¿Vuelve o no vuelve? El proyecto emblemático de la crisis económica pareció resucitar tras las palabras de su máximo impulsor, el empresario Horst Paulmann: “tenemos la confianza de que muy pronto seguiremos con la construcción”, dijo el controlador de Cencosud, despertando las esperanzas de todos esos pequeños y grandes negocios que generó este gigante.

  • 9 junio, 2009

 

¿Vuelve o no vuelve? El proyecto emblemático de la crisis económica pareció resucitar tras las palabras de su máximo impulsor, el empresario Horst Paulmann: “tenemos la confianza de que muy pronto seguiremos con la construcción”, dijo el controlador de Cencosud, despertando las esperanzas de todos esos pequeños y grandes negocios que generó este gigante. Por Sandra Burgos; fotos, Verónica Ortíz.

“Tenemos la confianza de que muy pronto seguiremos con la construcción de Costanera Center”, dijo Horst Paulmann a la salida del encuentro que reunió al candidato Sebastián Piñera con empresarios en la sede del CEP. Tras sus palabras vinieron las especulaciones: que había una negociación con el gobierno para reducir el costo de las obras de mitigación vial, que a La Moneda le interesaba el impacto favorable en el empleo, que Cencosud podría incorporar un socio… Pero en la obra no hay novedades, como tampoco en ese enorme entorno económico que generó: desde los grandes proveedores de materiales hasta las vendedoras de almuerzos para los obreros.

El ministerio de Obras Públicas es un actor relevante en la eventual reactivación del proyecto, dado que visa las obras viales complementarias exigidas a Cencosud. El año pasado se abrieron canales de conversación directa entre el ministro Sergio Bitar y Paulmann, a petición de este último, pero todo se estancó con la anunciada decisión de paralizar las obras.

Ante la imposibilidad de llegar a acuerdo con el esquema de financiamiento de las tareas de conexión necesarias, el empresario pidió al titular de Obras Públicas un enlace con Hacienda. Aquí todo corre en la más absoluta reserva, porque el gobierno no quiere aparecer públicamente dando un trato preferenciala un proyecto privado específico. Pero hace aproximadamente un mes Paulmann concurrió a una reunión en Teatinos 120. Las fuentes consultadas por Capital declinan precisar si habló con el propio ministro Velasco, pero sí reconocen que el empresario habría llevado una fórmula para ir desbloqueando los obstáculos. Punto básico es conseguir financiamiento estatal para una parte del túnel que contempla el plan global de mejoramiento. Un personero específico de Hacienda lleva ahora la carpeta, a fin de evaluar si existe alguna salida que permita financiar obras y reactivar el proyecto. “La cuenta Costanera Center existe”, nos dijeron.

Paralelamente, la empresa maneja fórmulas para incorporar nuevos recursos. Por estos días, Cencosud realiza un road show con Celfin en Estados Unidos y Europa. El objetivo declarado es dar a conocer las “nuevas caras” de la gestión corporativa, pero tampoco se puede descartar algún otro tipo de contacto. También está la alternativa de incorporar algún fondo inmobiliario.

 

 

Para el alcalde de Providencia, Cristián Labbé, la coyuntura creada por la expectativa de que se reinicien eventualmente las faenas en Costanera Center es el momento idóneo para impulsar su idea de crear un Bono de Inversión Garantizada, BIG, que permita retornar al inversionista parte de sus fondos, mediante una reducción de la carga tributaria. Esto operaría mediante la emisión de un “voucher” o bono (por ejemplo, por la primera cuota de contribuciones) que el inversionista pudiera transar en el mercado, allegando recursos para fines específicos, como las conexiones viales necesarias. No más de cien trabajadores mantiene Salfacorp –la empresa que se adjudicó la construcción de Costanera Center- a cargo del plan de cierre acordado con Cencosud y que por estos días está concluyendo. “Cerramos todo lo que es más delicado y que se puede deteriorar”, explican en la firma. El contrato por administración –bajo el cual el mandante asume todos los costos de la obra y paga un honorario mensual a la constructora- permitió a Salfacorp enfrentar la paralización sin mayores consecuencias para sus resultados.

 

 

Luisa Galaz lleva cuatro años atendiendo un puesto improvisado de caramelos y snacks en la esquina de Nueva Tajamar con Vitacura. Dice que sería bueno que la obra se abriera porque generaría ingresos a varias familias que habían levantado sus “negocios caseros” en torno al movimiento de gente que la construcción producía. Porque antes de que se paralizara, añade, había un mundo entero que transitaba por la zona. “Las ventas eran altas, porque había cerca de tres mil personas dando vueltas y algo compraban. El único problema es que vendífiado a varios y, como esto cerró, se fueron sin pagar. Tengo un cuaderno lleno con anotaciones”… y nos muestra su listado de deudores. Las palabras de Paulmann reavivaron la esperanza. Todos los días, entre las 7 y 8 de la mañana, un centenar de trabajadores llega hasta la entrada de Costanera Center –en Avenida Andrés Bello- por si se abren nuevas vacantes. “Todos vienen a pedir trabajo porque creen que las obras se retomaron. Pero a nosotros no nos han dado ninguna orden, no hay nada nuevo”, dice un empleado de Salfacorp mientras ingresan al recinto, credencial en mano, los trabajadores que van quedando (fueron cerca de 3.000); la gran mayoría de ellos, “maestros enfierradores” que tienen como misión hacer mantenciones, limpieza y remoción de escombros.  
 

 

“Aquí había tres turnos, se trabajaba todo el día”, recuerda un operario que llegó a las 7 de la mañana a hacer la fila para hablar con los guardias de la obra y ver si quedan vacantes. “Yo estuve trabajando desde que partió la obra hasta febrero; ahí nos despidieron a casi todos. Ahora, como el caballero –Paulmann- dijo que quería reabrir la obra, me vine para ver si hay alguna posibilidad de que me recontraten. Pero dicen que no pasa nada, que a lo mejor la otra semana tienen novedades. Igual voy a seguir viniendo, porque no he podido encontrar pega en otro lado”, explica.