de políticas públicas. Por ejemplo, soy partidario derechamente de derogar el Estatuto Docente. No vamos a mejorar la calidad de la educación si no tenemos incentivos para los profesores buenos y sanciones para los malos. Si somos capaces de tomar esas decisiones, creo que podemos enmendar rumbos.

 

 

 

Sobre su partido


-¿La DC está en la misma línea?

-Tengo mucho contacto con gente de mi generación, como Claudio Orrego, Alberto Undurraga…

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-Los príncipes.

-Ni príncipes ni mendigos. Es un grupo bastante diverso y plural, donde compartimos la necesidad de hacer cambios importantísimos, como en el Estatuto Docente o terminar con estas carreras chantas que forman profesores en un par de años de forma absolutamente irresponsable. O en la necesidad de priorizar los temas de ciencia y tecnología. Estamos en muchos temas de futuro y no con un espejo retrovisor mirando el pasado y recordando las viejas glorias.

-Así será en ese grupo, pero yo preguntaba por la directiva de la DC.

-Veo que Soledad Alvear hizo un esfuerzo importantísimo con el congreso del partido, que tuvo poca difusión y que hizo más noticia por las diferencias que por los acuerdos. Y en ese congreso se adoptaron todos estos temas.

-El Estatuto Docente no se mencionó y, muy por el contrario, acordaron una visión de la educación radicalmente distinta.

-En ese punto tenemos una diferencia. Yo, por ejemplo, me la jugué mucho al interior de la bancada para que aprobáramos el acuerdo con la derecha en educación. No tengo el complejo estatista que probablemente tienen personas de otra generación. Tal vez por la época en que nací y crecí, soy mucho más abierto en estas materias y estamos dispuestos a tocar intereses, a hacer reformas que impliquen, incluso, tocar derechos adquiridos de los profesores en Chile.

-¿No creen como sector estar lo suficientemente maduros para asumir funciones más importantes en el partido o, derechamente, presidirlo?

-Creo que en la próxima elección debiera ocurrir eso. Reconozco que si bien hemos concursado en ámbitos como el municipal, parlamentario y Poder Ejecutivo, es el momento –al menos en el 2010, cuando hay elecciones internas- de llevar una lista homogénea, con gente que se entienda, con diversidad, pero también coherencia y no este pegoteo en que muchas veces participamos como arroz graneado de otros líderes muy respetables. Es hora para que efectivamente se asuma el desafío, y en eso José Antonio Kast nos dio un muy buen ejemplo cuando se atrevió a competir en la UDI.

-Las elecciones del 2010 podrían ser tarde, considerando que ya hay muchos que se sienten defraudados con esta generación de recambio.

-Me invitan mucho a reuniones con gente de secundaria. El otro día en La Bandera estuve con un grupo y nos criticaban eso. Nos decían que ven a Undurraga por un lado, a Orrego por otro, a mí por otro. No nos ven con la voluntad de convertirnos en una alternativa de poder dentro del partido. En parte, eso se debe a que hay un miedo porque el partido ha sido una moledora de carne para todos sus presidentes. El mejor ejemplo es Foxley. Salió como ministro de Hacienda muy bien evaluado y bajó sustancialmente en las encuestas tras cuatro años de presidente del partido. Los partidos son moledoras de carne y si no hay un proyecto muy coherente, muy afiatado, si no hay un sentido de equipo muy fuerte, con mucha lealtad, resulta muy riesgoso.


-¿Eso ocurre porque hay una maquinaria dentro del partido muy potente?

-En todos los partidos.

-Pero hablemos de la DC.

-En la DC, cuando uno plantea cosas que tocan intereses. Me pasó como presidente de la Cámara el año pasado, cuando establecimos este sistema de que en la página web se publicara todo sobre asesores, asignaciones, etc. Siempre hay gente que se resiste. Uno, para ejercer liderazgos tiene que romper huevos, tiene que tocar intereses si no quiere mantener el status quo y administrar las cuotas de poder. A mí me pasó. Hay gente que a uno lo critica por esas cosas. Gente probablemente de otras generaciones, que no tienen esta visión de que hay que hacer transformaciones profundas, sobre todo, en el momento en que estamos hoy. Y en la DC, si nosotros asumimos la directiva, vamos a tocar muchos intereses, vamos a molestar a mucha gente que tiene una forma de pensar más tradicional, por ejemplo en base a los grupos. Nosotros hemos sido siempre críticos de los lotes, porque decimos que hoy no existen diferencias ideológicas como pudo haber antes entre chascones, guatones, etc. Eso a mucha gente le molesta y nos ha faltado mayor audacia para asumir ese riesgo.

 

 

 

Que la encuesta resuelva


-¿Alvear es la candidata que mejor los representa?

-El candidato hay que definirlo en base a las encuestas.

-¿Alo Bachelet?

-Tenemos dos buenos candidatos: Alvear y Frei. Hoy está mejor en las encuestas Soledad Alvear, a pesar de su baja. Frei está repuntando. Y como tenemos dos buenos candidatos, hay que ver lo que digan las encuestas en los próximos meses y definir en función de eso.

-Pero eso equivale a decir que da lo mismo, que cualquiera sirve.

-No, yo me siento más comprometido con Soledad Alvear y siempre lo he dicho.

-Ella decía en una reciente entrevista que costaría mucho convencer a los DC que voten por un candidato presidencial que no sea del partido.

-Eso es cierto. Nosotros hemos postergado nuestra opción presidencial en dos elecciones. A mí me costó mucho convencer a gente para votar por Lagos y muchísimo más para votar por Michelle Bachelet.

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-Llama la atención que lo diga una presidenta de partido que llegó a un acuerdo de omisión con el PC y que, en el fondo, le está pidiendo a algunos de sus electores que voten por los comunistas.

-Es algo distinto, porque con la Concertación somos un pacto político. Con los comunistas no somos parte de una alianza de gobierno y no lo seremos. Pero el pacto por omisión con los comunistas es un error histórico. No es cierto que los comunistas estén excluidos de los gobiernos populares. Yo he sido, privada y públicamente, muy crítico de ese pacto. Además, los comunistas han sido incondicionales a Fidel Castro, han tenido actitudes que son inaceptables, por ejemplo con Marulanda. Lo que vamos a ganar con votos de izquierda lo perderemos en votos de centro.

-¿Por qué, entonces, son tan leales a una directiva que no está por cambios radicales como los planteados y que, además, ha llevado a cabo ese error histórico?

-Eres incondicional cuando las cosas no las dices y yo esto lo he dicho. Cuando tengo problemas de conciencia en algunos temas los digo siempre y públicamente. Y en ese sentido, cuando ya se tomó una decisión colectiva en un consejo nacional, lo único que a uno le cabe es ser crítico. Lo dije y lo reitero: los DC que no quieran votar por un comunista, donde no llevemos candidato de la Concertación, tienen todo el derecho y ahora agrego que ojalá no lo hagan.


-Que no voten por los comunistas.

-Sí. Es sumamente legítimo, si uno tiene problemas de conciencia, no votar por un comunista. Yo personalmente me sentiría muy complicado y no lo haría.

-¿Se han reunido los príncipes?

-No. Cuando llegó mi hermano Ignacio de Princeton, nos juntamos en el departamento para recibirlo y algunos dijeron que nos estábamos reagrupando. Ojalá que nos reagrupemos y seamos una alternativa.

-Llamó la atención que salieran tan rápido a desmentir el hecho.

-Es que era una caricatura la que salió: que los príncipes se iban a juntar en Pucón. No somos príncipes, no nos vamos a juntar en Pucón, no hay reuniones programadas, no es cierto.

-Pero no sólo se preocuparon de desmentir una eventual reunión, sino que se encargaron de reafirmar su lealtad con una directiva con la cual, por lo que escucho, subsisten diferencias importantes.

-Tenemos coincidencias con Soledad Alvear en muchos temas que incluso fue ron parte del congreso ideológico. Hablé de uno en el que tengo diferencia: no soy partidario de eliminar el lucro en la educación y propongo modificar sustancialmente
el Estatuto Docente para sacar de la educación pública a los malos profesores. Que uno plantee esto no significa que tenga que estar en contra de la directiva.

 

 

 

Tiempo para la DC

 

 

-¿El actual gobierno ha tratado mal a la DC?

-Sobre todo el de Lagos tuvo actitudes que hoy serían inaceptables para nosotros. Por ejemplo, cuando Lagos recibió a Nelson Avila en La Moneda y le pidió ser candidato por la V costa, afectando las opciones de Aldo Cornejo en la V costa y de Ignacio Walker en la V interior. Se hacían gestos con su gente que hoy nosotros simplemente no toleraríamos. Sentimos que muchas veces no se ha apreciado el aporte que la DC ha hecho a los gobiernos. La DC fue el partido mayoritario lejos en Chile bajo Aylwin y Frei, nos omitimos en muchas circunscripciones y distritos para que nuestros socios fueran compensados. No estamos pidiendo eso ahora, pero esos gestos no se han dado en los últimos gobiernos.

-Hay quienes dicen que Lagos es el candidato que menos entusiasma a los DC.

-Hay distintas opiniones. Pero, primero, veo a todo el partido con la convicción de que hay que llevar un candidato DC. Eso es muy importante, porque en el pasado no existió esa convicción. -Incluso, al punto de llevar dos candidatos por la Concertación.

-Llevar dos candidatos de la Concertación es una posibilidad. Ojalá llevemos un candidato único, porque la gente no entendería que fuéramos divididos. Pero si nos imponen un candidato socialista y si no se entiende que es importante que vaya un candidato de centro, moderado, que represente a esa gente que le cuesta votar por tercera vez por un candidato de izquierda, es una alternativa cierta llegar hasta el final con un candidato propio.

-¿Qué considerarían como una imposición?

-Por ejemplo, que tuviéramos un candidato que en las encuestas estuviera en la pole position, con posibilidades de competir con Piñera. Hace poco, por ejemplo, salió una encuesta que decía que si Frei se enfrentaba con Piñera le iba mejor que a Lagos frente a Piñera.

-¿Podría solucionarse con una primaria general?

-No. La primaria es un error. Produce mucho desgaste, los candidatos terminan descalificándose entre sí, cuesta mucho entusiasmar a la gente que perdió. Como último recurso puede ser, pero no es el mecanismo ideal.

-Volviendo a la generación del 80… Planteas que estamos en una situación límite y que deben ejercer mayor responsabilidad en el partido, pero no dan señales evidentes en ese sentido.

-Nosotros presentamos una alternativa cuando Ignacio Walker fue candidato a la directiva compitiendo con Adolfo Zaldívar y Jorge Pizarro. Estuvimos dispuestos a medirnos hasta el final y tuvimos una muy buena votación. Pero cometimos un error al no persistir en ser una alternativa para el partido. Esa autocrítica yo la hago. Efectivamente, hemos privilegiado nuestros proyectos personales por sobre levantar una alternativa. Y ahora no hay excusa para no levantar una directiva con gente de nuestra generación, incluyendo por supuesto a otros para que no se entienda como algo elitista ni excluyente.

-Pero eso sería en 2010, mientras que en lo inmediato ni siquiera tienen una figuración muy clara, como sí han conseguido, por ejemplo, los díscolos.

-Para mí no son un buen ejemplo. Hoy para algunos ser progresista significa defender la vida de los animales y de los árboles, pero cuando se trata de defender la vida de las personas al momento de la concepción, tienen otra opinión. Si hoy ser progresista, ser vanguardista y romper esquemas significa estar a favor del aborto o en contra del desarrollo económico, creo que se trata de un progresismo chanta y rasca.

-No digo que sean un ejemplo, sino que consiguieron una identidad.

-El mejor ejemplo a seguir es el de José Antonio Kast, que levantó una directiva con gente que se entendía bien y entre la cual hay coherencia. Es un ejemplo de algo que no hemos sido capaces de hacer y por eso, insisto, no hay excusa para no levantar una directiva en la próxima elección y eso significa no aceptar ser arroz graneado, ni el pegoteo o cuoteo entre los lotes.

-Si la maquinaria no les da espacio para generar estos espacios, ¿cuál sería la alternativa a seguir?

-Es que no vamos a pedir permiso. Ahora, si Soledad Alvear es candidata presidencial, vamos a tener un muy buen presidente de partido: Jorge Burgos, actual vicepresidente.


-O sea, Walker es DC hasta la muerte.

-Yo soy católico hasta la muerte. DC hasta la muerte, depende. En la medida que el partido me interprete. Hay muchas cosas en que el partido no me interpreta. Las máquinas, los lotes, etc.


-¿Concertacionista hasta la muerte?

-No, lo soy en la medida en que me sienta respetado y hoy soy muy crítico de muchas cosas en la Concertación. Me siento muy orgulloso porque la Concertación ha hecho modernizaciones muy importantes. Siento que ha cumplido un objetivo, pero si le hablamos a la gente de un quinto gobierno de la Concertación, nadie votará por nosotros. Tenemos que hablar de un nuevo gobierno, en el cual tienen que cambiar muchas cosas. Primero, no seguir anclados en los temas del pasado. Hablar de los temas del futuro. Segundo, que haya un nuevo trato. Porque no puede ser que el gobierno esté permanentemente operando sobre la base del chantaje de algunos parlamentarios, díscolos o no. Tercero, que la DC tenga un rol preponderante. Yo no me siento de izquierda, hemos hecho gobierno con la izquierda y convivido con ella, pero un próximo gobierno que se izquierdice más obviamente que a muchos nos complica.