Concluído el proceso electoral en Estados Unidos,lo que queda es el recuerdo de una campaña llena de hitos y experiencias inéditas. Desde el mayor gasto histórico hasta la irrupción de las nuevas tecnologías. Y, por cierto, la presencia de candidatos inesperados.

  • 30 octubre, 2008


Concluído el proceso electoral en Estados Unidos,lo que queda es el recuerdo de una campaña llena de hitos y experiencias inéditas. Desde el mayor gasto histórico hasta la irrupción de las nuevas tecnologías. Y, por cierto, la presencia de candidatos inesperados.

 

Concluído el proceso electoral en Estados Unidos,lo que queda es el recuerdo de una campaña llena de hitos y experiencias inéditas. Desde el mayor gasto histórico hasta la irrupción de las nuevas tecnologías. Y, por cierto, la presencia de
candidatos inesperados. Por Claudia Heiss.

MOMENTO HISTORICO

Existen momentos en la historia de un país en que determinados líderes parecen encarnar nuevos retos e ideales, desafíos y sentidos comunes de la sociedad. Son puntos de quiebre que marcan nuevas orientaciones políticas y culturales. Aquello pasó en Estados Unidos en 1960 con la elección del presidente John F. Kennedy  está sucediendo ahora con Barack Obama. Más allá de estas figuras emblemáticas, se trata de coyunturas que catalizan ciertos debates presentes en una sociedad.

John F. Kennedy aún no tenía 44 años cuando fue elegido como el primer presidente católico en una sociedad principalmente protestante. Pese a la brevedad de su gobierno, interrumpido por su asesinato, la administración de JFK marcó a una generación no sólo por su estilo moderno de hacer política sino porque brindó a Estados Unidos un sueño que se materializó en la llegada a la Luna y en una serie de revoluciones sociales y tecnológicas propias de la década. Casi cincuenta años más tarde, la actual coyuntura política es nuevamente inédita e impensada, en una sociedad acostumbrada a ser gobernada por hombres blancos, generalmente de estados sureños y tradicionalmente protestantes

 


PRIMARIAS MASIVAS

La historia comenzó con un explosivo interés de los jóvenes por participar del proceso electoral para elegir al candidato demócrata. Las primarias movilizaron a cerca de 20 millones de electores y el voluntariado en las campañas llegó a niveles nunca antes vistos. Este interés se debió, en parte, a que por primera vez la sociedad estadounidense experimentaba una confrontación electoral dentro de un partido entre un afrodescendiente y una mujer; ambos, con posibilidades reales de convertirse en el próximo presidente de la principal potencia del mundo. El grado de interés de estas elecciones se ha traducido en records en una serie de ámbitos. La primaria demócrata fue la más extensa en la historia de ese partido. Para responder a un electorado cada vez más exigente, Barack Obama y Hillary Clinton desarrollaron las campañas más costosas, a nivel de primarias, en la historia de su país, gastando aproximadamente 700 millones de dólares en conjunto.

El altísimo nivel de movilización política convirtió a la última Convención demócrata en la que ha convocado más asistentes y donde la presencia de minorías étnicas –afrodescendientes e indígenas—ha sido mayor en su historia. El grado de participación ciudadana en el lado republicano, aunque significativamente menor que en el demócrata, también se vio estimulado luego de la elección de Sarah Palin como compañera de fórmula de John McCain. La elección de Palin pretendió, precisamente, introducir aire fresco en una campaña conducida por un veterano de Vietnam.

 


A PRUEBA DE PRONOSTICOS

Pocos dudaban hace un año que Hillary Clinton encabezaba las opciones para obtener la candidatura demócrata y, desde ahí, convertirse en la primera ex primera dama en alcanzar la presidencia. Si alguno de los otros candidatos le hacía sombra, ese era el republicano Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York. Pero la historia diría otra cosa: ni Clinton ni Giuliani terminaron con sus nombres en la papeleta.

 


LA TV PENETRA

La televisión se ha convertido en el principal vehículo para comunicar mensajes políticos. Es allí donde los partidos gastan la mayor parte de sus recursos –en Estados Unidos no existe, como en Chile, la prohibición de poner avisos electorales en TV– y es allí donde la población indecisa defi ne sus preferencias. Este año, el debate entre los candidatos a vicepresidente Sarah Palin y Joe Biden convocó una audiencia histórica en ese tipo de debates: 73,4 millones de televidentes, cifra superior incluso a los 52,4 millones que congregó el segundo debate presidencial entre McCain y Obama. Aunque se trata de cifras muy altas para el promedio, el record lo sigue teniendo el debate presidencial entre Jimmy Carter y Ronald Reagan, que congregó a poco más de 80 millones de televidentes en 1980.

 


PERO LA INTERNET IRRUMPE

El otro medio que ha ganado notoriedad, y que ha sido aprovechado particularmente por Barack Obama, es internet. El blog de Obama contiene información sobre su programa, sus actividades cotidianas, un método de reclutamiento de voluntarios, sistemas de chat y foros abiertos a la comunidad y, tal vez lo más importante, una fórmula de donaciones en línea que le ha permitido convertirse en el candidato que más sumas de pequeño monto ha recibido en la historia de las campañas presidenciales.

Como gran parte de su electorado es joven y está acostumbrado al uso de este tipo de comunicaciones, Obama supo desde el comienzo aprovechar a su equipo creativo para captar el voto juvenil. Uno de los primeros reclutamientos de Obama para su equipo creativo fue nada menos que Chris Hughes, un joven de 24 años co-fundador de Facebook y quien, junto a David Plouffe y David Axelrod, convirtió a Obama en un ícono del ambiente tecnológico.

 

SOBRAN ELECTORES

Los expertos estiman que esta elección superará con creces la participación electoral de 125 millones de  votantes que se verificó en 2004. Hoy se dice que la participación oscilaría entre 150 y 200 millones de electores, pondrá en aprietos a los sistemas de conteo en los diversos estados el próximo 4 de noviembre.

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MUJERES AL PODER

Si bien han participado mujeres en campañas presidenciales anteriores, esta es la primera vez que dos de ellas, Hillary Clinton y Sarah Palin, han tenido serias posibilidades de acceder al poder. Existe una lista enorme de candidaturas independientes y de partidos menores, muchas veces de nivel local, las que –a pesar de su escasa visibilidad pública– en momentos cruciales pueden afectar el ciclo electoral, como ocurrió con Ralph Nader en 2000. Al atraer votos demócratas decisivos en una reñida elección, Nader impidió que Al Gore derrotara a George W. Bush. Entre esas poco conocidas candidaturas ha habido 34 mujeres candidatas a la presidencia. Incluso, para esta elección figuran tres candidatas, de los partidos socialista, verde e independiente, quienes seguramente obtendrán votaciones marginales.

En el caso de las candidatas a vicepresidenta, la que ha estado más cerca de acceder al poder fue Geraldine Ferraro, quien en 1984 acompañó al candidato demócrata Walter Mondale en contra de Ronald Reagan. Sarah Palin es la segunda mujer nominada como candidata a vicepresidenta en un partido relevante de Estados Unidos y con alguna opción de llegar a la Casa Blanca.

DOS MUJERES DOS ESTILOS

Clinton y Palin han planteado el tema de las mujeres y el poder desde ángulos muy distintos. La primera se posicionó tempranamente en las encuestas como la más probable candidata a presidenta por el Partido demócrata. Aunque sus atributos personales le otorgan un liderazgo independiente de su marido, no fueron suficientes en la carrera por la nominación. Se le cuestionó su cercanía al estilo “político” de Washington, su frialdad y pragmatismo para enfrentar problemas políticos y también personales, como el affair de su marido.

Sarah Palin, en cambio, representa para los republicanos una visión tradicional de la familia, conservadurismo valórico e inexperiencia en asuntos de gobierno. Una mujer carismática que apela al sentido común de los estadounidenses y que atrae a las masas republicanas; incluso, más que su compañero de fórmula John McCain. Precisamente porque la gente la ve como “uno más de nosotros”.

EL DINERO EN LA POLITICA

La campaña presidencial 2008 se convirtió en la más cara en la historia de Estados Unidos. Ya se han recaudado poco más de mil millones de dólares. Varios factores influyen en esta escalada de gasto electoral. En primer lugar, desde el año 2000 se observa un proceso de mayor competencia dentro de los partidos, lo que ha incrementado los gastos electorales en primarias.

Al mismo tiempo, el desarrollo tecnológico ha facilitado que los electores realicen donaciones sin moverse de su escritorio. Finalmente, la particular naturaleza de lo que está en juego hoy y de los temas que abordan los candidatos –guerra, crisis económica, crisis del sistema de salud— ha estimulado el interés de empresas y ciudadanos por aportar recursos. Aproximadamente el 25% de los fondos de campaña se destinan a comprar propaganda electoral televisada. Barack Obama es quien ha recibido más donaciones. Sin embargo, estudios demuestran que, al menos en Estados Unidos, el dinero no necesariamente compra resultados. Algunos candidatos que han invertido grandes cantidades de dinero han perdido elecciones de manera estrepitosa. Al parecer no sólo importa cuánto se gaste, sino también los contenidos del mensaje. Estudios recientes señalan que el dinero es más significativo para los “desafiantes” que para quienes defienden su puesto en el poder. Esto significa que el partido que no está en el gobierno debe invertir más dinero que su contrincante para convencer a los electores de los beneficios de un cambio en el status quo. Pero como la política no es una ciencia exacta, siempre existirán excepciones.

VIETNAM Y EL FACTOR RACIAL

Como nunca antes, los estadounidenses se enfrentan a una decisión que los pone frente a dos estereotipos de candidatos: un héroe de la guerra de Vietnam, veterano con alta experiencia de gobierno, y un afro-descendiente, más joven, con una historia de vida que simboliza el sueño americano. Un estudio conducido por la Universidad de Stanford sobre comportamiento electoral demostró que incluso entre los partidarios demócratas hay un porcentaje de electores que, si bien declara no tener prejuicios raciales, se inclinaría en las urnas por una persona blanca y anglosajona. A pocos días de la elección, la diferencia en las encuestas entre ambos candidatos oscilaba entre 6 y 8 puntos, por lo que dos temas aparecían como cruciales a la hora de definir al futuro presidente: quién era percibido como más diestro en el manejo de la economía, y el mencionado factor racial.

Por si no lo sabía

Poco más de mil millones de dólares se gastarán en estas elecciones, cifra récord de recaudación y gasto electoral.

Sarah Palin es la segunda mujer que compite en una fórmula presidencial por un partido con posibilidades de llegar a la Casa Blanca. La primera vez que se dio el caso fue en 1984, con la demócrata Geraldine Ferraro como candidata a vicepresidenta, acompañando a Walter Mondale.

Barack Obama, de triunfar, se convertiría en el primer presidente de descendencia afro-americana en la historia de ese país. Nacido en Hawaii en 1961, es actualmente senador por Illinois.

Las elecciones primarias demócratas convocaron a una cifra record de participación, de aproximadamente 20 millones de electores.

El debate televisivo entre los candidatos a vicepresidente Palin y Biden se convirtió en el más visto de su tipo, con 73 millones de espectadores. A nivel de debates presidenciales, el record histórico lo tiene Reagan vs. Carter, en 1980, con 80 millones de telespectadores.

Las elecciones de noviembre serán las primeras en la historia reciente de Estados Unidos que se definan en medio de una crisis financiera. John McCain es el primer héroe de guerra que efectivamente estuvo en el campo de combate que sale a disputar la presidencia del país.