Globos terráqueos y mapamundis adornan la oficina de Hernán Felipe Errázuriz, ubicada en una esquina del octavo piso del edificio Millenium, con vista hacia el San Cristóbal. El ex canciller no deja lugar a dudas de que su tema es el mundo y todo lo que ocurre en él. Eso, además de su nueva cruzada: […]

  • 5 septiembre, 2012

Globos terráqueos y mapamundis adornan la oficina de Hernán Felipe Errázuriz, ubicada en una esquina del octavo piso del edificio Millenium, con vista hacia el San Cristóbal. El ex canciller no deja lugar a dudas de que su tema es el mundo y todo lo que ocurre en él. Eso, además de su nueva cruzada: la libertad para los fumadores. Se declara indignado de los proyectos que quieren “prohibir fumar en las terrazas de los restaurantes, en las plazas públicas y que se piense incluso en que los personajes de las películas no puedan aparecer fumando”. Y como para dejar bien clara su postura, durante la entrevista se fuma al menos tres cigarrillos. Es de los pocos abogados del estudio Guerrero, Olivos, Novoa, Errázuriz al que se le permite tomarse esa licencia, pero para eso cuenta con un sistemita de ventilación que cada cierto rato se activa para limpiar el aire e impedir que el humo moleste al resto.

Hernán Felipe Errázuriz tiene dos hermanas mujeres, es padre de cinco hijas y abuelo de cuatro nietas. Por eso, para esta entrevista estaba de lo más ansioso esperando que una de sus hijas tuviera su guagua y se rompiera por fin la apabullante presencia femenina en su descendencia. Pero no. Días después nos confirmó que volvía a llegar una mujer a su vida.

A los “sin cuenta” años que dice que tiene, Errázuriz se mantiene en forma. Juega regularmente tenis en el Club de Golf Los Leones y gana varios de sus partidos, pese a que se fuma un cigarro entre el camarín y la cancha. Además, le gusta estar al día de todos los temas. Se preocupa de informarse bien y es un poco opinólogo. No hay tema que uno le pregunte para el que no tenga respuesta. Siempre con propiedad y argumentos.

Por estos días, una de las cosas que lo preocupan es el ingreso de Chávez al Mercosur. “Demuestra que su influencia crece. Lo ocurrido en Paraguay, por la salida de Lugo, fue instrumental para el ingreso de Venezuela al Mercosur, porque desapareció el veto paraguayo. Y nosotros fuimos incapaces de romper el consenso en Unasur y seguimos en manada resoluciones que no deberíamos compartir, como retirar al embajador y suspender a Paraguay, sosteniendo equivocadamente que no se respetó el debido proceso en la destitución del ex presidente Lugo. Ése fue un problema interno, conforme a la constitución, con las mayorías exigibles y contó con tal respaldo ciudadano, que Paraguay hoy se desenvuelve con la misma o mayor tranquilidad que los demás países de la región”.

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-¿Cómo lo están haciendo los países de la Alianza del Pacífico para hacerles el contrapeso al ALBA?
-Lo hacen muy bien con una alianza tiene un gran potencial para equilibrar la polarización de la región y aumentar nuestra influencia en una zona que es el futuro.

-¿Le preocupa la línea económica que está siguiendo Cristina Fernández en Argentina?
-Argentina tiene muy buenas relaciones militares y políticas con Chile, pero también, hay que decirlo, las relaciones económicas con Argentina son pésimas y a los argentinos no les interesa mejorarlas. Hay que hacer más. Para qué esconder realidades. Pusieron término al tratado tributario, las exportaciones chilenas están impedidas por barreras cambiarias y comerciales, son la cuarta parte de las argentinas a Chile, y existe incertidumbre e inseguridad jurídica para los inversionistas nacionales y extranjeros.

-¿Ve una radicalización de las posturas de Cristina Fernández?
-Absolutamente, Cristina se ha chavizado. Creo que si Chávez desapareciera, Cristina Kirchner tomaría su lugar en América Latina. El liderazgo ideológico exagerado lo tendría Correa, pero el peso específico de las posturas radicalizadas lo asumiría ella.

-¿Qué opina sobre el caso Assange y lo que ha generado en las últimas semanas con el asilo que le dio Ecuador?
-Assange es un escandaloso que había pasado al olvido. Para recuperar su notoriedad y rehuir de la justicia se refugia en la Embajada de Ecuador en Londres. Había dicho que hay que enfrentar los problemas con la transparencia máxima y ahora se niega a ir a declarar a un juicio por violación y se transforma en un prófugo. Es una gran contradicción. Assange dijo que cuando se revelaran los miles de cables de las embajadas norteamericanas se produciría una catástrofe para la diplomacia norteamericana que infartaría a Hillary Clinton. Y no pasó nada. Se supo que algún embajador escribió que Sarkozy tenía delirio napoleónico, que Gadafi estaba obsesionado con Hilter y algunas fiestas y la frivolidad de Berlusconi. No hubo impactos ni mucha novedad.

-¿Cree que Ecuador actuó bien al darle asilo?
-Nosotros como latinoamericanos reconocemos el derecho de asilo mediante tratados internacionales. Los países europeos en cambio, no han suscrito esos tratados pero también practican el asilo. Gran Bretaña actuó equivocadamente cuando su canciller notificó a Ecuador que contaba con una ley interna en Inglaterra que permitía entrar a las embajadas cuando estaban siendo usadas para fines criminales. Ni en los tiempos del Imperio y de la Reina Victoria se habría hecho algo semejante. La inviolabilidad de las embajadas está en las convenciones de Viena y, aunque no estuviera, es una práctica en la que ellos debieran ser los más celosos cuidadores, porque tienen más del doble de embajadas que Ecuador. Pero otra es que tenga derecho de asilo un delincuente común como Assange.

-Entonces Ecuador no hizo lo correcto…
-Me parece que apoyar el asilo de Assange no corresponde, porque él está acusado por delitos comunes, por violaciones y abusos sexuales que no permiten invocar el derecho de asilo, porque el asilo diplomático es en razón de persecuciones políticas. Assange debe comparecer para aclarar esas acusaciones de abusos sexuales. El presidente Correa ofrece asilo con una enorme contradicción. Es considerado en Latinoamérica como el principal trasgresor de la libertad de expresión por acoso a los medios de comunicación y resulta que en este momento se presenta como el gran defensor de esa libertad.

 

“Allamand se apuró demasiado”

-El tema de la Seguridad Nacional ha estado muy de moda últimamente. ¿Qué le parece la polémica por el borrador que Defensa entregó al presidente del Senado y que tenía diferencias sustantivas con el texto original?
-Creo que ese documento fue mal manejado. Esta entrega informal al presidente del Senado, Camilo Escalona, para que opinara sobre un texto inconcluso y con alcances tan amplios, creó justificadas suspicacias de tutelaje militar. Expresaba que constituía “la política de las políticas”. No puede una estrategia de defensa y seguridad condicionar las más variadas políticas públicas sectoriales -de salud, demográficas, de energía, de agua, etc.- con riesgos además, de intromisión de las fuerzas armadas en la mantención del orden público interno y en la política exterior.

-¿Se puso en riesgo la seguridad nacional al dar a conocer este borrador, como dijeron algunos?
-Para nada. El presidente Piñera, cuando advirtió que se había producido inquietudes, por las dudas y alcances del documento estratégico, lo corrigió y le dio la formalidad que tenía que darle, que es someterla formalmente a la opinión parlamentaria a través de la oficina de partes, que son formalidades necesarias. Creo que el presidente asumió el liderazgo y en vez de chutear la pelota, despejó inquietudes, corrigió y hoy la propuesta pasó a ser considerada formalmente como debió haber sido siempre.

-¿Se equivocó Allamand?
-Creo que se anticipó innecesariamente. Hay dos razones para que el documento fuera inoportuno. Una porque estamos en un período de nuestras relaciones internacionales delicado, en el umbral de los alegatos de La Haya, y sabemos que algunos nacionalistas peruanos desconfían de nuestra política militar. Y resulta que esta estrategia, al final, venía con un shopping list de armas que había que comprar y disponer. Y eso le dio un argumento a los sectores más nacionalistas de Perú y Bolivia.
En segundo lugar, era inoportuna porque surge de un requerimiento de la nueva ley de financiamiento de las Fuerzas Armadas que aún no está. Se estaba aprobando antes la estrategia que la ley.

 

Relaciones con Perú

-¿Cómo visualiza que viene la mano para Chile en La Haya?
-Creo que tenemos razones sólidas en ese juicio. Nuestro límite está fijado a través de un paralelo con Perú y está respaldado por los tratados del 52 y el 54, actas y actos que el Perú ha reconocido por más de medio siglo y que ahora pretende desconocer. También hay un sistema en Sudamérica para la delimitación marítima a través del paralelo que se aplica en nuestro límite con Perú, al límite de Perú con Ecuador, de Ecuador con Colombia, en fin, que tiene mucha lógica y que ha evitado incertidumbres y problemas.

Tenemos una buena causa y buenos defensores litigantes, por eso las probabilidades de ganar son altas. Pero, como abogado hay que reconocer que en cualquier fallo judicial hay incertidumbre y este caso no está exento. Lo más importante de todo es que los dos países están de acuerdo en respetar el fallo, cualquiera sea, y así iniciar una nueva etapa sin ningún problema limítrofe pendiente.

-¿Cree, como Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards, que el fallo de la Haya traerá una paz auténtica y definitiva a las relaciones entre Perú y Chile?
-Todos esperamos que así sea. Pero que no se olvide que cuando se dio cumplimiento a la cláusula pendiente del Tratado del 29, con la entrega de la estación de ferrocarriles, del sitio de aduanas y el molo de atraque para el servicio del Perú en Arica, más el monumento del Morro de Arica, el canciller peruano Fernando de Trazegnies dijo que ese era el último conflicto de delimitación entre Chile y Perú. Y luego urdieron esta demanda, a mi juicio absolutamente artificial, que ha producido un retroceso en nuestras relaciones. Pero también hay que decir que la situación de nuestras relaciones con Perú son sustancialmente diferentes (y prometedoras) a las que nunca tuvimos en nuestra historia.

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-¿Qué las hace tan distintas?
-Primero, porque hay una importante colonia peruana en Chile. Hay entre 200 mil y 250 mil peruanos en Chile. Es la comunidad extranjera más dinámica y numerosa y un punto de contacto significativo. Y va a seguir creciendo. En segundo lugar, la inversión chilena en Perú supera a 12 mil millones de dólares, el 20% de nuestra inversión en el exterior, y nunca antes había estado acompañada, como lo está hoy, por inversiones importantes peruanas en Chile.

Y hay una tercera base de optimismo, que es la Alianza del Pacífico. Nosotros mantuvimos una relación a través del Pacto Andino, que fue desastroso, nos retiramos porque nos impedía abrirnos a los mercados internacionales, bajar los aranceles y recibir inversión extranjera, y hoy estamos no sólo en la Alianza del Pacífico, sino participando en la Alianza Transpacífica y en otros acuerdos para impulsar en conjunto nuestras exportaciones. O sea, somos socios en el desarrollo del futuro de nuestras relaciones con Asia y el Pacífico.

-¿Es eso garantía para una paz mayor?
-Es una base muy sólida para nuestras relaciones bilaterales. Ahora, todavía queda pendiente la eliminación de las desconfianzas. Cuando en el Perú ha habido una educación de generaciones de animadversión con Chile, cuando hemos visto en las últimas décadas que un problema con un grafitero o un comentario de un programa de farándula, un video de la LAN y una telenovela relacionada con el Perú, es capaz de producir enormes tensiones, eso quiere decir que nos queda mucho camino por recorrer para eliminar esas desconfianzas, que no tenemos, por ejemplo con Argentina, ni con ningún otro país. Y es explicable. Hubo una guerra que causó daño, pero nosotros no podemos sino que rendirle homenaje a nuestros antepasados y no tenemos tampoco que sentirnos de una guerra que no provocamos. Pero hay que mirar al futuro. Esos acontecimientos ocurrieron hace mucho más de un siglo.

 

La Cancillería hoy

-¿Cómo evalúa la gestión del canciller Moreno?
-Creo que ha hecho una muy buena gestión. Al igual que sus predecesores, excluyéndome. En todo caso, yo nunca me referiré críticamente a ningún predecesor ni sucesor, porque sé de lo difícil del cargo. Con todo, sí diré que ha habido un muy buen manejo, especialmente en continuar la presencia chilena en el exterior. Aunque creo que se pueden hacer muchas más cosas.

-¿Qué cosas?
-El mundo hoy no es de nadie y es de todos. Se acabaron las hegemonías y los bipolarismos. Entonces tenemos que aumentar nuestra presencia en el exterior. Hay un vacío muy grande en regiones que son muy dinámicas como el África, en países que antes pertenecieron a la órbita soviética como Ucrania y en el Báltico, donde no tenemos ninguna embajada. En el África subsahariana hay 52 países y estamos sólo en dos, en circunstancias de que Perú, Brasil, Argentina, están mucho más presentes. No me parece que eso se pueda seguir postergando.

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En segundo lugar los tiempos han cambiado. Hemos logrado las transferencias fluidas de bienes y servicio con el comercio y la inversión extranjera, la libre circulación de las ideas con la democracia, pero lo que no hemos logrado y nos hace falta capitalizar es la transferencia del conocimiento, de la ciencia, la tecnología y la innovación. Así como en el gobierno militar se creó ProChile, Cancillería debería contar con una prioridad e institucionalidad para la transferencia del conocimiento, la ciencia, tecnología, la educación y la innovación avanzada, disponible en el exterior.

-¿Cuál es su posición respecto a las políticas migratorias?
-Este país no tiene una política migratoria, ni institucionalidad para conducirla. Y a mí no me gusta que la política migratoria parta por demandas sectoriales del empresariado y de requerimientos de mano de obra no calificada. En Chile no tenemos un control de la frontera, la inmigración de mano de obra no calificada va a llegar de todas maneras, es incontenible, a no ser que haya un cambio importante del control fronterizo.

Una política migratoria es una política que complementa el desarrollo del país. Por lo tanto, me inclino por una política selectiva en inmigración, de profesionales altamente calificados, de científicos, innovadores y de empresarios que den nuevos emprendimientos, que hagan aportes a la competitividad y que no desplacen la mano de obra chilena. Todavía tenemos tasas altas de cesantía y la incorporación de la mujer al trabajo aún es muy baja. Lo que me preocupa es que se dice que se están estudiando los modelos de Nueva Zelandia, Canadá y Australia. Son modelos de países desarrollados, donde hay control de la frontera. Ahí los trabajadores temporales saben que al día 90 o 120 se van a tener que tomar un avión y se van a ir. Aquí no hay ninguna institución ni posibilidad de lograr algo parecido. •••

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Marihuana, acuerdo de vida en pareja y el NO

-Como férreo defensor de las libertades individuales, ¿qué le parece la propuesta de Lagos Weber y Fulvio Rossi de legalizar el consumo personal y el autocultivo de marihuana?
-Estoy de acuerdo en que debe haber una enorme diferencia en la penalidad, en la criminalidad entre marihuana y drogas duras. Eso me parece de sentido común. La marihuana es otro cuento.

-¿Ha fumado marihuana?
-La verdad es que nunca le he hecho a la droga. Una vez me fumé un pito de marihuana y me cayó pésimo y lo encontré hediondo. No fumo marihuana ni me gusta estar con gente que está fumando marihuana tampoco, pero el punto es que es un tema que hay que debatir. Estoy con el presidente Mujica que dice, veámoslo. Y tiene buenos argumentos. Dice, y muchos dicen, yo no tengo idea, porque no le hago a la marihuana, que es una barrera a otras drogas pero hay otros que dicen que es la puerta de entrada. Quisiera saber la verdad y habría que discutirlo.
Pero no tengo ninguna duda de que no se le puede aplicar la misma criminalidad que si fuera una droga dura. Eso es una locura, pero con los antecedentes disponibles, no estoy a favor de legalizar la marihuana, sí con cambiar la criminalidad. Estoy con la discusión.

-¿Y apoya el acuerdo de vida en pareja?
-Totalmente. Por supuesto, es razonable que dos personas de cualquier género que conviven mucho tiempo y que tienen un compromiso puedan tener los contratos que quieran. Por qué impedir eso. Debiera ser ley.

-¿Vio la película NO?
-No la he visto. Un buen amigo, de muchos años, parece que es un gran personaje de la película, Eugenio García, así que quiero ir a verla.

-Hay gente que dice que esta película despierta odiosidades del pasado ¿Qué cree usted?
-Pienso que debe ser absolutamente desequilibrada, parto de la base. Si es hecha en homenaje al No, espero una descalificación a los que votaron por el Sí y un enaltecimiento a los que votaron por el No. Me imagino que eso ocurrirá. Pero me parece bien que se conozca la historia de Chile desde distintos ángulos. Ojalá hagan una del Sí también.

-No le pasa que nadie quiere reconocer que votó por el Sí…
-Yo no voté por el Sí porque no vivía aquí, pero habría votado por el Sí sin dudas.

-¿Le pesa haber sido ministro de Pinochet? ¿Lo ve como un estigma?
-En absoluto. No tengo ningún problema, así como cuando voy a Perú y digo soy chileno y asumo la guerra, digo que fui un seguidor agradecido del presidente Pinochet, lo defendí en Londres y pasé un año allá. Cómo voy a renegar de mi pasado. Dos o tres veces he sentido rechazo de algunas personas por haber sido ministro, nunca he pasado un desagrado e innumerables veces he recibido el aprecio por haberme desempeñado en el gobierno militar. Nunca he tenido prejuicios ni he reprochado a quienes fueron opositores a ese gobierno, los respeto igual que a los partidarios. Además el país ha progresado mucho y normalmente participo en trabajos, reuniones y seminarios con fervientes críticos del presidente Pinochet, donde siempre defiendo su gobierno: hace pocos días participé en una reunión en el PPD y poco antes en Siglo XXI con Ominami. Ellos están más interesados que la UDI y RN en debatir sobre política desde puntos divergentes.