El economista está lanzado. Dejó atrás la imagen del ministro mateo a la sombra de Bachelet. Ahora dice que está dispuesto a competir hasta el final, incluso en primarias contra la ex presidenta. En esta entrevista dispara toda su artillería.

  • 3 julio, 2012

El economista está lanzado. Dejó atrás la imagen del ministro mateo a la sombra de Bachelet. Ahora dice que está dispuesto a competir hasta el final, incluso en primarias contra la ex presidenta. En esta entrevista dispara toda su artillería. Por Marcelo Soto; fotos, Julio donoso.

-Cuando vi Tolerancia Cero me dio la impresión de que tú ibas preparado para atacar a Girardi.
-No fue un exabrupto, y surge de lo siguiente. Yo he estado viajando por todo Chile y he estado enfatizando mucho el problema de las malas prácticas, el desencanto con la política, de la percepción que mucha gente tiene acerca de que el mundo político se atiende a sí mismo en vez de atender a las personas. Lo de Girardi es un ejemplo que cristaliza este patrón de malas prácticas que a tanta gente le irrita.

-Pero, ¿lo tenías planeado, tal como -salvando las distancias- fue el dedo de Lagos?
-Yo no sé lo que habrá sido el dedo de Lagos… Se trata de un tema que no puedes plantear en abstracto, sino que debe tener contenido e ilustración. A uno se le produce un proceso que veo más sicológico que político: así como los ciudadanos se van cabreando con esto, yo también me voy cabreando. En regiones más que en Santiago, el número de personas con las que me ha tocado conversar y que me dicen “mire, yo estoy súper alejado de la política porque tuve una mala experiencia, fui a postular a tal cargo a la intendencia el año pasado y me preguntaron ¿usted es de este partido? Ah, no, entonces no se dé la molestia de postular, ni siquiera mande los papeles”. Eso también a uno se le va acumulando. Así como la gente está cabreada, yo también estoy cabreado.

-Pero, ¿no es parte de la propia democracia que los partidos propongan nombres para el aparato estatal y el gobierno?
-No confundamos, son cosas muy distintas y eso es parte de la mala práctica de Girardi, que trata de enredar la cosa y tirar la pelota para el corner. Que alguien te proponga a alguien o que alguien te sugiera a alguien, no veo cuál es el problema. Esto es un asunto totalmente distinto, alguien que te llama y te dice tú haces esto y contratas a estas personas o vas a tener que pagar las consecuencias. Eso es una amenaza y es una amenaza donde lo que está en juego no es una relación personal o la buena onda, lo que estaba en juego era el apoyo de un senador al programa de gobierno de la presidenta que él dice apoyar; o sea, era doblemente nefasto, porque por un lado sus declaraciones públicas son “sí, yo soy el líder del progresismo y quiero empujar políticas sociales”, y resulta que cuando se llevan al Congreso políticas sociales como la reforma de pensiones, sistema tributario

“En el directorio de Codelco está el principal experto electoral de la UDI, Andrés Tagle. Me encantaría saber cuáles son sus calificaciones en materia de minería”.

especial para las pymes o subsidio para los jóvenes de bajos ingresos, el senador Girardi o vota en contra o no está. Y hay una tercera mala práctica: ahora que me puse a revisar las votaciones tú te das cuenta del número de veces que el senador Girardi no está, votaciones clave para el proyecto social de la Concertación y el senador sencillamente está ausente.

-¿Y te pasó eso solamente con Girardi o también con otros caudillos políticos?
-Mira, uno escucha muchas historias. Yo conté esta porque es la que yo viví en carne propia.

-¿Cómo evalúas las reacciones? Por ejemplo, Claudio Orrego dijo que no era la manera correcta personalizar el asunto.
-Yo no sé lo que habrá dicho Orrego, te puedo decir lo que me ha dicho una media docena de ex ministros, varios senadores, por teléfono o por mail. Me han dicho qué bueno que dijiste esto, a mí me pasó lo mismo, conozco situaciones iguales o peores. Esos son llamados personales, no públicos. Súmale a eso que ya son dos o tres los ex ministros de Salud, Pedro García es uno, Carlos Massad es otro, varios subsecretarios de Salud, varios superintendentes de Salud, y la historia es la misma, es coherente, incluso se repiten las palabras, se repiten las amenazas, se repiten los gestos, se repiten los giros verbales. Lo que Pedro García dice, lo que Carlos Massad dice, lo que Ricardo Fábrega dice prácticamente es calcada a la experiencia que yo tuve.

-Esto parece un gran golpe para tu campaña, incluso algunos piensan que es una estrategia para lograr toda la atención pública que no tenías hasta la semana pasada.
-Es que esa es otra mala práctica, tratar de cambiar el tema. ¿Qué ha hecho el senador Girardi y su grupo? Tratar de cambiar el tema diciendo no, es que esto tiene que ver con la elección. Otros cambian el tema diciendo no, es que mandábamos las listas pero no presionábamos, otros cambian el tema diciendo “no, esto tiene que ver con el 7% de los jubilados”. Nada que ver. O sea, el dato básico es ¿ocurrió o no ocurrió? Sí ocurrió. ¿Es mala la práctica? Es mala. Punto.

-¿Es un problema de la Concertación o sigue en el actual gobierno?
-Yo hice una denuncia respecto de las malas prácticas de Girardi porque es lo que yo conocí directamente, pero es bien evidente que esas malas prácticas que se dieron a veces en la Concertación han continuado y se han profundizado en el gobierno de Piñera. Yo estuve en Concepción la semana pasada y las historias que a uno le cuentan sobre las peleas entre la gente de Van Rysselberghe y la gente de Carlos Larraín por cargos en el sector público son escalofriantes. La primera cosa que te quiero decir es que estas son prácticas malas, que también han ocurrido en el mundo de la derecha y han empeorado. El mundo de la derecha dio un paso atrás tremendo en la lucha contra las malas prácticas: cuando Sebastián Piñera llegó a La Moneda, tomó el consejo de Alta Dirección Pública, que es la principal defensa que tenemos contra eso porque pone a gerentes y directivos públicos por concurso, y resulta que al 60% de los nombrados por concurso los mandó para la casa, lo que implica que toda esa retórica de los mejores es puro discurso. A fin de cuentas, ¿qué hicieron? A las personas elegidas por concurso las echaron. No hay voluntad de arreglar este problema.

-O sea que la nueva forma de gobernar en realidad no tiene mucho de nueva, es la vieja forma…
-Es la vieja forma con un nuevo título no más, y el título se ha vuelto cada día menos creíble.

-Dices que se ha profundizado esta mala práctica con Piñera.…
– Lo que pasó con la alta dirección pública es increíble, es un paso atrás gigantesco, lo que ha pasado en varias alcaldías es increíble, la conformación de los directorios de las empresas públicas, en que uno ve personas de dudosa calificación en directorios de empresas públicas.

-¿Como cuáles?
-Por ejemplo, en el directorio de Co-delco está el principal experto electoral de la UDI, Andrés Tagle. Me encantaría saber cuáles son sus calificaciones en materia de minería.

Indignado
El comando del candidato Velasco está en un departamento de Las Urbinas, en Providencia, donde un grupo de jóvenes trabaja animadamente pese al frío y a la lluvia que cae en Santiago. Una media docena trabaja a planta fija. Hay pocos muebles y las paredes desnudas le dan al ambiente un aire de austeridad, cuando no de pobreza. Pero se nota que hay ganas.

Como suele suceder en traspasos ministeriales, alguna gente que trabajaba con Nicolás Eyzaguirre se quedó con Velasco cuando éste llegó a ocupar la cartera de Hacienda. Pero el cambio en la parte comunicacional fue radical. Antes, era improvisado y personalista (y entonces se explica el error que cometió Eyzaguirre al llamar a Bachelet “mi gordi” en una entrevista). Con Velasco, en cambio, se estableció un sistema metódico, que en todo momento producía información y contenidos para el entonces ministro. Ese mismo sistema es el que están llevando a cabo ahora.

Para llegar a la oficina privada de Velasco –en la que atiende sus asesorías– basta cruzar el Mapocho hasta el barrio de Pedro de Valdivia Norte. Allí me recibe Cristóbal Aninat, director del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Diego Portales, quien asumirá plenamente como jefe del comando una vez que acomode su situación laboral con la casa académica.

Cuando aparece Velasco saluda efusivamente al fotógrafo Julio Donoso, a quien conoce hace años. Bromean y recuerdan aventuras juveniles, en un tono desenfadado muy distinto al perfil público del economista. Sin embargo, cuando se enciende la grabadora, aparece el Velasco que conocemos: no se le va una. Responde cada pregunta con aplomo y seguridad, sin dejar de traslucir cierta rabia o indignación.

Velasco está cabreado. Aunque el profesor de Harvard podría ser considerado en las antípodas de los chicos que protestan en Wall Street, Madrid o Santiago, quién sabe si finalmente no terminará interpretando algunas de sus causas. Cosas más extrañas (un franquista llevando a España a la democracia, un comunista de la vieja guardia convirtiendo a China en el mayor estado capitalista, un duro sindicalista lanzando a Brasil como potencia global) han pasado antes y seguirán pasando en política. Aunque queda mucho por definir en la carrera presidencial, está claro que lo de Velasco no es una aventura improvisada. Le queda cuerda para rato.

-Se te nota algo molesto con el gobierno de Piñera. ¿Qué es lo más te disgusta?
-Yo creo que en este gobierno hay un esfuerzo muy grande por fingir lo que no se es. Te doy un ejemplo: uno prende la televisión y ve al ministro Longueira actuando como el adalid de la libre competencia y el defensor de los consumidores. Si tú vas y miras los muchos proyectos de ley de libre competencia y defensa de los consumidores de los últimos 15 años y quiénes fueron los principales opositores a esos proyectos de ley, era la UDI que Pablo Longueira controlaba. Yo tuve una experiencia directa, el año 2006 la administración Bachelet mandó un proyecto de ley para fortalecer la Fiscalía Nacional Económica y que a mí me tocó ayudar a redactar y a tramitar. Lo mandamos el 2006, el 2007 no se movió, el 2008 no se movió, el 2009 recién fue aprobado, ¿y sabes por qué fue aprobado? Porque salió el escándalo de las farmacias y se volvió impresentable oponerse. Y yo recuerdo las discusiones con los parlamentarios de la UDI que nos decían no, esta cuestión es innecesaria, para qué, total el mercado esto lo regula. Y ahora uno ve al ex líder de la bancada UDI en el Senado, que además tenía mucho control sobre los diputados, diciendo que hay que fortalecer la Fiscalía y el Sernac, entonces son palabras de una credibilidad mínima. Ese es un ejemplo creo yo de este esfuerzo por adoptar posiciones o de pretender posturas con la calculadora en mano entendiendo que eso es lo que la opinión pública quiere, pero la opinión pública lo que quiere es que se haga ley por convicción, no que se haga para un beneficio en las encuestas.

-¿Qué proyectos te parecen malos?
-Me quita el sueño esta ley Allamand de financiamiento del cobre, que es el gatopardismo más puro. Gatopardismo, tú recordarás, es la práctica de de que todo cambie para que todo quede igual. Y en este caso se le cambia el título a la canción, se acaba el 10% de las Fuerzas Armadas, pero se mantienen y de hecho se consolidan y se profundiza una serie de privilegios financieros para las Fuerzas Armadas que no tienen justificación alguna. ¿Por qué, por ejemplo, habría de tener no uno sino tres pisos mínimos la compra de armamento en Chile, cuando no hay un piso para gasto en salud, en vivienda, en educación ni en pensiones? Tres, no uno. Por qué habría de hacerse el presupuesto en la compra de armas, y ojo, estamos hablando de la compra de armas, no estamos hablando del presupuesto general de las Fuerzas Armadas, eso no tiene que ver con pagarle el sueldo a los soldados, no tiene que ver con la jubilación. Estamos hablando de comprar armas. ¿Por qué me vas a decir tú que va a haber un presupuesto de cuatro años que no se puede modificar para comprar armamento, cuando no hay tal cosa para ningún gasto social ni ninguna inversión pública? Y esto es muy grave, porque los cuatro años no son un número cualquiera, resulta que en Chile el período presidencial dura cuatro años y el presidente que entra se encuentra con que todo el presupuesto que había para compra de armas fue determinado en el gobierno anterior, entonces además es obviar los principios democráticos más básicos.

-¿Tú crees que Chile gasta mucho en defensa?
-Chile debería gastar lo que tiene que gastar, pero hacerlo de un modo transparente y si tuviera el control civil.

-¿Debería gastar menos?
-Lo que pasa es que en los últimos años, como el precio del cobre estuvo muy alto, se ahorró parte de esa plata y ahora el desafío es que esa plata se administre con estándares de transparencia. Tenemos un serio problema en esa materia. El menos o más es difícil de contestar porque esos datos son secretos. Para que la ciudadanía se pueda pronunciar hay que decir esto es lo que gastamos, esto no gastamos, esto está bien, esto está mal. Tiene que haber una rendición de cuentas, pero esa rendición de cuentas hoy día no existe, tiene que haber comparaciones internacionales y esas comparaciones internacionales no existen, son puras conjeturas.
Ese es un ejemplo muy serio porque es una ley que ya pasó por la Cámara de Diputados, está en el Senado y realmente Andrés Allamand, al igual que su antecesor, Francisco Vidal, es del tipo de político que se derrite cuando aparecen personas en uniforme y la pega de ministro de Hacienda es ejercer el control civil sobre las Fuerzas Armadas, no lo contrario.

-Bachelet era un poco parecida…
-No, ojo, nosotros mandamos una ley al respecto y es totalmente distinta a ésta, totalmente distinta a ésta. Dos pisos se eliminaban, no había presupuesto de cuatro años, se introducía mucho más transparencia. O sea, la propuesta que nosotros hicimos, es radicalmente distinta a la propuesta de hoy. La propuesta de hoy es básicamente el petitorio de las Fuerzas Armadas transformado en proyecto de ley. Y lo que hay es un comportamiento de este ministro de Defensa que es bastante débil en la defensa del interés civil frente a la presión militar.

-Bachelet también tenía una cierta admiración por el poder militar.
-Admiración y respeto tenemos todos, esto no es problema de admiración ni de respeto. Yo también tengo respeto por las Fuerzas Armadas, la pregunta es cómo se concilia eso con el respeto que también tengo por la necesidad de tener mejores consultorios, mejores hospitales, mejores colegios y mejores pensiones.

Piñera y la reforma tributaria
-¿Qué nota le pondrías a Piñera?
-Así como a Piñera los trajes le quedan grandes, el gobierno le ha quedado grande.El deber de todo gobernante es ganarse la confianza de la gente, que le crea, y el principal problema de Sebastián Piñera es que la gente no le cree. Y eso no es muy sorprendente, porque el gobierno hace anuncios y después les pone letra chica y lo que se dice y lo que se hace son cosas diametralmente distintas. Te doy un ejemplo en el ámbito de la economía: después del terremoto se anuncia un alza de impuestos y resulta que cuando revisa las cifras, lo que se propone no es un alza de impuestos sino que una baja de impuestos que le va a costar al gobierno de Chile, dependiendo de cómo hagas los cálculos, US$ 200 millones o podría ser US$ 700 u US$ 800 millones. Entonces ese es un ejemplo de cómo se dice una cosa y se hace otra. Ahora, más recientemente, se anuncia la gran reforma tributaria de la historia de Chile, entre comillas, y resulta que el ex director de Impuestos Internos, probablemente es el hombre que más sabe de Chile del cálculo chico de cuánto rinden los impuestos, dice que la reforma actual que todavía no se aprueba con suerte va a recaudar 70 u 80 millones de dólares, y antes se dijo 700 o 1000.

-¿Tú harías una reforma tributaria de cuánto?
-Yo haría la reforma tributaria que sea necesaria.

-¿Pero de cuánto?
-Para eso hay que hacer los siguientes cálculos. Este gobierno le va a dejar al país un hoyo de aproximadamente un punto y medio del PIB estructural. Esos son tres mil millones de dólares o más al año. Y para hacer una reforma educacional de verdad, si miras lo que ha estimado la Fundación 2020 o lo que ha estimado el departamento de Economía de la Universidad de Chile, estamos hablando de al menos un punto y medio del PIB o probablemente dos puntos del PIB. Entonces, estás hablando ahí de tres puntos del PIB o más que va a ser necesario financiar.

El gabinete reprueba
-¿Quién consideras que lo ha hecho peor en el gabinete?
-Andrés Allamand, la ley que él mandó me parece gravísima, realmente gravísima. Cuando tú consagras malas prácticas presupuestarias y consagras privilegios en el gasto de armamento sobre otros tipos de gasto estás sentando un muy mal precedente y además abres la caja de Pandora porque después la gente va a decir bueno, si le aplicamos esto al gasto en armamento por qué no se lo aplicamos a otra cosa. Y ahí tú vas derechito a excluir la sanidad fiscal que a Chile le ha reportado buenos resultados.
En el caso del ministro Golborne la verdad es que no lo conozco mucho, he estado con él un par de veces y es una persona muy agradable. Su gestión en Obras Públicas ha sido deslucida por lo menos, no había ocurrido nunca que se licite una carretera, como ocurrió con el tramo de La Serena al norte, y resulta que después se dan cuenta de que estaba mal hecha la licitación, se habían equivocado y hubo que echar pie atrás, eso es grave y no pasó nunca en las docenas de licitaciones de carreteras que se hicieron en los gobiernos anteriores. O resulta que se pone la primera piedra para un embalse como el embalse Chacrillas en la Quinta Región y a poco andar se dan cuenta de que ya no quedaba agua, y resulta que los alcaldes de la zona, incluyendo al alcalde de Putaendo, están en pie de guerra porque dijeron bueno, por años nos prometieron un embalse, ahora que se pone la primera piedra y es cosa de sentarse a hacer los cálculos y el embalse no va a tener agua. Ahí tienes dos ejemplos de situaciones bien anómalas en la cartera de obras públicas.

-¿Y qué te pareció el cambio de economía de Fontaine a Longueira? Algunos proyectos se frenaron.
-Bueno, había al menos dos buenas iniciativas que Fontaine había lanzado y parece que las dos desaparecieron de la agenda del gobierno. Una de ellas era sobre cuotas de pesca, me parece que es algo de sentido común: no puede ser que por décadas las mismas personas detenten los derechos de pesca y punto. Y bueno, Fontaine lo anuncia y a los 15 días no es ministro. Otro ejemplo. Chile es un país largo y flaco, que no tiene petróleo, y por lo tanto confiar exclusivamente en la industria de camiones para hacer el transporte es una muy mala idea, es bastante obvio a mi juicio, y no solamente a mi juicio sino de todo el mundo que lo ha estudiado, que están todas las condiciones dadas para que buena parte del transporte en Chile se vaya por vía marítima dentro del país. Sin duda mandar algo de Santiago a Puerto Montt o de Santiago a Arica es mucho mejor llevarlo a San Antonio o Valparaíso y llevarlo por barco, pero el porcentaje de la carga en Chile que circula por barco es mínimo.

-En general en este gobierno, ¿has visto que hay mayor fragilidad para rechazar las presiones corporativas?
-Este es un gobierno que dice una cosa el lunes y hace una cosa distinta el martes en tantas dimensiones que ya la lista es larga, pero más allá de eso, que es una cosa de práctica política, lo que a mí me inquieta es otra cosa. Lo que a mí me inquieta es la brecha gigantesca que hay entre la retórica de la centroderecha antes de llegar al poder y lo que han hecho después de llegar al poder. Por años, por no decir décadas, la centroderecha se quejaba de que en Chile faltaba voluntad política para hacer cambios de fondo pro-productividad. Yo creo que su lectura era política y era equivocada, porque se hicieron muchos cambios. Probablemente no todos los que uno hubiera querido, pero se hicieron muchos cambios pro-productividad. Por algo Chile tuvo 20 años con el mayor crecimiento de su historia, pero hay tareas pendientes, y los técnicos de derecha decían no hay voluntad política, nosotros vamos a hacer todo el 24 horas. Y la verdad de las verdades es que llevamos dos años y medio de un gobierno de centroderecha y reformas pro-productividad brillan por su ausencia. No ha habido ninguna, cero, cero, al revés, hay retroceso.

El Transantiago y el puente Chacao
-Ahora están de moda los mea culpa, los perdones, ¿tú no haces un mea culpa por el Transantiago? Tú fuiste la persona que lo hizo andar.
-Esa es otra de las ideas que Guido Girardi ha tratado de poner para evadir sus responsabilidades. Es la más clásica política de la evasión, es otra mala práctica. Este es un tema muy viejo respecto del cual yo he sido clarísimo. Fue una decisión del gobierno donde yo jugué un papel muy reducido dentro de esa decisión, me tocaba ver las cosas financieras, no tenía nada que ver con las decisiones técnicas ni echarle para adelante o no echarle para adelante. Pero a diferencia de otros que salen arrancando y deslindan sus responsabilidades, yo creo que de todo lo bueno del gobierno de Bachelet me hago cargo y de las cosas que no fueron buenas en el gobierno de Bachelet también me hago cargo.

-¿Qué hubieras hecho de manera distinta?
-Yo creo que el proyecto Transantiago anduvo mal, qué duda cabe. Ahora, los que lo han hecho particularmente mal son los del actual gobierno, porque René Cortázar, en una labor súper abnegada, mejoró la evaluación pública, que partió de muy abajo pero que mejoró durante toda la gestión de Cortázar, y disminuyó la evasión. De hecho, cuando Cortázar dejó el ministerio porque se acabó el gobierno la evasión en el Transantiago rondaba el 15%. Si tú miras lo que ha pasado desde entonces es que la evaluación pública ha caído sostenidamente y los índices de evasión han subido y rondan el 25% o 27%.

-Se ha vuelto a levantar la idea del puente Chacao. ¿Te sigues oponiendo?
-No se trata de oponerse o no oponerse, se trata de que somos un país serio y hay mecanismos y hay estudios y hay datos. Hay una cosa que se llama sistema de inversiones públicas que fija estos estándares. Cuando esa inversión se consideró en el año 2006, el proyecto no daba, y por lo tanto correspondía no hacerlo. Hoy día el ministro Golborne –sin aportar un solo dato ni menos un estudio técnico- nos dice que las condiciones cambiaron y que por algún milagro el puente, en vez de costar US$ 1.100 millones, ahora cuesta US$ 700, lo que parece bastante peregrino porque desde entonces el precio del acero ha subido, el precio del cemento ha subido, el precio de la mano de obra ha subido. ¡Cómo el mismo puente vale la mitad es algo que desafía la credibilidad! Pero vuelvo al punto principal: este no es un país donde lo que importen sean las opiniones que los ciudadanos echen al voleo, hay sistemas de evaluación, y una vez más, así como Piñera dejó de lado el sistema de evaluación de la planta eléctrica en la Región de Atacama, aquí de nuevo se ha dejado de lado el sistema, las reglas, las normas. Mala manera de hacer las cosas.

Pensiones y postnatal
-Otra de las cosas que tú has criticado es la eliminación del 7% de cotización previsional de salud para los jubilados más pobres. ¿Tú esa ley tratarías de cambiarla si llegaras al gobierno?
– Lo que hizo este gobierno fue acoger una petición por razones puramente electorales, yendo en contra de la opinión de sus propios técnicos. Es una petición que se le había planteado a los cuatro gobiernos de la Concertación, y también la habían desechado. ¿Por qué? Primero, porque es discriminatoria. Un adulto mayor que gana $250 mil y vive solo, que tiene una boca que alimentar, no contribuye a su salud. En cambio una madre soltera que gana $185 mil y que tiene dos hijos sí contribuye a su salud, y ella tiene tres bocas que alimentar. ¿Por qué va a ser eso justo? Y además, porque uno de los desafíos de Chile o de cualquier país va a ser continuar mejorando la atención a los adultos mayores en circunstancias que tenemos una población que se está envejeciendo muy rápidamente. Este no es un problema solamente en Chile, está ocurriendo en Estados Unidos, en Gran Bretaña, en Taiwán, en Singapur, en España. En la medida que la población envejece tienes más gastos de salud y tienes que buscar cómo allegar recursos a la atención de salud de los adultos mayores, y aquí lo que hicimos fue precisamente desfinanciarlo. En el corto plazo no se va a notar mucho, pero en 15 años más, cuando el porcentaje de adultos mayores en la población haya crecido mucho, el problema va a ser muy, muy agudo y la pregunta es quién lo va a arreglar.

-El posnatal de seis meses, ¿lo evaluarías también?
-Mi crítica fue contra el proyecto inicial de Sebastián Piñera, que era un proyecto malo, y era un proyecto malo por la sencilla razón de que la primera prioridad debió haber sido darle cobertura a quienes no tenían nada, es decir a las cientos de miles de mujeres que no tienen contrato, que tienen contratos parciales o que trabajan informalmente. Eso parcialmente se arregló porque la Concertación presionó.

-¿Afectará al empleo femenino?
– La otra cosa que yo dije en su momento es que Chile tiene un problema grande en desempleo femenino. Tenemos la segunda tasa de empleo femenino más baja de la OECD, el único peor es un país musulmán. Entonces, ganarle en esta materia no es un gran logro. En materia de empleo femenino en América latina tenemos la tercera tasa más baja, después de República Dominicana y Honduras. Argentina, Brasil, Bolivia, Perú, todos tienen tasas de empleo femenino más altas, entonces cualquier ley que puede tener una incidencia en el mercado del trabajo femenino y en el acceso de las mujeres a un empleo remunerado tiene que ser evaluado, y yo dije oiga, me gustaría que el gobierno hiciera una evaluación, y si la evaluación le sale buena, yo miro para adelante. Pero este gobierno legisla primero y hace las evaluaciones después.

Empleo
-Una de tus banderas es el empleo. ¿Qué medidas tomarías en primer lugar en un eventual gobierno?
– Yo no soy de los candidatos que anden ofreciendo apretar un botón y que todo se arregle en cinco minutos. El problema del empleo es complejo porque tiene muchas aristas, pero pensemos por un momento quiénes son las personas que tienen problemas de empleo en Chile, por ejemplo, las mujeres. Una mujer que tiene dos cabros chicos, y vive en una zona apartada de Santiago, ¿qué hay que hacer con esa mujer? Primero, salas cunas y jardines infantiles a fondo. Segundo, es importante generar las condiciones para que las mujeres y los jóvenes puedan trabajar jornadas parciales, y eso se debe conseguir no porque el empleador lo decide arbitrariamente, sino por una cosa que se negocia. Yo soy partidario de la negociación de jornadas y horarios entre el sindicato y el trabajador de modo que no haya abusos.

-¿Incluirías mayor regulación en el mercado laboral?
– Yo soy partidario de tomar medidas activas en el mercado laboral. La derecha se cruza de brazos, porque piensa que todo se arregla solo, pero no se arregla solo porque hay ciertos mercados que funcionan bien y otros que funcionan mal. ¿Por qué funcionan mal? Porque hay problemas de información. Si tú vives en una comuna rica de Santiago en que todo el mundo tiene pega, todo el mundo tiene información y todo el mundo tiene contactos, sales de la universidad o del colegio y te vas a demorar poco en encontrar trabajo, porque le preguntas a los vecinos, a los parientes, a los amigos y así encuentras pega rápido. Si tú vives un barrio marginal de Santiago, en que la tasa de desempleo es del 50%, te va a costar conseguir información acerca de dónde hay vacantes y dónde ir a postular, por lo tanto primero necesitamos democratizar la información. Yo soy partidario de que tengamos un sistema en que un joven que sale de la enseñanza media, y no entró a la educación superior, va y se inscribe en la municipalidad y da su teléfono celular. Y que le manden por mensaje de texto la información. Soy partidario también de capacitación para jóvenes. En Chile la capacitación está súper mal pensada y el actual gobierno lo sabe porque encomendó un estudio que realizó Larrañaga y el estudio dice algo en lo que yo creo a pie juntillas: que la capacitación en Chile es para quienes tienen trabajo y lo que necesitamos es capacitación para los que no tienen trabajo. Bueno, yo no sé qué pasó, la ministra Matthei recibió el informe, lo alabó y lo encontró muy bueno y parece que lo guardó en un cajón, porque nunca más supimos.

-¿El Estado debe gastar más en este aspecto?
-En este tipo de políticas de información, de capacitación, de subsidio al trabajo de jóvenes, femenino, los países que tienen altas tasas de empleo y bajas tasas de desempleo se gastan una buena cantidad de plata. Hay unos que se gastan un punto del PIB y otros que se gastan hasta tres puntos del PIB. Yo soy partidario de que Chile debería gastar mucho más en esta materia y que seamos mucho más agresivos. Hoy gastamos menos del 0,3% del PIB, el promedio OCDE es 0,6%. Al menos deberíamos duplicar lo que gastamos en esta materia, en capacitación, subsidio al trabajo y bolsas de trabajo.

Educación
-Aparte del empleo, ¿cuáles serían los otros ejes principales si llegaras a la Moneda?
-El paraguas bajo el cual tú puedes agrupar nuestras propuestas es ‘nivelar la cancha’. Yo creo que Chile en los últimos 20 o 25 años progresó, pero la cancha sigue siendo bastante desnivelada. No es para nada despreciable que hoy día casi todos los niños de Chile terminen la educación básica, que el 90% termine la educación media, casi un 50% vaya a la universidad, pero tenemos un problema grande de calidad y un problema grande de equidad y de costos. Cada día es más evidente que hay gente que va a la universidad y que sale con deudas mayores a las que esperaba y recibe salarios menores a los que esperaba. ¿Qué hacer al respecto? Hay que eliminar el copago en la educación escolar, de modo que la educación escolar sea efectivamente gratuita. Segundo, parte de la mochila de deudas tiene que ver con carreras que son demasiado largas, por lo tanto hay que acortarlas. Yo creo en una carrera básica de cuatro años como existe en muchas partes del mundo y además una carrera muy distinta, mucho más modular. También creo que hay que ponerle mucho más atención al precio, Chile es un país de carreras caras y esa característica no siempre se justifica, es un problema de transparencia y competencia en el mercado de la educación superior brutal. Yo creo en regular los aranceles y que las universidades que reciben ayuda del Estado, donde los jóvenes estudian con becas del Estado, cobren el arancel de referencia y nada más. Y finalmente creo en un sistema único de financiamiento, no puede ser que tengamos estudiantes de primera y estudiantes de segunda, no puede ser que haya estudiantes que tengan un préstamo de 2%, un estudiante con un préstamo de 7% y estudiantes que no tienen sistema de préstamos garantizados por el Estado y por lo tanto van y usan una tarjeta de crédito CMR y pagan 17% de interés.

-¿Qué piensas de la gran demanda estudiantil que es la gratuidad?
-Yo creo que debe haber gratuidad para quien no puede pagar y que el Estado se tiene que poner con tutti para financiarle la educación a un joven que viene de una familia que no puede hacer un aporte. Punto. Pero con la misma claridad creo que si hay un joven que viene de una familia que vive en La Dehesa y el papá y la mamá trabajan, y el papá y la mamá han estado ayudando a financiar la educación de ese joven, ¿por qué el Estado les va a decir oiga, deje de pagar? El Estado de Chile no nada en plata.

-¿Piensas que hay un retroceso en muchos líderes al estar mirando por ejemplo a Cuba, incluso considerar que Fidel Castro es un gran líder?
-Yo sinceramente no creo que Fidel Castro sea un gran líder ni que sea una luz que nos ilumine o sea un ejemplo demócrata, así como tampoco creo que la dinastía dictatorial de Norcorea sea un ejemplo de democracia. Ahí el problema es del Partido Comunista, que lamentablemente no ha evolucionado.