Aunque el mercado tiene una visión pesimista sobre el desenlace de este proceso, en el ABN Amro, banco encargado de la operación, miran el proceso con absoluta tranquilidad, porque aseguran estar dentro de plazo y que hay interesados. Hacia fines de este mes se darán vuelta las cartas y se sabrá quiénes postularon, quiénes digitaron […]

  • 23 marzo, 2007

Aunque el mercado tiene una visión pesimista sobre el desenlace de este proceso, en el ABN Amro, banco encargado de la operación, miran el proceso con absoluta tranquilidad, porque aseguran estar dentro de plazo y que hay interesados. Hacia fines de este mes se darán vuelta las cartas y se sabrá quiénes postularon, quiénes digitaron rumores y quiénes los avalaron en ésta, la novela de misterio más prolongada de la temporada.
Por Lorena Medel

Según diversas percepciones, el panorama de SalcoBrand… es complejo, por decir lo menos. Complejo si se asume que ha habido poco interés en adquirir el 74% de la propiedad que las familias Colodro y Selman pusieron a la venta formalmente hace menos de un año. Mientras unos sostienen que el tema está perdido y que a los actuales dueños no les va a quedar más alternativa que seguir adentro y explorar como salida la apertura de la compañía a la bolsa –a fines de este año–, otros apuestan sus fichas a que va a ser el accionista minoritario, la familia de Alejandro Weinstein, la que va a terminar quedándose con el 100% de la propiedad, una vez que la valorización de la cadena de farmacias retroceda si no hay compradores.

 

A estas alturas nadie se atreve a decir a ciencia cierta qué parte de los comentarios son verdaderos y qué parte falsos. Y como el hermetismo abunda entre los ejecutivos y miembros del directorio, no queda más que conformarse con los comentarios off the record que algún cercano a los dueños, analista o ejecutivo de la competencia (no siempre con buena intención) esté dispuesto a dar… Una lástima.

Pero, en la avalancha también hay percepciones distintas que hacen presente que los plazos se están cumpliendo, que los interesados han invertido mucho dinero y tiempo en los estudios para presentar ofertas y que el ABN Amro tiene experiencia en este tipo de transacciones. La entidad estuvo detrás de la venta de Costanera Norte y de la cadena Disco Ahold, entre otras.

El de SalcoBrand parece un cuento de nunca acabar. Si no es por líos societarios, es por gestión. Si no es por arbitrajes o litigios, es por pérdida de mercado. Y si no es por causas internas o cambios en la matriz ejecutiva, es por caprichos de la competencia. Nadie entiende cómo, pero siempre hay algo que impide a la compañía caminar fluidamente…

-Cuando se terminó el arbitraje que puso fin a las pugnas históricas entre los accionistas de SalcoBrand, las familias Selman y Colodro firmaron un pacto de venta conjunta para salirse de la propiedad -comenta un analista del sector farmacéutico.

Pero él no se detiene ahí. También da por ciertos, hechos que en este momento son difíciles de probar:
-Firmado ese pacto, a mediados del 2005, todos pensamos que las grandes cadenas de retail se iban a pelear ese 74%. Eso, asumiendo que existen pocas empresas en Chile del tamaño de SalcoBrand, con el potencial y las ventajas competitivas que ella tiene. Pero resulta que no fue así. Las pocas que aparecieron, desistieron. DyS, por ejemplo, que en algún minuto sonó como el comprador natural, se salió del negocio. Cencosud ordenó sus fichas y decidió apostar por Colombia, dejando el ingreso a nuevos negocios para más adelante. Ripley, que hace un año había evaluado entrar a la propiedad, decidió concentrarse en mejorar márgenes. Y Southern Cross, que llegó incluso a conversar con los accionistas, hizo una oferta tan baja que nadie quiso seguir conversando… En suma, fue como si todos los astros se hubieran confabulado en contra.

Su versión es que las otras dos cadenas grandes, Fasa y Cruz Verde, que se suponía que también eran compradoras obvias, desistieron, admitiendo que era casi imposible que las autoridades antimonopólicas les permitieran aumentar su participación de mercado a niveles tan altos.

Sin embargo esta versión choca con otra según la cual solamente una de ellas fue invitada por los mandantes –las familias Selman y Colodro– a participar. Porque aquí para entrar se necesita invitación o al menos el agreement de los mandantes.

¿Hay o no hay interesados? En más: ¿no habrá alguien o más de alguien –atendido lo que ha estado apareciendo en la prensa– interesado en que la operación sencillamente fracase?

Lo curioso en este escenario de versiones contrapuestas es que los analistas de mercado coinciden en que se trata de un gran activo. El año pasado SalcoBrand tuvo ventas por unos 400 millones de dólares, alcanzando un 28% de participación de mercado –dos puntos más que 2005– y un crecimiento del orden del 3% respecto del ejercicio anterior. Y aunque nadie niega que es la tercera de tres en cualquiera de las cifras que se mida, hay que reconocer –dicen los expertos– que tiene ejes que no tienen los otros competidores, como la tarjeta de crédito (Matikar), que con 300 mil afiliados explica más del 50% de las utilidades; 290 locales propios y estupendas ubicaciones; y un management desligado de la familia, con ejecutivos de la talla de Francisco Courbis y Alberto Herane, que en medio de todo han logrado racionalizar la gestión, bajar los costos y mejorar el posicionamiento.

Nada de esto es casualidad. Por la inversa, es parte del plan que se trazó precisamente para vender el activo en condiciones óptimas. Y que según el banco se está cumpliendo. ¿Dónde está el problema –si es que lo hay– entonces?

PIEDRA DE TOPE

Los que han seguido de cerca esta empresa, más allá de su gestión y sus números, sostienen que el factor de rechazo no tiene que ver con el precio, ni con el mercado, ni con las regulaciones. La piedra de tope, dicen, se llama Alejandro Weinstein… Sí, estamos hablando del polémico accionista minoritario de la compañía, dueño de un 26% de la propiedad. El mismo que hace seis años protagonizó uno de los más bullados casos en el mundo de los negocios y el mismo que tras el arbitraje no quiso sumarse a la decisión de vender de los demás accionistas.

-Nadie va a entrar a SalcoBrand asociándose con Weinstein –señala el director de finanzas corporativas de un banco de inversiones–. El es muy complicado para hacer negocios. ¡Mira lo que les hizo a los Colodro cuando recién se fusionaron las dos empresas!… Además, le han metido tanta cosa a los estatutos y le han puesto tantas cláusulas a la venta, que lo que se está ofreciendo no es un activo simple de analizar. Y eso, espanta a cualquiera.

Para entender un poco el mapa, son dos las cláusulas de venta que quedaron escritas tras el arbitraje. Y las dos, dicen observadores externos, favorecen al que no vende. La primera, llamada tag alone, tiene que ver con el derecho de la familia que encabeza Alejandro Weinstein de vender su parte (26%) al mismo precio y en las mismas condiciones que lo harían los Selman y Colodro, si es que llega un comprador. Algo nada malo, tomando en cuenta que se trata del accionista minoritario. Y si el que está comprando no está dispuesto a quedarse con el 100%, él tampoco pierde, pues la venta se tendría que hacer a prorrata entre todos los que venden.

La segunda cláusula, el drag alone, dice que los que están vendiendo pueden exigir a Alejandro Weinstein vender su parte. Es decir, lo pueden arrastrar a la salida en caso de que el comprador no quiera compartir la propiedad con él. Pero eso, obviamente, tiene un precio.

-Alejandro Weinstein le puso precio a su parte –dice un cercano a la familia Colodro–. Cuando hicieron el arbitraje, la compañía se valoró en cerca de 270 millones de dólares, de lo que se desprendió que el porcentaje de Alejandro valía un poco más de 70 millones de dólares (26%). Si quieren que él se vaya, deben pagarle ese monto. Y si la empresa se valoriza en menos de eso, que es lo más probable, serán los vendedores los que tendrán que poner la diferencia. El, sí o sí, recibe los 70 millones de dólares.

Ahora bien, si el escenario lo obliga a irse, lo más probable es que Weinstein lo haga sin chistar. Después de todo, dicen, SalcoBrand dista mucho de estar entre sus inversiones estratégicas.

Pero hay otras teorías:
-Yo tengo la sensación de que Alejandro está esperando que el precio de la compañía baje más allá de los 150 millones de dólares (que es el valor que algunos barajan hoy), para hacer él una oferta y quedarse con el 100% de la compañía –señala un ejecutivo de la competencia–. El ha dicho, en todo caso, que ésas no son sus intenciones, que prefiere mil veces meter dinero en Recalcine, un producto como Bio Piel en Estados Unidos, en las investigaciones para la industria acuícola o en su tema de las células madre, que en SalcoBrand. Pero yo no sé. La familia Weinstein tiene mucho dinero.

Cercanos a ella, sin embargo, creen que Alejandro Weinstein no tiene ninguna intención de quedarse con el total. Pero que tampoco está dispuesto a irse. Muy por el contrario. Estaría convencido, dicen, de que SalcoBrand es un activo extraordinario y con gran potencial de crecimiento. Según esta versión, él feliz si la empresa la termina manejando alguien como Horst Paulmann, empresario que no haría otra cosa que multiplicar en muchas veces el valor de SalcoBrand, arrastrando en ese círculo de creación de riqueza a los Weinstein. Pero –ojo– en ese escenario él quedaría en una posición muy secundaria y sin todos los resguardos que tiene hoy.{mospagebreak}

Otros creen que Weinstein vería con buenos ojos que amigos suyos, como Juan Bilbao (Consorcio) y Francisco Pérez Mackenna (Quiñenco) hagan ofertas por la parte de los Colodro-Selman, lo que no solo agregaría valor a la empresa, sino además lo dejaría compartiendo mesa con personas cercanas. Un conocido contó a Capital que esta hipótesis no puede estar más errada, ya que Weinstein no sería partidario de mezclar amistad con negocios.

Tal vez por lo mismo, él ha preferido no meterse, según lo ve un ejecutivo bancario: “Y no solo en esa situación puntual, sino que en todo el proceso. El es muy cercano a Fernando Zavala, el hombre que está a cargo de la venta en el ABN. Fueron compañeros de curso en ingeniería comercial en la Católica. Y como Alejandro Weinstein sabe que su nombre es resistido en algunos círculos, ha preferido tomar distancia por estos meses. Además yo creo que no sería descartable que en la elección de ese banco de inversiones haya influido la relación que hay entre Víctor Toledo y la familia Selman”.

Ahora bien, pese a todas las condiciones con las que quedó tras el arbitraje, hay algo que Alejandro Weinstein tiene prohibido por estatuto: no puede igualar la oferta de un tercero para el efecto de quedarse con la empresa. Pero sí tiene la posibilidad de retirarse de la compañía. El o cualquiera de los socios, si existen disidencias respecto de materias como la enajenación del 100% de la propiedad, la división o fusión de SalcoBrand o la venta de cualquiera de sus filiales. Para que ese derecho se haga efectivo, se consideraría una valorización que equivale a unas ocho veces el Ebitda de la compañía, descontadas deudas. Se habla de una cifra tope de 280 millones de dólares.

 

EL TRABAJO DE ABN

Otro factor que el mercado asocia con la venta de SalcoBrand concierne al banco.
-El que dirige el tema es Fernando Zavala –dice un asesor financiero–, quien tiene un carácter complejo. Es explosivo y mal genio. Es de los que dice: “tengo diez interesados y si ustedes no se apuran se van a quedar fuera”. Cuando en realidad no hay interesados….

La imputación es seria porque el proceso está sometido a múltiples protocolos y podría ser auditado en cada una de sus fases. Consultadas fuentes del ABN a este respecto, se excusan de enfrentar la versión diciendo que por contrato no pueden hablar. Tienen embargo absoluto.

Con todo, frente a esos comentarios, también hay quienes creen que Zavala se ha sacado los zapatos, que se ha juntado con los actores del retail, con dueños de grandes cadenas de farmacias, que ha viajado al extranjero en busca de inversionistas y ha conversado con varios fondos de inversión locales e internacionales.

-Es probable que si esto se lo hubieran dado a un Celfin o LarraínVial ya se hubiera vendido –asegura un cercano a la familia Colodro–. Pero eso no quiere decir que no haya habido interesados ni conversaciones serias. Sé que los altos ejecutivos de SalcoBrand han estado en contacto con potenciales compradores. Se les ha entregado información estratégica y sé de algunos fondos extranjeros que han hecho ofertas concretas. Quizás lo que ha trabado el proceso es toda la publicidad que ha tenido esto en la prensa y creo que ha sido malo que sea tan abierto.

El plazo fijado por las partes se cumple a fines de marzo. Si la venta no fructifica, los accionistas deberán cumplir con otro acuerdo convenido tras el arbitraje de 2005: abrir el 15% de la compañía a la bolsa. Qué pasará? Lea el próximo capítulo. El desenlace puede estar cerca.

{mospagebreak}EL PECADO ORIGINAL… Y LOS SIGUIENTES

Alianzas y rupturas. Amistades y enemistades. Juicios y reconciliaciones. La historia de SalcoBrand bien podría ser el guión de una exitosa película de Ford Coppola.

A mediados de 1999, el de Salco y Brand prometía ser un matrimonio perfecto. Unidos iban a arrasar, disparando las ventas a niveles nunca antes vistos en sus operaciones individuales… Pero el tema no salió como se soñaba. Seis meses después de la fusión que los había hecho alcanzar el segundo lugar en el mercado, quedó al descubierto una situación que hasta hoy entrampa las relaciones.

El caso resumido es como sigue: Los Jaque Weinstein, que inicialmente habían quedado en una posición minoritaria, con un 24% de la nueva SalcoBrand, se unieron con los Selman en la sociedad Latin American Health Care Holding S.A. (LHH), dando origen a un pacto que los llevó a controlar la compañía con el 54%. Los Colodro, que en todo momento habían figurado como los mayores accionistas, terminaron en un rol secundario.

En un principio los hermanos Salvador y Gabriel Colodro contrataron abogados para ver si se podía revertir la situación. Pero les fue mal. Legalmente, todo estaba en línea, así que no les quedó otra cosa que dar vuelta la página.

Con el paso de los años, los Selman y los Colodro recomponen la relación y deciden aunar fuerzas para sacar a Víctor Jaque de la gerencia general, un hombre visto como de Weinstein. Y lo logran.

Paralelamente, los Colodro un tanto cansados deciden vender su participación al pacto controlador, pero se encuentran con que los Jaque Weinstein no están dispuestos a comprar. Para resolver las diferencias recurren a arbitraje. Los Colodro contratan al abogado Raimundo Labarca, del estudio de Vergara, Labarca y Cía. Los Selman acuden a Juan Agustín Figueroa y los Jaque Weinstein a Gabriel Cáceres… Después de varias escaramuzas se constituyeron dos arbitrajes. El primero interpuesto por la familia Selman contra los Jaque Weinstein, a cargo de Alfredo Alcaíno, y el segundo de Colodro contra sus dos socios (Jaque-Weinstein y Selman), en manos de Edmundo Eluchans…

La base del avenimiento se centró en la disolución del pacto controlador –Latin American Health Care (LHH)– compuesto por los Selman y los Jaque Weinstein. Al mismo tiempo, la familia Jaque, cuyos representantes eran Claudio y Víctor Jaque, venden su participación, que a esa fecha llegaba a 12,7%. Ese paquete accionario fue comprado por los otros propietarios en proporciones distintas. Colodro adquirió cerca del 5%; Selman, 3%; y Weinstein, 4,7%. De esta forma la estructura quedó como sigue: la sociedad Algeciras (ligada a los Selman) sumó el 24,196%; Mercap (Weinstein) 26,068%. En tanto por los Colodro, que son muchos, están con Inversiones Salvacol Ltda., con 16,164% (Salvador Colodro); Inversiones HB Ltda. (Hugo Bortnik) 6,714%; Inversiones ColyCol Ltda. (Gabriel Colodro) 16,164%; e Inversiones Mirador Las Condes (familia Bitrán), 10,693%.

Paralelamente, se estableció que los Selman y los Colodro podían vender conjuntamente. Se acordó, además, profesionalizar el directorio, con un total de nueve personas. Colodro podía elegir a cuatro; Selman y Weinstein a dos cada uno; y el noveno debía ser de común acuerdo. Así fue como llegó Canio Corbo a la presidencia y profesionales como Luis Hernán Paul al directorio. También se estableció que el gerente general debía ser reclutado por una empresa de head hunting, y así se hizo con Francisco Courbis.